Acaban de pasar las celebraciones de fin de año, mi madre ha decidido salir a pasear por el Centro de Lima con mi hermano y yo. Ambos llevamos algunos de los regalos que nos dieron en Navidad: Él trae encima un sombrero de vaquero y un par de pistolas de plástico en la cintura, yo traigo un "arma" muy moderna que hace una bulla insoportable y se llena de luces cuando aprieto un botón.
Llegamos al centro y vamos por el Jirón de la Unión, en algunas tiendas aún se ven los restos de diciembre: Algunas luces navideñas que sólo encienden la mitad y cuelgan como telarañas abandonadas en los escaparates, anuncios de remate de panetones, ofertas de juguetes que nadie compró y ahora valen la cuarta parte. Pero más adelante aparece una imagen que nos impacta a ambos: es Papá Noel que viene agitando una campanita y riéndose con su estertóreo jo jo jo. A su lado hay una señora con una cámara fotográfica inmensa y va ofreciendo a los niños una fotografía con él. Nosotros no dudamos un instante y empezamos a rogarle a nuestra madre que nos tomé una foto con ese viejito tan noble, que así tendríamos pruebas indudables de que si existe y ningún niño mayor del colegio nos volvería a dar la contra. Mi madre nos mira tiernamente y acepta.
Cuando llegamos a su lado, lo tocamos para que voltee, cuando lo hace nuestra ilusión y admiración sufre un violento desengaño: Papá Noel tiene una imagen descachalandrada y cochamborasa: Suda a mares (es enero en Lima, mes de verano y el pobre tío esta embutido en un asfixiante traje que seguro le achicharra hasta los pensamientos), su barba postiza se ha descolgado y ahora anda por su vientre, tiene unos lentes pegados con cinta adherente, su traje está cochino, la campanita llena de oxido y él huele tan mal que se podría deducir que hace por lo menos cuarenta navidades no se baña y encima duerme en la misma cama con todos sus renos. Mi hermano y yo cruzamos miradas de pavor, ya no nos queremos tomar ninguna foto con ese tío que hace unos minutos nos llenaba de gracia y ahora sólo nos llena de nauseas, no sabemos qué hacer, miramos a nuestra madre que nos observa feliz, mi hermano saca sus pistolas e intenta dispararle, yo le apunto con mi moderna arma y le lanzo un rayo pero el viejo sigue incólume, no cae, nos resignamos a fotografiarnos con él.
La fotógrafa, que obviamente es su sufrida esposa (debe ser muy jodido eso de ser la mujer de Papá Noel, pienso yo), nos pide que nos juntemos más, que no entramos en el ángulo de la cámara, es evidente que no queremos pegarnos a ese viejo infecto, pero no nos queda otra, cuando decidimos hacerlo sentimos un violento aliento contra nuestros rostros: está alcoholizado, licoreado. Nos dice que le pidamos un regalo: mi hermano le pide que se bañe, yo le pido que nunca se le ocurra ir así a mi casa, que mi hermanita menor se puede asustar. Él nos mira sorprendido y murmura entredientes "mocosos de mierda", mi hermano lo escucha claramente y le arranca la barba, yo meto le mano dentro de su chaqueta y le saco un montón de trapos de relleno que simulaban una falsa gordura, empezamos a correr a su alrededor gritando: "No es Papá Noel, no es Papa Noel", el viejo trata de recomponer su imagen pegándose la barba con saliva y su esposa volviéndolo a rellenar de trapos. Mi madre no puede evitar burlarse, mi hermano vuelve a desenfundar su pistola y le lanza un disparo imaginario, sopla la punta de su revolver como quien ha dado un tiro preciso y mortal y la vuelve a guardar. Antes de irnos volteamos a mirarlo y vemos como los demás niños lo miran decepcionados, incluso algunos lloran, sentimos que acabamos con la Navidad de muchos de ellos, sentimos que somos felices, sentimos que somos hermanos, sentimos que nos queremos como la puta madre.
jueves, 28 de agosto de 2008
jueves, 21 de agosto de 2008
BACKSTAGE
Una noche: Pues es algo así como el repaso por mis juergas adolescentes y mis primeros encuentros (de lejos o de cerca) con el alcohol, las drogas y los burdeles. El personaje de Mario es inspirado en un muy buen amigo con el que no las pasamos riendo siempre y con quien además compartí más de una noche de aquellas. El "Sargento Cachiporra" es un personaje creado con unos amigos y con quien hay la idea pendiente de hacer un comic (no me roben la idea nomás jeje)
Cómplices: Estando en uno de los ascensores de la central del Banco Continental de pronto se detuvo y nos quedamos 5 personas dentro. Para clamar mi ansiedad empecé a recrear historias con cada una de ellas, lo primero que hice apenas abrieron el ascensor fue correr a escribirle en el único papel que tenía a la mano: el formulario que debía entregar.
La señal: La idea era escribir un relato sobre una experiencia muy personal que me ha sucedido más de una vez: "El desdoblamiento" que no es otra cosa si no verse uno mismo mientras estás dormido o con 19 dedos en el cementerio. No sé si me ligó pero ahí está pues.
El colchón: Tal cual: Me levanto un día y me doy cuenta que los dolores de espalda se deben al ruinoso estado de mi colchón, decido comprar uno inmediatamente sin presagiar la odisea en la que me vería envuelto por comprar algo tan simple como eso. Obviamente la historia ha sido distorsionada y exagerada.
Última Consulta: Estoy en los intentos de hacer un cuento con un "final sorprendente". Éste es mi primer ensayo, un amiga dice que con todo el roche del mundo le pirateé la historia a la pela de Bruce Willis "Sexto sentido" y claro que no puedo negar tamaña pirateada, el ingenio no me da para más por el momento.
Cómplices: Estando en uno de los ascensores de la central del Banco Continental de pronto se detuvo y nos quedamos 5 personas dentro. Para clamar mi ansiedad empecé a recrear historias con cada una de ellas, lo primero que hice apenas abrieron el ascensor fue correr a escribirle en el único papel que tenía a la mano: el formulario que debía entregar.
La señal: La idea era escribir un relato sobre una experiencia muy personal que me ha sucedido más de una vez: "El desdoblamiento" que no es otra cosa si no verse uno mismo mientras estás dormido o con 19 dedos en el cementerio. No sé si me ligó pero ahí está pues.
El colchón: Tal cual: Me levanto un día y me doy cuenta que los dolores de espalda se deben al ruinoso estado de mi colchón, decido comprar uno inmediatamente sin presagiar la odisea en la que me vería envuelto por comprar algo tan simple como eso. Obviamente la historia ha sido distorsionada y exagerada.
Última Consulta: Estoy en los intentos de hacer un cuento con un "final sorprendente". Éste es mi primer ensayo, un amiga dice que con todo el roche del mundo le pirateé la historia a la pela de Bruce Willis "Sexto sentido" y claro que no puedo negar tamaña pirateada, el ingenio no me da para más por el momento.
ULTIMA CONSULTA
El doctor Juan Romero ha llegado más temprano de lo acostumbrado esta mañana a su consultorio, por alguna razón no pudo dormir bien, así que decidió salir antes de la hora usual hacia el trabajo. Cuando llega lo sorprende encontrar en la sala de espera a una chica joven y un niño, les parece recordarlos de algún lugar. Como aún no llega Marita, su secretaria, decide atenderlos directamente, le pregunta su nombre:
-Soledad.
-Y el niño ¿Cómo se llama?
-Martín.
-¿Es su hermano?
-No, mi hijo.
-Ah ok, pase, tome asiento.
-Gracias.
El doctor se sienta, los examina con la mirada, trata de conseguir alguna información en sus ojos, su experiencia le hace presagiar que ese será un caso difícil. Se dirige a ellos en un tono calido, familiar, para que sientan confianza.
-¿Y qué los trae por acá? ¿Qué hice de bueno para ser visitado por una familia tan bonita?
Martín parece muy atento y tranquilo, en cambio Soledad mueve constanmente las manos y se muestra ansiosa, como esperando la pregunta del doctor para soltar todo lo que tiene contenido:
-Es este niño doctor, no me deja en paz nunca, siempre me está amenazando con irse con su padre y su abuela, me dice que con ellos si va estar bien, que yo soy una bruja, que tengo la culpa de todo, siempre trato de explicarle que no es así.
-¿Desde cuándo ha mostrado ese comportamiento? ¿es permanente?
-Hace dos semanas doctor, de pronto cambió y no sé qué hacer, todo el día está así....
De pronto Martín quiere intervenir.
-Doctor eso no...
Soledad alza la voz:
-Cállate, no me interrumpas.
El Doctor le pide que se calme e interroga al niño:
-¿Por qué tratas así a tu madre?
-Es mentira doctor, jamás le digo eso, apenas veo a mi padre.
-¿Cuándo fue la última vez que lo viste?
-Hace días que no hablo con él.
En ese momento llega Marita que entra sin tocar, observa el consultorio, se le nota triste. Coge a Martín del brazo y se lo lleva, Soledad intenta detenerlos, él le hace un gesto con las manos para que los deje.
-Asumo que está usted separada, ¿no ha intentado hablar sobre esto con el padre?
-No Doctor, por más que le hablo el parece ignorarme siempre, como si yo no existiera.
-¿Se ven siempre?
-Ahora último no mucho doctor.
El doctor asiente, le dice que le dará una próxima cita dentro de dos días, que hablará con ellos por separado y que luego le gustaría hablar con el padre y si es posible con la abuela.
A los dos días el doctor llega nuevamente muy temprano, está ansioso, se siente inquieto por ese nuevo encuentro, por más que se esfuerza no logra recordar de dónde los conoce. Se sorprende de ver entrar al niño solo:
-¿Y tu madre?
-Ella no pudo venir hoy.
-¿Por qué?
Martín saca de su bolsillo un recorte de un periódico de hace dos semanas, se lo alcanza al Doctor, éste lo mira, cuando lee la noticia siente que un escalofrío le recorre el cuerpo, se marea, vuelve a leerlo como deseando haberse equivocado:
Familia y reconocido doctor encuentran trágica muerte
Un trágico accidente se produjo ayer en la madrugada en la Carretera Panamericana al chocarse violentamente dos autos que venían en sentidos distintos, al parecer uno de los chóferes se quedo dormido perdiendo así el control del vehículo. Milagrosamente se salvo un niño que viajaba en uno de los autos, se sabe que responde al nombre de Martín, aunque su padre, madre (de quien se sospecha fue la que se quedo dormida mientras manejaba) y abuela fallecieron en el choque. La otra victima es el reconocido doctor doctor Juan Romero que estando aún con vida y profundamente herido logro rescatar al niño antes que se incendiaran los autos.....
En ese instante se abre la puerta, es Marita acompañada de dos señoras, una de ellas llama al niño, le dice que lo han estado buscando, que si la señorita no hubiera venido a llevarse sus cosas jamás lo habrían encontrado. Le preguntan qué cómo se ha escapado, si no le da miedo estar solo ahí, que no puede ser posible vaya solo a ese lugar. El doctor hora entiende todo, recuerda de donde los conoce, quiere gritar, es imposible.
-Soledad.
-Y el niño ¿Cómo se llama?
-Martín.
-¿Es su hermano?
-No, mi hijo.
-Ah ok, pase, tome asiento.
-Gracias.
El doctor se sienta, los examina con la mirada, trata de conseguir alguna información en sus ojos, su experiencia le hace presagiar que ese será un caso difícil. Se dirige a ellos en un tono calido, familiar, para que sientan confianza.
-¿Y qué los trae por acá? ¿Qué hice de bueno para ser visitado por una familia tan bonita?
Martín parece muy atento y tranquilo, en cambio Soledad mueve constanmente las manos y se muestra ansiosa, como esperando la pregunta del doctor para soltar todo lo que tiene contenido:
-Es este niño doctor, no me deja en paz nunca, siempre me está amenazando con irse con su padre y su abuela, me dice que con ellos si va estar bien, que yo soy una bruja, que tengo la culpa de todo, siempre trato de explicarle que no es así.
-¿Desde cuándo ha mostrado ese comportamiento? ¿es permanente?
-Hace dos semanas doctor, de pronto cambió y no sé qué hacer, todo el día está así....
De pronto Martín quiere intervenir.
-Doctor eso no...
Soledad alza la voz:
-Cállate, no me interrumpas.
El Doctor le pide que se calme e interroga al niño:
-¿Por qué tratas así a tu madre?
-Es mentira doctor, jamás le digo eso, apenas veo a mi padre.
-¿Cuándo fue la última vez que lo viste?
-Hace días que no hablo con él.
En ese momento llega Marita que entra sin tocar, observa el consultorio, se le nota triste. Coge a Martín del brazo y se lo lleva, Soledad intenta detenerlos, él le hace un gesto con las manos para que los deje.
-Asumo que está usted separada, ¿no ha intentado hablar sobre esto con el padre?
-No Doctor, por más que le hablo el parece ignorarme siempre, como si yo no existiera.
-¿Se ven siempre?
-Ahora último no mucho doctor.
El doctor asiente, le dice que le dará una próxima cita dentro de dos días, que hablará con ellos por separado y que luego le gustaría hablar con el padre y si es posible con la abuela.
A los dos días el doctor llega nuevamente muy temprano, está ansioso, se siente inquieto por ese nuevo encuentro, por más que se esfuerza no logra recordar de dónde los conoce. Se sorprende de ver entrar al niño solo:
-¿Y tu madre?
-Ella no pudo venir hoy.
-¿Por qué?
Martín saca de su bolsillo un recorte de un periódico de hace dos semanas, se lo alcanza al Doctor, éste lo mira, cuando lee la noticia siente que un escalofrío le recorre el cuerpo, se marea, vuelve a leerlo como deseando haberse equivocado:
Familia y reconocido doctor encuentran trágica muerte
Un trágico accidente se produjo ayer en la madrugada en la Carretera Panamericana al chocarse violentamente dos autos que venían en sentidos distintos, al parecer uno de los chóferes se quedo dormido perdiendo así el control del vehículo. Milagrosamente se salvo un niño que viajaba en uno de los autos, se sabe que responde al nombre de Martín, aunque su padre, madre (de quien se sospecha fue la que se quedo dormida mientras manejaba) y abuela fallecieron en el choque. La otra victima es el reconocido doctor doctor Juan Romero que estando aún con vida y profundamente herido logro rescatar al niño antes que se incendiaran los autos.....
En ese instante se abre la puerta, es Marita acompañada de dos señoras, una de ellas llama al niño, le dice que lo han estado buscando, que si la señorita no hubiera venido a llevarse sus cosas jamás lo habrían encontrado. Le preguntan qué cómo se ha escapado, si no le da miedo estar solo ahí, que no puede ser posible vaya solo a ese lugar. El doctor hora entiende todo, recuerda de donde los conoce, quiere gritar, es imposible.
jueves, 14 de agosto de 2008
EL COLCHON
Necesito un colchón nuevo, anoche dormí muy mal, cuando me levanté, me quede mirando el que tengo y lo vi realimente trajinado, así que inmediatamente decido comprar uno, lo haré esta misma noche apenas salga del trabajo.
Llega la noche y me dirijo a la tienda, es una nueva y enorme, me siento extraviado en medio de toda esa gente que parece vivir en estado de compra constante, con la mirada trato de ubicar alguien que me ayude, cuando alcanzo a ver una chica que trabaja ahí siento la misma satisfacción que tenia al ver a mi madre cuando era niño y me "perdía" en una tienda, le pregunto por los colchones, ella me lleva amablemente hasta esa sección, me muestra una gran variedad de los mismos, incluso bromea: -Si quieres los probamos, yo sonrío, ella me convence, acepto uno, es caro, pero no puedo escatimar dinero frente a una chica tan amable.
Luego de los trámites respectivos le pido que por favor me lo lleven hacia afuera mientras consigo una movilidad que me lleve hasta mi casa con mi nueva adquisición, pero la chica me dice que no me preocupe, que si firmo un par de papeles ellos me lo llevan a mi casa inmediatamente, que vaya y espere, que con un poco de suerte hasta quizás me arropen y me cuenten un cuento para que me duerma tranquilo. Le agradezco y me voy tranquilo. Siento que he hecho un buen negocio.
Lo primero que hago en llegar a casa es buscar un par de chicos y ofrecerles unos billetes a cambio se deshagan del viejo colchón, aceptan gustosos, no se tardan mucho en cumplir con el encargo. Ahora veo mi cama vacía, parece desnuda, enciendo un cigarro y me siento a esperar la llegada del transporte de la tienda.
Transcurrida una hora no ha llegado nada, llamo a la tienda, me contesta una máquina, la tienda ya cerró, me siento estafado, maldigo mi suerte, pienso "que mierda, dormiré y mañana a primera hora iré a quejarme", voy a mi cuarto y noto, lo había olvidado, que ya me he deshecho del viejo colchón. Me aterro, no tengo donde dormir esta noche.
Me siento asaltado en mi propia casa, me recuesto en el sofá, pero es muy corto, me echo sobre la alfombra pero el suelo es muy duro, trato de dormir sentado en una silla pero es más jodido aún. Me siento en el balcón a fumar, cuando reacciono ya es de día, he dormido toda la noche allí, doblado, me duelen los huesos, la furia me envuelve, me doy una ducha y me dirijo a la tienda.
Cuando llego busco la chica que me atendió, me saluda con su sonrisa fingida, le reclamo, que cómo es posible, se muestra sorprendida, me dice que no sabía nada, que le de un minuto, verá qué sucedió, obviamente no se tarda uno, se tarda quince. Estoy más furioso ahora, me explica que hubo un problema con el camión de reparto, que no me preocupe, esta misma noche tendré mi nuevo colchón y como manera de disculparse me ofrece una lámpara, acepto, me voy con mi nuevo regalo, espero la noche.
Como era de esperarse no llega nada, llamo antes que cierre la tienda, me dicen que la movilidad fue asaltada, mañana en la mañana estará ahí de todas maneras, que tenga paciencia. Paciencia mi culo, si mañana no está en mi casa me devuelven mi dinero, me dicen que bien, así será. Esta noche duermo en la bañera.
Han transcurrido cuatro días, he dormido en los lugares más inverosímiles de mi casa: Las escaleras, sobre la mesa de la cocina, en el pasadizo. Todas las noches la paso pésimo, en el trabajo me va muy mal, se burlan de mis ojeras, se quejan de mis tardanzas. He tramado un plan. Llego a mi casa, lleno algunas cosas en una maleta, tomo un taxi y me dirijo a la tienda.
Cuando llego voy directamente hacía los colchones, abro mi maleta, saco mi pijama y me lo pongo delante de toda la gente que anda por ahí, me miran sorprendidos, murmuran: "Es un loco", "es una estrategia publicitaria", "es un despedido que se está quejando ante el abuso", me echo en la cama, me estiro, retozo y saco un libro. Se acerca la vendedora:
-No puede acostarse usted acá.
-¿Por qué no?
-Porque son colchones de la tienda.
-Se equivoca usted, este colchón es mío, yo lo pagué, acá tiene la factura.
Ella la mira, la lee, la pone de costado, la voltea como queriendo encontrar una explicación.
-Llamaré a seguridad.
-Perfecto, digales que por favor me traigan un refresco en el camino.
Llama por un radio, se escucha la estática, al instante vienen dos tipos de seguridad, me miran asombrados y no saben qué hacer. Me piden que salga del colchón, quieren sacarme a la fuerza pero no pueden: Ya hay mucha gente alrededor de nosotros observándonos, se desconciertan. Me dicen que me vaya, mañana estará mi colchón a primera hora, los miro, no les contesto, meto la mano debajo de mi pijama, me rasco, eructo y sigo leyendo.
Al rato llega un tipo mucho menor que yo, está vestido con un elegante traje, se abre paso entre la gente, me mira asombrado, se identifica y me interroga:
-Buenas noches señor, soy el gerente de ventas ¿en qué lo podemos servir?
-Bueno si, me puede apagar la luz y despejar un poco la gente, no puedo dormir con tanto público alrededor...
-Me refería a cuál es su problema.
-Mi problema es que hace una puta semana compré un puto colchón y la vendedora con sonrisa de puta me dijo que me llevarían mi puto colchón esa misma puta noche, espere toda esa puta noche parado como puta sin clientes y nunca llego nada, así tengo una semana, y como no puedo dormir en ningún puto lugar y mi colchón no llega nunca, pues decidí venir yo por el puto colchón a esta puta tienda.
Ahora la gente ríe, incluso algunos aplauden, el tipo se siente abochornado, hace un gesto como si examinara dentro de su mente el manual del perfectogerentejoven, pero parece que nunca le explicaron qué hacer ante un caso como éste o no leyó ese capítulo. Hace una llamada. Se me acerca y hace una oferta.
Como es obvio esa misma noche el colchón (uno mejor, más cómodo y caro) está bien instalado en mi cama, duermo feliz, ahora tengo dos lámparas nuevas.
Llega la noche y me dirijo a la tienda, es una nueva y enorme, me siento extraviado en medio de toda esa gente que parece vivir en estado de compra constante, con la mirada trato de ubicar alguien que me ayude, cuando alcanzo a ver una chica que trabaja ahí siento la misma satisfacción que tenia al ver a mi madre cuando era niño y me "perdía" en una tienda, le pregunto por los colchones, ella me lleva amablemente hasta esa sección, me muestra una gran variedad de los mismos, incluso bromea: -Si quieres los probamos, yo sonrío, ella me convence, acepto uno, es caro, pero no puedo escatimar dinero frente a una chica tan amable.
Luego de los trámites respectivos le pido que por favor me lo lleven hacia afuera mientras consigo una movilidad que me lleve hasta mi casa con mi nueva adquisición, pero la chica me dice que no me preocupe, que si firmo un par de papeles ellos me lo llevan a mi casa inmediatamente, que vaya y espere, que con un poco de suerte hasta quizás me arropen y me cuenten un cuento para que me duerma tranquilo. Le agradezco y me voy tranquilo. Siento que he hecho un buen negocio.
Lo primero que hago en llegar a casa es buscar un par de chicos y ofrecerles unos billetes a cambio se deshagan del viejo colchón, aceptan gustosos, no se tardan mucho en cumplir con el encargo. Ahora veo mi cama vacía, parece desnuda, enciendo un cigarro y me siento a esperar la llegada del transporte de la tienda.
Transcurrida una hora no ha llegado nada, llamo a la tienda, me contesta una máquina, la tienda ya cerró, me siento estafado, maldigo mi suerte, pienso "que mierda, dormiré y mañana a primera hora iré a quejarme", voy a mi cuarto y noto, lo había olvidado, que ya me he deshecho del viejo colchón. Me aterro, no tengo donde dormir esta noche.
Me siento asaltado en mi propia casa, me recuesto en el sofá, pero es muy corto, me echo sobre la alfombra pero el suelo es muy duro, trato de dormir sentado en una silla pero es más jodido aún. Me siento en el balcón a fumar, cuando reacciono ya es de día, he dormido toda la noche allí, doblado, me duelen los huesos, la furia me envuelve, me doy una ducha y me dirijo a la tienda.
Cuando llego busco la chica que me atendió, me saluda con su sonrisa fingida, le reclamo, que cómo es posible, se muestra sorprendida, me dice que no sabía nada, que le de un minuto, verá qué sucedió, obviamente no se tarda uno, se tarda quince. Estoy más furioso ahora, me explica que hubo un problema con el camión de reparto, que no me preocupe, esta misma noche tendré mi nuevo colchón y como manera de disculparse me ofrece una lámpara, acepto, me voy con mi nuevo regalo, espero la noche.
Como era de esperarse no llega nada, llamo antes que cierre la tienda, me dicen que la movilidad fue asaltada, mañana en la mañana estará ahí de todas maneras, que tenga paciencia. Paciencia mi culo, si mañana no está en mi casa me devuelven mi dinero, me dicen que bien, así será. Esta noche duermo en la bañera.
Han transcurrido cuatro días, he dormido en los lugares más inverosímiles de mi casa: Las escaleras, sobre la mesa de la cocina, en el pasadizo. Todas las noches la paso pésimo, en el trabajo me va muy mal, se burlan de mis ojeras, se quejan de mis tardanzas. He tramado un plan. Llego a mi casa, lleno algunas cosas en una maleta, tomo un taxi y me dirijo a la tienda.
Cuando llego voy directamente hacía los colchones, abro mi maleta, saco mi pijama y me lo pongo delante de toda la gente que anda por ahí, me miran sorprendidos, murmuran: "Es un loco", "es una estrategia publicitaria", "es un despedido que se está quejando ante el abuso", me echo en la cama, me estiro, retozo y saco un libro. Se acerca la vendedora:
-No puede acostarse usted acá.
-¿Por qué no?
-Porque son colchones de la tienda.
-Se equivoca usted, este colchón es mío, yo lo pagué, acá tiene la factura.
Ella la mira, la lee, la pone de costado, la voltea como queriendo encontrar una explicación.
-Llamaré a seguridad.
-Perfecto, digales que por favor me traigan un refresco en el camino.
Llama por un radio, se escucha la estática, al instante vienen dos tipos de seguridad, me miran asombrados y no saben qué hacer. Me piden que salga del colchón, quieren sacarme a la fuerza pero no pueden: Ya hay mucha gente alrededor de nosotros observándonos, se desconciertan. Me dicen que me vaya, mañana estará mi colchón a primera hora, los miro, no les contesto, meto la mano debajo de mi pijama, me rasco, eructo y sigo leyendo.
Al rato llega un tipo mucho menor que yo, está vestido con un elegante traje, se abre paso entre la gente, me mira asombrado, se identifica y me interroga:
-Buenas noches señor, soy el gerente de ventas ¿en qué lo podemos servir?
-Bueno si, me puede apagar la luz y despejar un poco la gente, no puedo dormir con tanto público alrededor...
-Me refería a cuál es su problema.
-Mi problema es que hace una puta semana compré un puto colchón y la vendedora con sonrisa de puta me dijo que me llevarían mi puto colchón esa misma puta noche, espere toda esa puta noche parado como puta sin clientes y nunca llego nada, así tengo una semana, y como no puedo dormir en ningún puto lugar y mi colchón no llega nunca, pues decidí venir yo por el puto colchón a esta puta tienda.
Ahora la gente ríe, incluso algunos aplauden, el tipo se siente abochornado, hace un gesto como si examinara dentro de su mente el manual del perfectogerentejoven, pero parece que nunca le explicaron qué hacer ante un caso como éste o no leyó ese capítulo. Hace una llamada. Se me acerca y hace una oferta.
Como es obvio esa misma noche el colchón (uno mejor, más cómodo y caro) está bien instalado en mi cama, duermo feliz, ahora tengo dos lámparas nuevas.
jueves, 7 de agosto de 2008
LA SEÑAL
Regreso cansado, ha sido un día muy jodido, sólo al final sucedió algo que puedo considerar bueno: Me encontré con Sandra, una chica con la que había trabajado hace un tiempo, estaba muy guapa, era obvio que ni bien nos vimos surgió algo, tanto así que hemos acordado salir esta noche, debo pasar a la una de la madrugada por el casino donde trabaja.
Pero hay un detalle: Hoy también vendrá Valeria, mi novia, hemos quedado en ir al cumpleaños de su hermano, incluso yo compré el regalo que le daremos. Es una chica muy linda, a la que amo pero últimamente me siento envuelto en una pasmosa rutina con ella, siento que necesito algo que cambie nuestra relación, que le de una nuevo impulso. Me he pasado buscando estos últimos días una señal que me de una idea sobre que hacer pero nada ha surgido, incluso estoy pensando en que si no encuentro nada nuevo debo terminar con ella.
Miro la hora: Son las nueve, aun tengo unas horas por delante, me echo en el sofá y trato de decidir qué hacer. Luego de unos minutos llego a la conclusión de inventarme una excusa para pasar de Valeria y poder ir en busca de Sandra. El celular me despierta, es un mensaje de ella: "Te espero a la una a la salida, la noche promete mucho", lo leo y me entusiasmo, miro la hora: Once y quince de la noche, caigo en cuenta que me quedé dormido. Ahora tocan la puerta, abro presuroso: Es Valeria, está especialmente bonita hoy, me saluda cariñosamente, siento una opresión en el estomago, no me hace gracia mentirle. Algo en mi rostro me delata, me mira extrañada.
-¿Te sucede algo?
-Tengo un dolor de cabeza terrible. Miento descaradamente.
-Ay que mal, pero deberías tomar algo.
-Si, ya tomé pero nada, sigo igual, creo que mejor no debería salir hoy.
-Tienes razón mi amor, pero mejor llamo a mi hermano y le digo que no vamos a ir, me quedo acompañándote, seguro vas a necesitar ayuda.
Su nobleza me conmueve y a la vez me hace sentirme un perro traidor.
-No te preocupes cariño, es tu hermano y debes estar con él.
-Pero ¿no vas a necesitar ayuda?
-No mi amor, ya dormiré y mañana estaré bien seguramente.
-Prométemelo.
-Te lo juro por mi vida cariño.
-Entonces me voy tranquila, igual te llamo para saber cómo estás.
-No te preocupes, además ya te dije, voy a dormir.
-Ok, no insisto, mas bien dame el regalo.
-Ya esperame, lo dejé en mi habitación.
Voy por el regalo, cuando regreso veo el rostro furioso y lleno de lágrimas de Valeria, trato de adivinar qué ha sucedido, voy a preguntárselo pero el celular estrellándose contra mi rostro me lo dice todo: Ha leído el mensaje de Sandra. Ensayo un pretexto:
-Es un mensaje equivocado.
-Si y yo soy el diablo con tetas, no me tomes por estupida.
-Tranquilízate.
-No me hables así, eres una mierda, un perro, te inventas todo eso para irte con esa perra.
-No es así, déjame explicarte.
-Jodete, nunca debí meterme contigo, eres una pobre basura.
Me dice eso y me siento arrepentido, no quiero perderla.
-Me largo, no quiero verte más en mi vida.
Se va presurosa, salgo tras ella, la alcanzo y su rostro bañado en llanto me hace llorar a mi también, le hablo pero no me hace caso, al llegar al final de la calle se detiene a tomar un taxi, cuando uno para se decide a subir pero la tomo del brazo.
-Escúchame un instante por favor, yo te amo.
-¡No! ya no te quiero ver nunca más , entiéndelo, te desprecio, eres un ser cínico, repugnante.
Me tira una bofetada, el chofer, un tío albino y de enorme barba me mira furioso y me dice que la deje en paz , ella sube y se va. Siento que la perdí para siempre, un dolor me invade el cuerpo, en ese instante comprendo cuanto la quiero, que no puedo vivir sin ella, que he sido muy tonto al pensar que estaba aburrido o sumido en la monotonía. Vuelvo a mi casa, al entrar veo algo que me deja paralizado de terror: Soy yo durmiendoen el sofá, agito mi cabeza para tratar de aclararme, siento que la pelea con Valeria me ha vuelto loco, me acerco "a mi mismo" y trato "de despertarme", de pronto lo hago, me despierto, miro la hora en el celular: Once y quince de la noche, también hay un mensaje de Sandra: "Te espero a la una a la salida, la noche promete mucho", ahora tocan la puerta, voy presuroso a abrir: Es Valeria, la abrazo, la beso y le digo que la amo, que la extraño mucho.
-Estás loco, qué te pasa.
-Estoy loco por ti.
-Y yo por ti mi amor.
-Vamos de una vez, no quiero hacer esperar a mí cuñado.
-¿Compraste el regalo?
-Si, está en mi habitación, me cambio de camisa, lo traigo y nos vamos.
-Ok, no te tardes.
Me voy a mi habitación pero antes cojo el celular, ni bien entro borro el mensaje de Sandra, me cambio rápidamente, vuelvo con el regalo donde Valeria que al verme sonríe y me dice que me ama, me siento privilegiado de estar con ella. La beso y salimos, al llegar al final de la calle paramos un taxi, el chofer es un albino de larga barba, subimos y nos vamos, en el camino reconozco que esa era la señal. No quiero alejarme nunca de Valeria.
Pero hay un detalle: Hoy también vendrá Valeria, mi novia, hemos quedado en ir al cumpleaños de su hermano, incluso yo compré el regalo que le daremos. Es una chica muy linda, a la que amo pero últimamente me siento envuelto en una pasmosa rutina con ella, siento que necesito algo que cambie nuestra relación, que le de una nuevo impulso. Me he pasado buscando estos últimos días una señal que me de una idea sobre que hacer pero nada ha surgido, incluso estoy pensando en que si no encuentro nada nuevo debo terminar con ella.
Miro la hora: Son las nueve, aun tengo unas horas por delante, me echo en el sofá y trato de decidir qué hacer. Luego de unos minutos llego a la conclusión de inventarme una excusa para pasar de Valeria y poder ir en busca de Sandra. El celular me despierta, es un mensaje de ella: "Te espero a la una a la salida, la noche promete mucho", lo leo y me entusiasmo, miro la hora: Once y quince de la noche, caigo en cuenta que me quedé dormido. Ahora tocan la puerta, abro presuroso: Es Valeria, está especialmente bonita hoy, me saluda cariñosamente, siento una opresión en el estomago, no me hace gracia mentirle. Algo en mi rostro me delata, me mira extrañada.
-¿Te sucede algo?
-Tengo un dolor de cabeza terrible. Miento descaradamente.
-Ay que mal, pero deberías tomar algo.
-Si, ya tomé pero nada, sigo igual, creo que mejor no debería salir hoy.
-Tienes razón mi amor, pero mejor llamo a mi hermano y le digo que no vamos a ir, me quedo acompañándote, seguro vas a necesitar ayuda.
Su nobleza me conmueve y a la vez me hace sentirme un perro traidor.
-No te preocupes cariño, es tu hermano y debes estar con él.
-Pero ¿no vas a necesitar ayuda?
-No mi amor, ya dormiré y mañana estaré bien seguramente.
-Prométemelo.
-Te lo juro por mi vida cariño.
-Entonces me voy tranquila, igual te llamo para saber cómo estás.
-No te preocupes, además ya te dije, voy a dormir.
-Ok, no insisto, mas bien dame el regalo.
-Ya esperame, lo dejé en mi habitación.
Voy por el regalo, cuando regreso veo el rostro furioso y lleno de lágrimas de Valeria, trato de adivinar qué ha sucedido, voy a preguntárselo pero el celular estrellándose contra mi rostro me lo dice todo: Ha leído el mensaje de Sandra. Ensayo un pretexto:
-Es un mensaje equivocado.
-Si y yo soy el diablo con tetas, no me tomes por estupida.
-Tranquilízate.
-No me hables así, eres una mierda, un perro, te inventas todo eso para irte con esa perra.
-No es así, déjame explicarte.
-Jodete, nunca debí meterme contigo, eres una pobre basura.
Me dice eso y me siento arrepentido, no quiero perderla.
-Me largo, no quiero verte más en mi vida.
Se va presurosa, salgo tras ella, la alcanzo y su rostro bañado en llanto me hace llorar a mi también, le hablo pero no me hace caso, al llegar al final de la calle se detiene a tomar un taxi, cuando uno para se decide a subir pero la tomo del brazo.
-Escúchame un instante por favor, yo te amo.
-¡No! ya no te quiero ver nunca más , entiéndelo, te desprecio, eres un ser cínico, repugnante.
Me tira una bofetada, el chofer, un tío albino y de enorme barba me mira furioso y me dice que la deje en paz , ella sube y se va. Siento que la perdí para siempre, un dolor me invade el cuerpo, en ese instante comprendo cuanto la quiero, que no puedo vivir sin ella, que he sido muy tonto al pensar que estaba aburrido o sumido en la monotonía. Vuelvo a mi casa, al entrar veo algo que me deja paralizado de terror: Soy yo durmiendoen el sofá, agito mi cabeza para tratar de aclararme, siento que la pelea con Valeria me ha vuelto loco, me acerco "a mi mismo" y trato "de despertarme", de pronto lo hago, me despierto, miro la hora en el celular: Once y quince de la noche, también hay un mensaje de Sandra: "Te espero a la una a la salida, la noche promete mucho", ahora tocan la puerta, voy presuroso a abrir: Es Valeria, la abrazo, la beso y le digo que la amo, que la extraño mucho.
-Estás loco, qué te pasa.
-Estoy loco por ti.
-Y yo por ti mi amor.
-Vamos de una vez, no quiero hacer esperar a mí cuñado.
-¿Compraste el regalo?
-Si, está en mi habitación, me cambio de camisa, lo traigo y nos vamos.
-Ok, no te tardes.
Me voy a mi habitación pero antes cojo el celular, ni bien entro borro el mensaje de Sandra, me cambio rápidamente, vuelvo con el regalo donde Valeria que al verme sonríe y me dice que me ama, me siento privilegiado de estar con ella. La beso y salimos, al llegar al final de la calle paramos un taxi, el chofer es un albino de larga barba, subimos y nos vamos, en el camino reconozco que esa era la señal. No quiero alejarme nunca de Valeria.
jueves, 31 de julio de 2008
COMPLICES
Voy a buscar un amigo, tenemos una cita de trabajo, él labora en un banco, es un edificio nuevo y moderno, de los que últimamente han invadido Lima. En la recepción pregunto por él, me piden mi DNI, me dan un pase y me informan que suba hasta el piso 25, esa es su oficina. Busco un ascensor, entro con las justas, ya la puerta casi se cerraba. Somos 8 personas dentro, en la subida se van bajando algunos en los distintos pisos. Cuando sólo faltan 3 pisos para llegar mi destino se detiene de una manera brusca, queda a oscuras, contengo la respiración, siento miedo, trato de calmarme. Ahora somos 4. Escucho la voz de uno de ellos:
-Calma, debe ser algo momentáneo.
-Seguramente, estas cosas suelen suceder, digo yo sin creerme ni media palabra.
Han transcurrido varios minutos y no hay señales que el ascensor vuelva a funcionar, la tensión aumenta, una chica sugiere que llamemos a los bomberos, una señora dice que no seamos tan desesperados. Sacamos nuestros celulares pero es absurdo, no hay señal ahí y el único que tiene señal no tiene crédito. Maldigo a la Telefónica.
-Sería bueno que nos presentemos, sugiere la misma anónima voz que pidió calma.
Todos guardamos silencio, nadie se anima, pienso que es el último lugar para socializar. Dan el primer paso:
-Soy Claudia, trabajo acá en el banco, soy sectorista.
-Yo soy Matilde, vine a dejar unos encargos que mi jefa se olvidó.
-Pues yo soy Manuel, Manolo para los amigos, trabajo en una aseguradora.
Es mi turno, no sé qué decir, tengo deseos de mentir.
-Soy Diego, vine a buscar un amigo y me quedé atrapado igual que ustedes.
Decido sentarme, ya ha pasado cerca de una hora y me siento cansado, casi al instante todos hacen lo mismo, Claudia dice que quiere fumar, yo secundo su deseo, Manuel dice que él no fuma y que éste es un lugar público, por lo tanto está prohibido, le preguntamos a Matilde, ella dice que le da igual, que a su edad nada le hace daño, decidimos que es mayoría. Claudia saca una cajetilla, me invita uno, siento que ese cigarrillo me calma la ansiedad, Manuel no deja de quejarse.
Sigue transcurriendo el tiempo, ahora hace calor, me saco la chaqueta, Manuel hace lo mismo y bebe agua de una botella, no le ofrece a nadie y se termina el agua. Claudia se echa aire con unos papeles, Matilde se ha quedado dormida y empieza a roncar, es un sonido tétrico, como si se ahogara, luego habla dormida:
"No señora, le juro que no es mi culpa" , "como no te mueres vieja maldita", "ahora vas a saber lo que es bueno", "amargada, lo que te falta es que te tire un burro arrecho".
No podemos evitar reír, nos interrogamos a quién se referirá. Claudia nos dice algo:
-Tengo ganas de orinar.
No sabemos qué hacer, el espacio es reducido, le digo que aguante - ya nos sacaran- me dice que no puede aguantar mucho. Suena realmente desesperada. Cojo la botella vacía de Manuel y se la alcanzo:
-Prueba tu puntería.
-Siempre fui mala con el tiro al blanco.
Claudia no pide que volteemos, se baja el pantalón y la ropa interior con total naturalidad, pone la botella bajo su vagina y suelta la orina, a pesar de la falta de luz se puede distinguir claramente. Veo que no derramó nada.
-Felicitaciones, veo que mejoraste la puntería.
-No podía defraudar a mi publico.
-Que cochinos, tercia Manuel.
Matilde despierta, pregunta por ese olor tan fuerte , Claudia se ríe:
-Soy yo que he meado mientras usted hablaba dormida.
-Jesús, María y José ¿hablé dormida? Ay dios mío, qué cosas habré dicho.
Manuel le recuerda algunas frases, Matilde se disculpa, Claudia le pregunta a quién se refería.
-A nadie señorita.
-Ya pues Matilde, yo no soy cojuda, cuentanos.
-¿Cómo se le ocurre?
De pronto Claudia propone algo:
Contemos todos un secreto, uno que en verdad lo sea, que sólo quede acá, dentro de este ascensor. Manuel guarda silencio, Matilde acepta divertida, yo me resigno. Claudia es la primera en animarse:
Tengo una hija de 6 años que se llama Sofía y un novio al cual detesto, solamente estoy con él porque sé que va heredar un buen dinero de parte de su padre, lo detesto tanto que lo engaño con su propio hermano, la sola idea de cagarlo y joderlo me agrada demasiado como para dejarlo.
-¿Por qué lo detestas tanto? pregunta Manuel.
Es el ser mas antipático del mundo y encima tiene una horrible costumbre: Comerse tres cebollas enteras todos los días, las pela y se las come sin más, como si fueran manzanas, todo el día huele a cebolla, su aliento es nauseabundo, por él odio las cebollas, por su dinero es que voy a casarme con él: Tomar ese dinero que va heredar y asegurar el futuro de mi hija, no quiero que Sofía tenga que soportar un malnacido que apeste a cebolla todo el día.
Nos quedamos pensando, trato de no imaginar a su novio tragándose las cebollas, siento que ahora también las odio yo.
-Bueno es mi turno, dice Manuel.
Hace 10 años trabajaba en una fábrica de cocinas, en el turno de noche, tenía un compañero muy divertido, él trabajaba en otra sección, pero todas las noches venía donde yo estaba y conversábamos sobre varias cosas. Un día vino muy enojado, me dijo que yo lo había acusado con los jefes, que les había dicho que él dejaba su puesto y se venía al mío a vagar, a dormir, le dije que era mentira, porque en verdad yo nunca lo acusé. Él no me creyó, me dijo que era un hipócrita y me empujó, me insultó, luego me escupió a la cara , no soporté más y lo empujé, se tropezó con unas cajas que habían detrás y se golpeó la cabeza, pensé que bromeaba, luego que se había desmayado de verdad, no supe qué hacer, intente reanimarlo, luego noté que no respiraba, que había muerto, me asusté mucho, lo cargué y lo deje en su sección, luego volví a la mía y no dije nada. Al día siguiente en la mañana llego su reemplazo y lo encontró ahí tirado, se alarmó, llamó a seguridad, llegó la policía, nadie había visto nada, concluyeron que había sido un accidente, que quizás resbaló o se quedó dormido. Recuerdo que acudí a su velorio, que luego de eso nos redujeron las horas de trabajo. Nunca nadie supo que yo lo maté.
Ninguno de nosotros se sorprende, tampoco duda de la veracidad de su relato. Ahora es Matilde quien empieza hablar:
Trabajo de doméstica en casa de una señora, usted la debe conocer señorita Claudia, es doña Graciela, es gerente de recursos humanos, el asunto es que es una persona muy mala, nunca me paga mi sueldo completo, no me da permiso para salir los domingos, siempre me está gritando e incluso me acusa de que le robo sus cosas, la vieran a la vieja: todos los fines de semana se emborracha y empieza gritar ¡Rubén! ¡Rubén! Como una loca, no se quién es el maldito Rubén pero ella se pone mal por ese tipo, luego me llama y pide que le diga que es bonita, que ella no se merece ser abandonada, yo se lo digo nomás para que no me joda la patrona. Luego ya se queda dormida en cualquier lugar de la casa, pero yo me vengo todos los días: Le cocino y en las noches cuando va cenar escupo su plato, trato de escupir lo más fuerte que pueda, incluso una vez mezclé una cucaracha en su comida, como la vieja estaba tan borracha ni cuenta se dio. Ahora estoy averiguando con qué la puedo envenenar de a pocos, sin que lo note, quiero que sufra primero.
-Es tu turno, me arrincona Claudia.
En mi familia todos creen que trabajo, pero éso es mentira, no trabajo, me dedico a robarle a la gente que retira dinero del banco, justamente por eso estaba acá, había venido a ver a mi contacto, por si no lo saben trabajo con alguien directamente del banco, cuando un cliente va hacer un retiro fuerte de dinero, él me manda un mensaje en clave al celular, luego intercepto a la victima, le pongo una pistola en la cara, se mea del miedo, me da todo su dinero, lo amenazo con matarlo si me denuncia. Espero unos días que se calme el asunto y le doy a mi contacto la parte que le corresponde, justo a eso venía ahora, a darle su parte.
Me miran con curiosidad, Matilde me pregunta si es qué no quiero asaltar a su patrona, Claudia me propone secuestrar a su novio y compartir el rescate, Manuel me dice si es qué necesito un socio que me lave el dinero. Agradezco tantas muestras de cariño y digo que no, que por ahora todo está bien así. De pronto se encienden las luces, el ascensor empieza a moverse, llegamos al primer piso, abajo nos espera personal de seguridad del banco, nos preguntan si estamos bien, decimos que si, Claudia le da la botella que meó a uno de ellos: "Toma , de recuerdo" y se va, lo mismo hacemos los demás: Nos vamos sin decirnos nada , sin despedirnos, sabemos que nunca olvidaremos este día, que todos tenemos un nuevo cómplice de nuestros secretos.
-Calma, debe ser algo momentáneo.
-Seguramente, estas cosas suelen suceder, digo yo sin creerme ni media palabra.
Han transcurrido varios minutos y no hay señales que el ascensor vuelva a funcionar, la tensión aumenta, una chica sugiere que llamemos a los bomberos, una señora dice que no seamos tan desesperados. Sacamos nuestros celulares pero es absurdo, no hay señal ahí y el único que tiene señal no tiene crédito. Maldigo a la Telefónica.
-Sería bueno que nos presentemos, sugiere la misma anónima voz que pidió calma.
Todos guardamos silencio, nadie se anima, pienso que es el último lugar para socializar. Dan el primer paso:
-Soy Claudia, trabajo acá en el banco, soy sectorista.
-Yo soy Matilde, vine a dejar unos encargos que mi jefa se olvidó.
-Pues yo soy Manuel, Manolo para los amigos, trabajo en una aseguradora.
Es mi turno, no sé qué decir, tengo deseos de mentir.
-Soy Diego, vine a buscar un amigo y me quedé atrapado igual que ustedes.
Decido sentarme, ya ha pasado cerca de una hora y me siento cansado, casi al instante todos hacen lo mismo, Claudia dice que quiere fumar, yo secundo su deseo, Manuel dice que él no fuma y que éste es un lugar público, por lo tanto está prohibido, le preguntamos a Matilde, ella dice que le da igual, que a su edad nada le hace daño, decidimos que es mayoría. Claudia saca una cajetilla, me invita uno, siento que ese cigarrillo me calma la ansiedad, Manuel no deja de quejarse.
Sigue transcurriendo el tiempo, ahora hace calor, me saco la chaqueta, Manuel hace lo mismo y bebe agua de una botella, no le ofrece a nadie y se termina el agua. Claudia se echa aire con unos papeles, Matilde se ha quedado dormida y empieza a roncar, es un sonido tétrico, como si se ahogara, luego habla dormida:
"No señora, le juro que no es mi culpa" , "como no te mueres vieja maldita", "ahora vas a saber lo que es bueno", "amargada, lo que te falta es que te tire un burro arrecho".
No podemos evitar reír, nos interrogamos a quién se referirá. Claudia nos dice algo:
-Tengo ganas de orinar.
No sabemos qué hacer, el espacio es reducido, le digo que aguante - ya nos sacaran- me dice que no puede aguantar mucho. Suena realmente desesperada. Cojo la botella vacía de Manuel y se la alcanzo:
-Prueba tu puntería.
-Siempre fui mala con el tiro al blanco.
Claudia no pide que volteemos, se baja el pantalón y la ropa interior con total naturalidad, pone la botella bajo su vagina y suelta la orina, a pesar de la falta de luz se puede distinguir claramente. Veo que no derramó nada.
-Felicitaciones, veo que mejoraste la puntería.
-No podía defraudar a mi publico.
-Que cochinos, tercia Manuel.
Matilde despierta, pregunta por ese olor tan fuerte , Claudia se ríe:
-Soy yo que he meado mientras usted hablaba dormida.
-Jesús, María y José ¿hablé dormida? Ay dios mío, qué cosas habré dicho.
Manuel le recuerda algunas frases, Matilde se disculpa, Claudia le pregunta a quién se refería.
-A nadie señorita.
-Ya pues Matilde, yo no soy cojuda, cuentanos.
-¿Cómo se le ocurre?
De pronto Claudia propone algo:
Contemos todos un secreto, uno que en verdad lo sea, que sólo quede acá, dentro de este ascensor. Manuel guarda silencio, Matilde acepta divertida, yo me resigno. Claudia es la primera en animarse:
Tengo una hija de 6 años que se llama Sofía y un novio al cual detesto, solamente estoy con él porque sé que va heredar un buen dinero de parte de su padre, lo detesto tanto que lo engaño con su propio hermano, la sola idea de cagarlo y joderlo me agrada demasiado como para dejarlo.
-¿Por qué lo detestas tanto? pregunta Manuel.
Es el ser mas antipático del mundo y encima tiene una horrible costumbre: Comerse tres cebollas enteras todos los días, las pela y se las come sin más, como si fueran manzanas, todo el día huele a cebolla, su aliento es nauseabundo, por él odio las cebollas, por su dinero es que voy a casarme con él: Tomar ese dinero que va heredar y asegurar el futuro de mi hija, no quiero que Sofía tenga que soportar un malnacido que apeste a cebolla todo el día.
Nos quedamos pensando, trato de no imaginar a su novio tragándose las cebollas, siento que ahora también las odio yo.
-Bueno es mi turno, dice Manuel.
Hace 10 años trabajaba en una fábrica de cocinas, en el turno de noche, tenía un compañero muy divertido, él trabajaba en otra sección, pero todas las noches venía donde yo estaba y conversábamos sobre varias cosas. Un día vino muy enojado, me dijo que yo lo había acusado con los jefes, que les había dicho que él dejaba su puesto y se venía al mío a vagar, a dormir, le dije que era mentira, porque en verdad yo nunca lo acusé. Él no me creyó, me dijo que era un hipócrita y me empujó, me insultó, luego me escupió a la cara , no soporté más y lo empujé, se tropezó con unas cajas que habían detrás y se golpeó la cabeza, pensé que bromeaba, luego que se había desmayado de verdad, no supe qué hacer, intente reanimarlo, luego noté que no respiraba, que había muerto, me asusté mucho, lo cargué y lo deje en su sección, luego volví a la mía y no dije nada. Al día siguiente en la mañana llego su reemplazo y lo encontró ahí tirado, se alarmó, llamó a seguridad, llegó la policía, nadie había visto nada, concluyeron que había sido un accidente, que quizás resbaló o se quedó dormido. Recuerdo que acudí a su velorio, que luego de eso nos redujeron las horas de trabajo. Nunca nadie supo que yo lo maté.
Ninguno de nosotros se sorprende, tampoco duda de la veracidad de su relato. Ahora es Matilde quien empieza hablar:
Trabajo de doméstica en casa de una señora, usted la debe conocer señorita Claudia, es doña Graciela, es gerente de recursos humanos, el asunto es que es una persona muy mala, nunca me paga mi sueldo completo, no me da permiso para salir los domingos, siempre me está gritando e incluso me acusa de que le robo sus cosas, la vieran a la vieja: todos los fines de semana se emborracha y empieza gritar ¡Rubén! ¡Rubén! Como una loca, no se quién es el maldito Rubén pero ella se pone mal por ese tipo, luego me llama y pide que le diga que es bonita, que ella no se merece ser abandonada, yo se lo digo nomás para que no me joda la patrona. Luego ya se queda dormida en cualquier lugar de la casa, pero yo me vengo todos los días: Le cocino y en las noches cuando va cenar escupo su plato, trato de escupir lo más fuerte que pueda, incluso una vez mezclé una cucaracha en su comida, como la vieja estaba tan borracha ni cuenta se dio. Ahora estoy averiguando con qué la puedo envenenar de a pocos, sin que lo note, quiero que sufra primero.
-Es tu turno, me arrincona Claudia.
En mi familia todos creen que trabajo, pero éso es mentira, no trabajo, me dedico a robarle a la gente que retira dinero del banco, justamente por eso estaba acá, había venido a ver a mi contacto, por si no lo saben trabajo con alguien directamente del banco, cuando un cliente va hacer un retiro fuerte de dinero, él me manda un mensaje en clave al celular, luego intercepto a la victima, le pongo una pistola en la cara, se mea del miedo, me da todo su dinero, lo amenazo con matarlo si me denuncia. Espero unos días que se calme el asunto y le doy a mi contacto la parte que le corresponde, justo a eso venía ahora, a darle su parte.
Me miran con curiosidad, Matilde me pregunta si es qué no quiero asaltar a su patrona, Claudia me propone secuestrar a su novio y compartir el rescate, Manuel me dice si es qué necesito un socio que me lave el dinero. Agradezco tantas muestras de cariño y digo que no, que por ahora todo está bien así. De pronto se encienden las luces, el ascensor empieza a moverse, llegamos al primer piso, abajo nos espera personal de seguridad del banco, nos preguntan si estamos bien, decimos que si, Claudia le da la botella que meó a uno de ellos: "Toma , de recuerdo" y se va, lo mismo hacemos los demás: Nos vamos sin decirnos nada , sin despedirnos, sabemos que nunca olvidaremos este día, que todos tenemos un nuevo cómplice de nuestros secretos.
jueves, 24 de julio de 2008
UNA NOCHE
Hoy es sábado, he quedado en encontrarme con Mario a las diez de la noche en un bar del centro, como no tengo dinero le pido a mis padres unos billetes, me lo dan a regañadientes, justo cuando me voy alcanzo a oír que mi madre dice: Ya tienes 19 años, deberías buscarte un trabajo. Llego al bar, ahí esta Mario con una cerveza, me mira.
-Puta madre huevón, toda la vida te demoras un culo.
-Ya mierda, tanta bulla, chupa y no jodas.
-No jodas tu pajero.
-Puta ¿a los cremas?
Pedimos dos cervezas más, conversamos sobre nuestras vidas, me cuenta sus planes.
-Estoy pensando en meterme a la bolsa.
-A la de basura será.
-Ya ves uno te habla en serio y tú la cagas.
-Pero eso de la bolsa son huevadas, tienes que hacer algo más práctico.
-¿Algo cómo qué?
-No sé, ahora mismo no se me ocurre nada, sólo quiero emborracharme.
Transcurre la noche entre cervezas y cigarros, al rato entran dos chicas acompañadas de un chico, se sientan, empiezan a beber, Mario las mira lascivamente.
-Que tales piernas de esa chola.
-Si causa, esta para hacerle el helicóptero.
-Claro, con todo y hélice.
-Con todo y piloto.
Reímos de buena gana, pedimos más cerveza,empiezo a marearme, le pido a Mario que me dé la coca, me la pasa debajo de la mesa, voy al baño y me meto unos tiros, siento como se me pone fría la nariz, duros los dientes y mis ojos a punto de explotar. Regreso y se le devuelvo, se para, va al baño y al rato regresa todo duro. No podemos hablar, sólo bebemos, pasan unos minutos y nos baja el efecto, empezamos a reírnos nuevamente.
-Puta causa la melcocha esa me ha cagado el cerebro
-Ya veo, aunque tu tienes la cabeza cagada de nacimiento.
-Nada huevón, encima la chola esa que me denguea.
-¿Tanto así?
-Claro ¿no la viste bien?
-Si pero no sé....
-Carajo me ha puesto en celo.
-Tú vives en celo.
-Si pero hoy estoy mas alunado que nunca, hay que llamar a alguien.
-No sé.
Dudo de la propuesta de Mario, no creo que logremos enganchar a nadie esta noche pero igual le sigo la corriente, no tenemos nada que perder. Saca su celular, me muestra la agenda, repasamos nombres:
-¿Qué te parece Mayra? me pregunta.
-¿La enana esa?
-No pasa nada ¿no?
-Ni cagando, es recontra enana y esas patitas tipo sillón que se maneja desaniman.
-Ésta puede ser ¿te acuerdas de Mónica?
-No jodas, esa comadre es más fea que patearle la barriga a un ciego.
-Si tienes razón, ni borracho me la tiro, entonces ¿qué dices de Giovanna?
-Estás loco, esa cojuda esta mas quemada que la mierda.
-¿En serio?
-Firme ¿no sabes como le dicen?
-No ¿Cómo?
-"Bandera americana".
-¿Por qué?
-Porque la clavan hasta en la luna.
Dicho esto nos ha dado un ataque de risa, luego caemos en la cuenta que no conocemos a ninguna chica, que toda la vida fracasamos con ellas, entonces me lanza otra propuesta:
-Vamos un burdel carajo.
-No jodas, no me quiero quemar.
-Te pones un condón pues imbécil.
-Nada loco, esas putas así te pongas cien juntos igual te pegan algo.
-Vamos causa, no dejes solo a tu pata de mil batallas.
-Todas perdidas huevón.
Termino por aceptar su propuesta, secamos las cervezas, salimos y tomamos un taxi, le pedimos que nos lleve al centro, ahí funciona un burdel que Mario conoce. Cuando estamos cerca le pido la coca, me agacho y me meto unos tiros, ya no me hace el mismo efecto, sólo siento que me da valor. Bajamos y tocamos un timbre, se escucha una voz que parece salida de una película de terror:
-¿Si?
-Venimos por el servicio.
-¿Que servicio joven?
El servicio militar vieja cojuda. Murmuro.
-El de sus amiguitas doña.
-¿Cómo así llegaron?
En taxi pues vieja cojuda.
-Nada doña yo ya he venido antes.
-Ya, adelante.
Se abre la puerta eléctrica, entramos, es un edificio pintado de verde, todas las puertas están enrejadas. Sólo se escucha el sonido de un grillo, subimos la escaleras, llegamos al quinto piso, tocamos otro timbre, nos abre un policía, Mario lo saluda burlonamente.
-Mira Jimmy, te presento al Sargento Cachiporra.
-Hola Sargento ¿hoy le toco servicio acá?
-Ya ya no seas batidor sobrino, que horita te aplico la ley de la cachiporra.
-Tranquilo jefe, sólo es una bromita.
Damos unos pasos más y terminamos frente de la "mami" del burdel. Es una vieja inmensa, se echa aire con un abanico mientras fuma unos cigarros que apestan.
-A ver jóvenes, están arrechitos, seguro se quieren sacar el taco.
-No, hemos venido a ver si nos presta el último libro de Orhan Pamuk.
-Cállate, discúlpelo doña, es que mi amigo está emocionado, es su primera vez.
-Ya ya, poco floro mocosos, son 50 soles por treinta minutos o 100 la hora, tengo chicas blanquitas, morochitas, chinitas……
-Puta madre tía, mejor muéstrenos la merca.
La vieja me mira desafiante, hace un gesto y aparecen como por arte de magia un grupo de chicas, las miro bien: La mayoría debe tener mi edad, todas vienen en ropa interior, Mario se muere de la risa, escoge a una, le da el dinero a la vieja y se marcha, ella me vuelve a mirar con furia.
-Escoge una pues papito, no tengo toda la noche para esperarte.
-Ok, me quedo con ella.
Escojo la que me queda más cerca, empiezo a caminar y la tía me detiene.
-¿Dónde crees que vas?
-A rezarle un rosario a la virgen ¿se supone que voy a tirar no? ¿o acá se viene a jugar palitos chinos?
-Primero se paga pues papito, plata en mano chivato en pampa.
-Ya ya toma. Saco un billete y se lo doy.
La chica me lleva hacia una habitación, antes le pido pasar por el cuarto donde está Mario, le toco la puerta y me abre, está desnudo, se muere de la risa (todo el tiempo ríe), le pido la coca, me la da. Me marcho, entro al cuarto, le pregunto su nombre.
-Katyboom.
-¿Así te llamas?
-Es mi nombre de guerra pues.
Me saco la ropa, ella se saca lo poco que trae encima, nos echamos en la cama, me empieza a besar el cuerpo, me masturba, pero nada, no se me pone dura, me siento avergonzado, le digo que voy al baño, ya vuelvo. Saco la coca de mi pantalón, me meto al baño, abro la llave del agua, me meto unos tiros pero siento que es poco, así que decido merterme más y más, no pasa ni un minuto y me siento durísimo. Mierda estoy todo duro y ni así se me para. Salgo del baño, ella esta desnuda en la cama.
-¿Nada aún?
Quiero decirle que no, que me la chupe, pero no puedo hablar, la coca me ha cagado totalmente. Me echo en la cama, ella vuelve a hacer el intento, insiste y me hace doler, le aparto la mano, me dice que qué carajo me pasa.
-No me pasa nada.
-¿Y por qué no cachas pues?
-Porque no puedo, nunca me han provocado las putas.
-¿Entonces a qué mierda vienes?
-Éso mismo me pregunto yo.
-Ya, no te preocupes.
Se echa a mi lado, me abraza, siento que es sincera, la abrazo y me siento bien. Nos quedamos un rato en silencio, luego nos tocan la puerta.
-Ya termino el tiempo papito.
Me levanto y me visto, le digo que por favor no le cuente a nadie, me dice que no me preocupe, que cuando quiera venga y nos abrazamos.
Salgo y veo a Mario feliz.
-¿Qué tal?
-Ahí bien, la he dejado inflamada a la pobre.
-Ese es mi Jimmy, sabía que no me iba a defraudar.
-Y tú, ¿qué tal?
-Carajo, la he dejado muerta, un poco más y me devuelve mi billete.
Salimos, el Sargento Cachiporra nos da una tarjeta, la leo, está su nombre, un numero de teléfono, dice que ofrece servicios de seguridad "y más". sonrío, le digo que cualquier cosita lo llamo. Ahora parados afuera le pregunto si tiene para el taxi.
-Nada causa, ese polvo me ha dejado misio.
-¿Y tú?
-Ni un peso.
-Ahora ¿qué hacemos?
-Caminar nomás.
No nos queda otra, regresamos caminando, al rato me confiesa algo, dice que no pudo tirarse a la puta.
-No se me paró causa.
-A mi tampoco huevón, ya te había dicho que con putas no puedo.
-Si, somos unos huevones.
-Al cuadrado.
-Claro.
Nos vamos en silencio, derrotados, mientras pienso que nunca en mi vida he pagado tanto para que una puta me abrace.
-Puta madre huevón, toda la vida te demoras un culo.
-Ya mierda, tanta bulla, chupa y no jodas.
-No jodas tu pajero.
-Puta ¿a los cremas?
Pedimos dos cervezas más, conversamos sobre nuestras vidas, me cuenta sus planes.
-Estoy pensando en meterme a la bolsa.
-A la de basura será.
-Ya ves uno te habla en serio y tú la cagas.
-Pero eso de la bolsa son huevadas, tienes que hacer algo más práctico.
-¿Algo cómo qué?
-No sé, ahora mismo no se me ocurre nada, sólo quiero emborracharme.
Transcurre la noche entre cervezas y cigarros, al rato entran dos chicas acompañadas de un chico, se sientan, empiezan a beber, Mario las mira lascivamente.
-Que tales piernas de esa chola.
-Si causa, esta para hacerle el helicóptero.
-Claro, con todo y hélice.
-Con todo y piloto.
Reímos de buena gana, pedimos más cerveza,empiezo a marearme, le pido a Mario que me dé la coca, me la pasa debajo de la mesa, voy al baño y me meto unos tiros, siento como se me pone fría la nariz, duros los dientes y mis ojos a punto de explotar. Regreso y se le devuelvo, se para, va al baño y al rato regresa todo duro. No podemos hablar, sólo bebemos, pasan unos minutos y nos baja el efecto, empezamos a reírnos nuevamente.
-Puta causa la melcocha esa me ha cagado el cerebro
-Ya veo, aunque tu tienes la cabeza cagada de nacimiento.
-Nada huevón, encima la chola esa que me denguea.
-¿Tanto así?
-Claro ¿no la viste bien?
-Si pero no sé....
-Carajo me ha puesto en celo.
-Tú vives en celo.
-Si pero hoy estoy mas alunado que nunca, hay que llamar a alguien.
-No sé.
Dudo de la propuesta de Mario, no creo que logremos enganchar a nadie esta noche pero igual le sigo la corriente, no tenemos nada que perder. Saca su celular, me muestra la agenda, repasamos nombres:
-¿Qué te parece Mayra? me pregunta.
-¿La enana esa?
-No pasa nada ¿no?
-Ni cagando, es recontra enana y esas patitas tipo sillón que se maneja desaniman.
-Ésta puede ser ¿te acuerdas de Mónica?
-No jodas, esa comadre es más fea que patearle la barriga a un ciego.
-Si tienes razón, ni borracho me la tiro, entonces ¿qué dices de Giovanna?
-Estás loco, esa cojuda esta mas quemada que la mierda.
-¿En serio?
-Firme ¿no sabes como le dicen?
-No ¿Cómo?
-"Bandera americana".
-¿Por qué?
-Porque la clavan hasta en la luna.
Dicho esto nos ha dado un ataque de risa, luego caemos en la cuenta que no conocemos a ninguna chica, que toda la vida fracasamos con ellas, entonces me lanza otra propuesta:
-Vamos un burdel carajo.
-No jodas, no me quiero quemar.
-Te pones un condón pues imbécil.
-Nada loco, esas putas así te pongas cien juntos igual te pegan algo.
-Vamos causa, no dejes solo a tu pata de mil batallas.
-Todas perdidas huevón.
Termino por aceptar su propuesta, secamos las cervezas, salimos y tomamos un taxi, le pedimos que nos lleve al centro, ahí funciona un burdel que Mario conoce. Cuando estamos cerca le pido la coca, me agacho y me meto unos tiros, ya no me hace el mismo efecto, sólo siento que me da valor. Bajamos y tocamos un timbre, se escucha una voz que parece salida de una película de terror:
-¿Si?
-Venimos por el servicio.
-¿Que servicio joven?
El servicio militar vieja cojuda. Murmuro.
-El de sus amiguitas doña.
-¿Cómo así llegaron?
En taxi pues vieja cojuda.
-Nada doña yo ya he venido antes.
-Ya, adelante.
Se abre la puerta eléctrica, entramos, es un edificio pintado de verde, todas las puertas están enrejadas. Sólo se escucha el sonido de un grillo, subimos la escaleras, llegamos al quinto piso, tocamos otro timbre, nos abre un policía, Mario lo saluda burlonamente.
-Mira Jimmy, te presento al Sargento Cachiporra.
-Hola Sargento ¿hoy le toco servicio acá?
-Ya ya no seas batidor sobrino, que horita te aplico la ley de la cachiporra.
-Tranquilo jefe, sólo es una bromita.
Damos unos pasos más y terminamos frente de la "mami" del burdel. Es una vieja inmensa, se echa aire con un abanico mientras fuma unos cigarros que apestan.
-A ver jóvenes, están arrechitos, seguro se quieren sacar el taco.
-No, hemos venido a ver si nos presta el último libro de Orhan Pamuk.
-Cállate, discúlpelo doña, es que mi amigo está emocionado, es su primera vez.
-Ya ya, poco floro mocosos, son 50 soles por treinta minutos o 100 la hora, tengo chicas blanquitas, morochitas, chinitas……
-Puta madre tía, mejor muéstrenos la merca.
La vieja me mira desafiante, hace un gesto y aparecen como por arte de magia un grupo de chicas, las miro bien: La mayoría debe tener mi edad, todas vienen en ropa interior, Mario se muere de la risa, escoge a una, le da el dinero a la vieja y se marcha, ella me vuelve a mirar con furia.
-Escoge una pues papito, no tengo toda la noche para esperarte.
-Ok, me quedo con ella.
Escojo la que me queda más cerca, empiezo a caminar y la tía me detiene.
-¿Dónde crees que vas?
-A rezarle un rosario a la virgen ¿se supone que voy a tirar no? ¿o acá se viene a jugar palitos chinos?
-Primero se paga pues papito, plata en mano chivato en pampa.
-Ya ya toma. Saco un billete y se lo doy.
La chica me lleva hacia una habitación, antes le pido pasar por el cuarto donde está Mario, le toco la puerta y me abre, está desnudo, se muere de la risa (todo el tiempo ríe), le pido la coca, me la da. Me marcho, entro al cuarto, le pregunto su nombre.
-Katyboom.
-¿Así te llamas?
-Es mi nombre de guerra pues.
Me saco la ropa, ella se saca lo poco que trae encima, nos echamos en la cama, me empieza a besar el cuerpo, me masturba, pero nada, no se me pone dura, me siento avergonzado, le digo que voy al baño, ya vuelvo. Saco la coca de mi pantalón, me meto al baño, abro la llave del agua, me meto unos tiros pero siento que es poco, así que decido merterme más y más, no pasa ni un minuto y me siento durísimo. Mierda estoy todo duro y ni así se me para. Salgo del baño, ella esta desnuda en la cama.
-¿Nada aún?
Quiero decirle que no, que me la chupe, pero no puedo hablar, la coca me ha cagado totalmente. Me echo en la cama, ella vuelve a hacer el intento, insiste y me hace doler, le aparto la mano, me dice que qué carajo me pasa.
-No me pasa nada.
-¿Y por qué no cachas pues?
-Porque no puedo, nunca me han provocado las putas.
-¿Entonces a qué mierda vienes?
-Éso mismo me pregunto yo.
-Ya, no te preocupes.
Se echa a mi lado, me abraza, siento que es sincera, la abrazo y me siento bien. Nos quedamos un rato en silencio, luego nos tocan la puerta.
-Ya termino el tiempo papito.
Me levanto y me visto, le digo que por favor no le cuente a nadie, me dice que no me preocupe, que cuando quiera venga y nos abrazamos.
Salgo y veo a Mario feliz.
-¿Qué tal?
-Ahí bien, la he dejado inflamada a la pobre.
-Ese es mi Jimmy, sabía que no me iba a defraudar.
-Y tú, ¿qué tal?
-Carajo, la he dejado muerta, un poco más y me devuelve mi billete.
Salimos, el Sargento Cachiporra nos da una tarjeta, la leo, está su nombre, un numero de teléfono, dice que ofrece servicios de seguridad "y más". sonrío, le digo que cualquier cosita lo llamo. Ahora parados afuera le pregunto si tiene para el taxi.
-Nada causa, ese polvo me ha dejado misio.
-¿Y tú?
-Ni un peso.
-Ahora ¿qué hacemos?
-Caminar nomás.
No nos queda otra, regresamos caminando, al rato me confiesa algo, dice que no pudo tirarse a la puta.
-No se me paró causa.
-A mi tampoco huevón, ya te había dicho que con putas no puedo.
-Si, somos unos huevones.
-Al cuadrado.
-Claro.
Nos vamos en silencio, derrotados, mientras pienso que nunca en mi vida he pagado tanto para que una puta me abrace.
jueves, 17 de julio de 2008
BACKSTAGE
Amores perros: Regresando un día tarde por la noche me encontré con un perro en la puerta de mi casa, lo terminé adoptando temporalmente y un día pareció su dueña y el muy cabrón me dejó sin más ni más. Historia casi fiel a la realidad. “Capone” fue la propuesta de Carmen, está pendiente el nombre.
Drente: Iba de regreso en un micro rumbo a mi casa y en el reproductor tenía sintonizado un programa deportivo que hablaba de un jugador holandés del Real Madrid: Drenthe (le quité la H para el relato), el nombre me pareció excelente para una historia, tenía el título, la historia era lo más fácil.
Ya no: MI amiga Yvonne había decidido hacer otros viaje más huyendo de sus penas(como si eso fuera posible) yo me llené de cólera, le escribí un correo, me gustó mucho, lo guardé y decidí publicarlo.
Regalo querías: Recordé una antipática chica de un antiguo trabajo y sus odiosas jornadas de “intercambio de regalos”. Lo escribí en puro plan de venganza.
Utopía: La historia es tal cual, mi sueño fue tan real, la llamada existió. Tan cierto que nunca me la creyeron.
Señor abogado: Acababa el 2007 y tenía que ir casi a diario donde un odioso abogado que se alucinaba el máximo tribuno mundial. Mientras me hablaba en términos rebuscados yo deseaba que venga un temblor o un incendio y acabara con su “estudio”, a los días se incendió, a los días me sentí vengando, a los días creí en los milagros de navidad.
Drente: Iba de regreso en un micro rumbo a mi casa y en el reproductor tenía sintonizado un programa deportivo que hablaba de un jugador holandés del Real Madrid: Drenthe (le quité la H para el relato), el nombre me pareció excelente para una historia, tenía el título, la historia era lo más fácil.
Ya no: MI amiga Yvonne había decidido hacer otros viaje más huyendo de sus penas(como si eso fuera posible) yo me llené de cólera, le escribí un correo, me gustó mucho, lo guardé y decidí publicarlo.
Regalo querías: Recordé una antipática chica de un antiguo trabajo y sus odiosas jornadas de “intercambio de regalos”. Lo escribí en puro plan de venganza.
Utopía: La historia es tal cual, mi sueño fue tan real, la llamada existió. Tan cierto que nunca me la creyeron.
Señor abogado: Acababa el 2007 y tenía que ir casi a diario donde un odioso abogado que se alucinaba el máximo tribuno mundial. Mientras me hablaba en términos rebuscados yo deseaba que venga un temblor o un incendio y acabara con su “estudio”, a los días se incendió, a los días me sentí vengando, a los días creí en los milagros de navidad.
SEÑOR ABOGADO
Ayer en la madrugada mientras los limeños dormían el sueño de los (in)justos se produjo un hecho que apenas llamo la atención de unos cuantos insomnes ciudadanos: Un incendio en un antiguo inmueble ubicado en el centro histórico de la ciudad, donde al parecer funcionaba un estudio de abogados, aunque según las primeras pesquisas de las autoridades competentes se sospecha que podría haber sido un clandestino museo de orden jurídico, esto se desprende debido a la antigüedad de los libros (muchos de ellos del siglo 19) y el avanzado estado de deterioro de los enseres que pudieron ser rescatados de entre las feroces llamas. Luego de sofocado el mismo se apersono al lugar un extraño personaje ataviado de una toga de juez y resinoso aspecto que al ver reducido a cenizas casi todo el inmueble sufrió un repentino ataque de locura y empezó dar una especie de discurso jurídico, incluso citando algunos oscuros y rebuscados artículos de lo que sería el código procesal civil de Burkina Faso. Ante el desconcierto de los primeros curiosos que empezaron a asomar atraídos por sus desaforados gritos la policía decidió detenerlo y trasladarlo a un centro de salud mental. Al cierre de esta edición se sabía que el individuo seguía dando sus extraños discursos y afirmando ser un jurisconsulto de primer orden mientras los médicos discutían un diagnostico para tan extraño caso. Los mantendremos informados.
Relato salvaje y venenosamente dedicado al zarrapastroso y pezuñento abogado que obligado por las circunstancias de la vida he tenido que visitar estos días, pero no sólo visitar, sino también padecer soportando sus engolados discursos en los que citaba incluso algunos perdidos artículos de la constitución de Albania, sus antipáticas poses de juez de la Corte de La Haya y, como si ya todo esto no fuera suficiente martirio, tragarme el polvo infecto de sus libros que salía despedido cada vez que sacaba uno de sus vetustas vitrinas. No sabes cómo deseaba, mientras me envenenabas los pulmones, que se incendiaria tu cochambroso localcito. Hoy me enteré la noticia: Se incendio tu charcheroso "estudio". Deseo concedido. ¿Quién dijo que en Navidad no hay milagros? Que poca fe, que poca fe.
Lima, 13 diciembre 2007.
Relato salvaje y venenosamente dedicado al zarrapastroso y pezuñento abogado que obligado por las circunstancias de la vida he tenido que visitar estos días, pero no sólo visitar, sino también padecer soportando sus engolados discursos en los que citaba incluso algunos perdidos artículos de la constitución de Albania, sus antipáticas poses de juez de la Corte de La Haya y, como si ya todo esto no fuera suficiente martirio, tragarme el polvo infecto de sus libros que salía despedido cada vez que sacaba uno de sus vetustas vitrinas. No sabes cómo deseaba, mientras me envenenabas los pulmones, que se incendiaria tu cochambroso localcito. Hoy me enteré la noticia: Se incendio tu charcheroso "estudio". Deseo concedido. ¿Quién dijo que en Navidad no hay milagros? Que poca fe, que poca fe.
Lima, 13 diciembre 2007.
miércoles, 9 de julio de 2008
UTOPIA
Es tu cumpleaños, te llamo, te digo para salir a tomar algo, me dices que no, ayer estuviste con unos amigos, hoy estas muy cansada, insisto, terminas por aceptar, me dices que estás donde tu madre, que pase por ahí.
Llego donde tu madre, sales, te veo y me gustas mucho, me provoca molestarte con tu escote, pero no quiero incomodarte, no deseo hacer mas bromas el día de hoy. Te pregunto dónde ir, que yo no conozco esta ciudad.
-Vamos a un bar donde siempre voy con mis amigos.
-Vamos.
Llegamos, es un lugar oscuro, la música es agradable, pedimos algo para beber, me cuentas de tus amigos, que hicieron en tu cumpleaños, me río de buena gana, casi no hablo, sólo escucho absorto todas las historias que me cuentas. El alcohol me empieza hacer efecto, me provoca bailar ahora mismo.
-¿Vamos a bailar?
-No, a mi no me gusta bailar, menos que me pidan hacerlo.
Me siento rechazado, me paro, voy a un rincón del bar y me pongo a bailar solo, con los ojos cerrados, me encanta sentirme así, imaginar cosas. Al rato abro mis ojos y estás bailando de espaldas a mí, me gusta verte así, haciendo esa danza lenta y sensual, quiero tocarte pero decido no hacerlo, detestaría arruinar ese momento mágico.
La música se detiene, regresamos a seguir bebiendo, ahora me encuentro más animado, nos contamos mil cosas, recordamos la vez que nos conocimos, las veces que me dejaste de hablar, las veces que nos quisimos a escondidas. Ya es tarde, me dices que tenemos que irnos, te confieso algo:
-Quiero dormir contigo.
-No.
-¿Por qué no?
-Porque eres un pervertido.
-Lo acepto, pero esta noche no quiero serlo, sólo quiero dormir abrazado a ti.
-Bueno venga, pero solo porque estoy sensible.
Llegamos a tu casa, me pides no hacer bulla, que si tus padres o tu hermano se dan cuenta seguro se hace un escándalo, entramos a hurtadillas a tu habitación, siento como si ya hubiera estado ahí contigo antes. Nos echamos en la cama, te abrazo, me dices algo, pero no te escucho, solo estoy feliz de estar abrazado (aferrado) a tí en tu cama.
-Sueña conmigo, me pides.
-¿Qué otra cosa podría soñar sino es contigo?
Nos dormimos abrazados, duermo feliz, me despiertas al rato, me preguntas si he soñado contigo, sólo sonrío, me lo vuelves a preguntar y te digo que si, no me crees, te enojas, te separas de mi, me das la espalda y te vuelves a dormir. Te contemplo feliz y también vuelvo a dormir. Me levanto nuevamente, estiro mi brazo buscándote pero no estás, me sobresalto, pienso qué hacer, decido ir a buscarte por la casa, bajo en silencio. Suena mi celular. Maldigo mi suerte, en qué momento vienen a sonar. Contesto, eres tú:
-Hola ¿te desperté?
Caigo en la cuenta que estoy en mi cama, que nunca te vi, que no dormí contigo, que todo fue un sueño.
-Si, me despertaste, gracias.
-¿Soñaste conmigo?
-Jajajajaja.
-Que no te rías, dime si soñaste.
-Si ¿en quién más iba soñar?
-No te creo, eres un mentiroso, dime ¿qué soñaste?
-Sólo te digo que soñé.
-Ves que me mientes.
-No lo hago
-¿Qué soñaste?
-Si te lo cuento no me lo creerás.
-Eres un mentiroso, no te creo nada.
Cuelgas bruscamente, te has enojado, me quedo pensando en tí, en que si te contara mi sueño igual no me creerías, te imagino a mi lado, siento que te quiero como nunca, que me haces feliz y que te extraño demasiado, que esta vida no me va alcanzar para extrañarte.
Llego donde tu madre, sales, te veo y me gustas mucho, me provoca molestarte con tu escote, pero no quiero incomodarte, no deseo hacer mas bromas el día de hoy. Te pregunto dónde ir, que yo no conozco esta ciudad.
-Vamos a un bar donde siempre voy con mis amigos.
-Vamos.
Llegamos, es un lugar oscuro, la música es agradable, pedimos algo para beber, me cuentas de tus amigos, que hicieron en tu cumpleaños, me río de buena gana, casi no hablo, sólo escucho absorto todas las historias que me cuentas. El alcohol me empieza hacer efecto, me provoca bailar ahora mismo.
-¿Vamos a bailar?
-No, a mi no me gusta bailar, menos que me pidan hacerlo.
Me siento rechazado, me paro, voy a un rincón del bar y me pongo a bailar solo, con los ojos cerrados, me encanta sentirme así, imaginar cosas. Al rato abro mis ojos y estás bailando de espaldas a mí, me gusta verte así, haciendo esa danza lenta y sensual, quiero tocarte pero decido no hacerlo, detestaría arruinar ese momento mágico.
La música se detiene, regresamos a seguir bebiendo, ahora me encuentro más animado, nos contamos mil cosas, recordamos la vez que nos conocimos, las veces que me dejaste de hablar, las veces que nos quisimos a escondidas. Ya es tarde, me dices que tenemos que irnos, te confieso algo:
-Quiero dormir contigo.
-No.
-¿Por qué no?
-Porque eres un pervertido.
-Lo acepto, pero esta noche no quiero serlo, sólo quiero dormir abrazado a ti.
-Bueno venga, pero solo porque estoy sensible.
Llegamos a tu casa, me pides no hacer bulla, que si tus padres o tu hermano se dan cuenta seguro se hace un escándalo, entramos a hurtadillas a tu habitación, siento como si ya hubiera estado ahí contigo antes. Nos echamos en la cama, te abrazo, me dices algo, pero no te escucho, solo estoy feliz de estar abrazado (aferrado) a tí en tu cama.
-Sueña conmigo, me pides.
-¿Qué otra cosa podría soñar sino es contigo?
Nos dormimos abrazados, duermo feliz, me despiertas al rato, me preguntas si he soñado contigo, sólo sonrío, me lo vuelves a preguntar y te digo que si, no me crees, te enojas, te separas de mi, me das la espalda y te vuelves a dormir. Te contemplo feliz y también vuelvo a dormir. Me levanto nuevamente, estiro mi brazo buscándote pero no estás, me sobresalto, pienso qué hacer, decido ir a buscarte por la casa, bajo en silencio. Suena mi celular. Maldigo mi suerte, en qué momento vienen a sonar. Contesto, eres tú:
-Hola ¿te desperté?
Caigo en la cuenta que estoy en mi cama, que nunca te vi, que no dormí contigo, que todo fue un sueño.
-Si, me despertaste, gracias.
-¿Soñaste conmigo?
-Jajajajaja.
-Que no te rías, dime si soñaste.
-Si ¿en quién más iba soñar?
-No te creo, eres un mentiroso, dime ¿qué soñaste?
-Sólo te digo que soñé.
-Ves que me mientes.
-No lo hago
-¿Qué soñaste?
-Si te lo cuento no me lo creerás.
-Eres un mentiroso, no te creo nada.
Cuelgas bruscamente, te has enojado, me quedo pensando en tí, en que si te contara mi sueño igual no me creerías, te imagino a mi lado, siento que te quiero como nunca, que me haces feliz y que te extraño demasiado, que esta vida no me va alcanzar para extrañarte.
viernes, 4 de julio de 2008
martes, 1 de julio de 2008
REGALO QUERIAS
Es la hora punta en la oficina, el trabajo se acumula, los teléfonos no paran de sonar y la gente de ir de un lugar a otro, de pronto se escucha, en medio de esa batahola, una vocecita chillona, crispante, todos volteamos tratando de identificarla, de ver de dónde viene: Es Sofía, la regordeta, sobona y odiosa secretaria del jefe (algunos dicen que es su amante, pero viéndola bien habría que estar muy desesperado para siquiera darle un beso) es la eterna organizadora de cuanta fiesta, gincana, kermés, pollada, velorio, orgía, partido o "encuentro de confraternidad" se pueda hacer en la oficina:
Como ustedes saben chicos y chicas se aproxima la próxima navidad y cómo ya es tradición en esta prestigiosa empresa se va realizar un intercambio de regalos, acá tengo unos papelitos con los nombres de todos ustedes chicos y chicas, así que cada uno pase por delante mío y coja uno y ya saben, no sean duros y compren un buen regalo, piensen bien en el otro chico o chica que les toca regalar, el intercambio se realizará dentro de dos días.
Hacemos una fila que avanza lentamente, nadie desea eso, menos yo que toda la vida he odiado esas cosas, encima la gordita me cae especialmente mal, es más jodida que una pulga en el culo. Mientras van cogiendo sus papeles los abren y hacen algún comentario burlón o sexual, ahora es mi turno, estoy frente a Sofía, la veo bien y siento repulsión, esta excesivamente maquillada y trae encima un perfume de puta vieja, cojo mi papelito y me voy raudo de su lado, lo abro, leo el nombre: "Sofía", siento que la vida me hace un regalo cruel, juro venganza: Te jodiste gordita, regalo quieres, regalo te voy a dar conchatumadre.
Salimos del trabajo, mientras manejo pienso en un regalo que la joda, que la humille, que la haga sentir realmente mal, que se le vayan las ganas de volver a organizar algo. El semáforo me detiene en una esquina, viene un niño a ofrecerme libros, otro me ofrece discos y uno más me da un volante: "Sex shop Gitanos, lo ultimo en productos para satisfacer a su pareja, venga y visítenos sin compromisos", se me ocurre un plan- guardo el papel-llego a mi casa-ceno-me acuesto soñando con mi venganza.
Al día siguiente en el trabajo me cruzo con Sofía que me mira y tratando de hacerse la graciosa me dice: "Uy , quien será la afortunada guapo, espero que ya hayas elegido un buen regalo", luego de esto me lanza un beso volado, la miro y pienso: Regalo quieres, regalo te voy a dar conchatumadre.
Salgo de trabajar, manejo no rumbo a mi casa si no al sex shop, llego y me atiende una chica guapa y coqueta.
-¿Qué desea joven? Pregunte sin compromiso.
-Estoy buscando un regalo para mi novia.
-¿De qué tipo?
-Un vibrador para ser precisos.
-Pase por acá.
Me lleva por un estrecho pasillo, mientras camino veo los mostradores: Ropa sadomasoquista, condones de lo mas variados, películas y revistas pornos, muñecas inflables a la espera de algún insatisfecho.
-Mire éste.
Me alcanza un falo de utilería, lo miro con curiosidad, le pregunto el precio:
-Veinte dólares.
-No tiene algo digamos ¿más especial?
La vendedora me mira con ojos expertos, se dirige hacia otro mostrador, busca uno nuevo, está detrás de un plástico, lo saca y me lo muestra mientras dice las bondades del juguetillo que ahora tengo en mis manos (y agradezco no tener en otro lado):
-Este es un doble estimulador: trabaja a la vez la vagina y el clítoris, tienen un grosor de seis centímetros y un largo de veinte, tiene varias velocidades y viene con un juego adicional de baterías doble AA.
Me ha dicho todo esto como quien me ofrece un novedoso artefacto para la cocina, sonrío, le pregunto el precio:
-Cincuenta dólares de satisfacción garantizada.
-Hecho.
-¿Se lo envuelvo para llevar o se lo lleva puesto? bromea ella.
-Envuélvamelo, tengo que manejar y seria muy incomodo llevarlo puesto
Nos reímos, cancelo, recojo mi nuevo aliado y voy a casa. Ahí lo meto en otra caja, lo forro con papel regalo, trato de disimularlo todo lo que sea posible. Llega el día siguiente, nunca he deseado tanto ir a trabajar. Pasan las horas, ahora es el momento de los regalos, Sofía con su chillona voz nos llama a todos:
Bueno chicos y chicas llego el tan ansiado día por todos nosotros, ahora quiero que cada uno diga el nombre del chico o chica que le tocó y que diga a su vez en que se inspiro para el regalo.
Así transcurren los minutos, se observan distintos regalos: Desde camisas, corbatas pasando por un lapicero hasta llegar incluso a un loro. Es a Mariana, la sexy contadora a quien le toca regalarme algo, ah tenido buen gusto y me obsequia el más reciente libro de mi autor favorito, le doy un beso como agradecimiento.
Me he colocado estratégicamente al final, quiero cerrar con broche de oro este estúpido intercambio. Es mi turno, no queda nadie más, todos me miran curiosos, Sofía trae cara de desesperada, ella ha sido la más entusiasta en celebrar todos los regalos. Respiro hondo, doy un paso al frente, quiero disfrutar cada segundo de mi venganza:
Bueno. como es evidente me ha tocado el alto honor de ser el privilegiado que le entregue un regalo a nuestra querida y admirada Sofía, al ver el tesón, esmero y puntualidad con que trabaja todos los días no pude dejar de notar que es lo que le faltaba, así que hago entrega de este humilde pero significativo regalo, que estoy seguro sabrá usar, cuidar y valorar como nadie, feliz navidad y seguro muchas noches buenas de ahora en adelante.
Termino de hablar y me aplauden, Sofía está llorando de la emoción, me acerco a ella, le doy el regalo, le digo al oído: "Regalo querías, regalo te doy", beso su mejilla, me siento Judas. Lo abre desesperada, la observo con calma, siento placer al ver como se va desdibujando su sonrisa, quiere huir del lugar, termina de sacarlo, lo mira desconcertada, primero hay un silencio sepulcral, hasta que alguien dice "le diste al blanco", otro agrega "mierda, tremendo pichulón", luego todos ríen y festejan mi audacia, Sofía llora de cólera, Mariana pasa por mi lado y me susurra: "Cuando quieres papito, cuando quieras". Su aliento me excita, me siento recompensado, el intercambio termina bruscamente, pasa un rato más y salimos de trabajar.
Voy a casa, me siento extrañamente feliz a pesar que se que al día siguiente no me espera nada bueno.
Al otro día llego a trabajar , está noche es navidad y mañana nochebuena, el vigilante me impide ingresar, como era de esperarse estoy despedido, me doy la vuelta, subo al carro, manejo y pienso: "Regalos querías, regalo te dí conchatumadre, feliz navidad".
Como ustedes saben chicos y chicas se aproxima la próxima navidad y cómo ya es tradición en esta prestigiosa empresa se va realizar un intercambio de regalos, acá tengo unos papelitos con los nombres de todos ustedes chicos y chicas, así que cada uno pase por delante mío y coja uno y ya saben, no sean duros y compren un buen regalo, piensen bien en el otro chico o chica que les toca regalar, el intercambio se realizará dentro de dos días.
Hacemos una fila que avanza lentamente, nadie desea eso, menos yo que toda la vida he odiado esas cosas, encima la gordita me cae especialmente mal, es más jodida que una pulga en el culo. Mientras van cogiendo sus papeles los abren y hacen algún comentario burlón o sexual, ahora es mi turno, estoy frente a Sofía, la veo bien y siento repulsión, esta excesivamente maquillada y trae encima un perfume de puta vieja, cojo mi papelito y me voy raudo de su lado, lo abro, leo el nombre: "Sofía", siento que la vida me hace un regalo cruel, juro venganza: Te jodiste gordita, regalo quieres, regalo te voy a dar conchatumadre.
Salimos del trabajo, mientras manejo pienso en un regalo que la joda, que la humille, que la haga sentir realmente mal, que se le vayan las ganas de volver a organizar algo. El semáforo me detiene en una esquina, viene un niño a ofrecerme libros, otro me ofrece discos y uno más me da un volante: "Sex shop Gitanos, lo ultimo en productos para satisfacer a su pareja, venga y visítenos sin compromisos", se me ocurre un plan- guardo el papel-llego a mi casa-ceno-me acuesto soñando con mi venganza.
Al día siguiente en el trabajo me cruzo con Sofía que me mira y tratando de hacerse la graciosa me dice: "Uy , quien será la afortunada guapo, espero que ya hayas elegido un buen regalo", luego de esto me lanza un beso volado, la miro y pienso: Regalo quieres, regalo te voy a dar conchatumadre.
Salgo de trabajar, manejo no rumbo a mi casa si no al sex shop, llego y me atiende una chica guapa y coqueta.
-¿Qué desea joven? Pregunte sin compromiso.
-Estoy buscando un regalo para mi novia.
-¿De qué tipo?
-Un vibrador para ser precisos.
-Pase por acá.
Me lleva por un estrecho pasillo, mientras camino veo los mostradores: Ropa sadomasoquista, condones de lo mas variados, películas y revistas pornos, muñecas inflables a la espera de algún insatisfecho.
-Mire éste.
Me alcanza un falo de utilería, lo miro con curiosidad, le pregunto el precio:
-Veinte dólares.
-No tiene algo digamos ¿más especial?
La vendedora me mira con ojos expertos, se dirige hacia otro mostrador, busca uno nuevo, está detrás de un plástico, lo saca y me lo muestra mientras dice las bondades del juguetillo que ahora tengo en mis manos (y agradezco no tener en otro lado):
-Este es un doble estimulador: trabaja a la vez la vagina y el clítoris, tienen un grosor de seis centímetros y un largo de veinte, tiene varias velocidades y viene con un juego adicional de baterías doble AA.
Me ha dicho todo esto como quien me ofrece un novedoso artefacto para la cocina, sonrío, le pregunto el precio:
-Cincuenta dólares de satisfacción garantizada.
-Hecho.
-¿Se lo envuelvo para llevar o se lo lleva puesto? bromea ella.
-Envuélvamelo, tengo que manejar y seria muy incomodo llevarlo puesto
Nos reímos, cancelo, recojo mi nuevo aliado y voy a casa. Ahí lo meto en otra caja, lo forro con papel regalo, trato de disimularlo todo lo que sea posible. Llega el día siguiente, nunca he deseado tanto ir a trabajar. Pasan las horas, ahora es el momento de los regalos, Sofía con su chillona voz nos llama a todos:
Bueno chicos y chicas llego el tan ansiado día por todos nosotros, ahora quiero que cada uno diga el nombre del chico o chica que le tocó y que diga a su vez en que se inspiro para el regalo.
Así transcurren los minutos, se observan distintos regalos: Desde camisas, corbatas pasando por un lapicero hasta llegar incluso a un loro. Es a Mariana, la sexy contadora a quien le toca regalarme algo, ah tenido buen gusto y me obsequia el más reciente libro de mi autor favorito, le doy un beso como agradecimiento.
Me he colocado estratégicamente al final, quiero cerrar con broche de oro este estúpido intercambio. Es mi turno, no queda nadie más, todos me miran curiosos, Sofía trae cara de desesperada, ella ha sido la más entusiasta en celebrar todos los regalos. Respiro hondo, doy un paso al frente, quiero disfrutar cada segundo de mi venganza:
Bueno. como es evidente me ha tocado el alto honor de ser el privilegiado que le entregue un regalo a nuestra querida y admirada Sofía, al ver el tesón, esmero y puntualidad con que trabaja todos los días no pude dejar de notar que es lo que le faltaba, así que hago entrega de este humilde pero significativo regalo, que estoy seguro sabrá usar, cuidar y valorar como nadie, feliz navidad y seguro muchas noches buenas de ahora en adelante.
Termino de hablar y me aplauden, Sofía está llorando de la emoción, me acerco a ella, le doy el regalo, le digo al oído: "Regalo querías, regalo te doy", beso su mejilla, me siento Judas. Lo abre desesperada, la observo con calma, siento placer al ver como se va desdibujando su sonrisa, quiere huir del lugar, termina de sacarlo, lo mira desconcertada, primero hay un silencio sepulcral, hasta que alguien dice "le diste al blanco", otro agrega "mierda, tremendo pichulón", luego todos ríen y festejan mi audacia, Sofía llora de cólera, Mariana pasa por mi lado y me susurra: "Cuando quieres papito, cuando quieras". Su aliento me excita, me siento recompensado, el intercambio termina bruscamente, pasa un rato más y salimos de trabajar.
Voy a casa, me siento extrañamente feliz a pesar que se que al día siguiente no me espera nada bueno.
Al otro día llego a trabajar , está noche es navidad y mañana nochebuena, el vigilante me impide ingresar, como era de esperarse estoy despedido, me doy la vuelta, subo al carro, manejo y pienso: "Regalos querías, regalo te dí conchatumadre, feliz navidad".
miércoles, 25 de junio de 2008
YA NO
Me jode que te vayas tan lejos, que decidas huir de ti misma, que me dejes acá sentado hecho un pelotudo. Me jode que seas tan amiga mía y no haberme enamorado de ti, me jode que no lo hayas hecho de mi, porque créeme soy un egoísta de mierda y a pesar que no pude enamorarme de ti quería que tú lo hagas de mi.
Me jode que ya no estés para que me consueles cuando la vida me mata, tampoco vas estar para fumarnos unos porritos en tu terraza mirando como se hace azul el día mientras reímos hasta el dolor de estomago o el ataque de tos. ¿Con quién me voy emborrachar sentado en ese puente con los pies colgando y apostando a quién se avienta primero?.
Pero si quieres irte pues vete, no te voy a rogar (otra vez más) para que te quedes conmigo, andacorrevuela, descubre que cuando más lejos estés más notaras que tu vida está en este lugar. Vete chica vete, porque pensándolo bien ya no quiero llorarte, no quiero escribir mas tonterías en tu pared ni esconder mis besos debajo de la alfombra y menos guardarte un deseo en la botella del genio. No quiero volver a mirar tu cuello de avestruz ni tu mirada de animal herido.
Ya no vamos bailar mas ni reírnos de la loca(boca) de tu vieja, menos aun haremos ese anárquico viaje mochilero tan pulcramente planificado. Ya no vamos hacer nuestro campamento en la luna ni intentar llorar dormidos, tampoco vamos emborracharnos hasta el sexo y averiguar que eso no daña nuestra amistad. Ya no volveré a pelear con el dragón para rescatarte, no nos vamos a reír más de los estúpidos que caminan igual toda su vida ni de las tontas engreídas que con tanta ternura desprecias.
Ya no te voy abrazar cuando un nuevo caminante decida dejar tu reposo, no nos vamos a burlar de tus ex(huevones) ni clavaremos alfileres a sus muñequitos mientras rezamos para que se le caigan las alas a sus aviones. No vamos a robar caramelos en el mercado ni orinar detrás de una sombra, ya no vamos a mirarnos hasta ver quien se rinde. No vamos más a ahogarnos en ese vaso de agua
Me jode que ya no estés para que me consueles cuando la vida me mata, tampoco vas estar para fumarnos unos porritos en tu terraza mirando como se hace azul el día mientras reímos hasta el dolor de estomago o el ataque de tos. ¿Con quién me voy emborrachar sentado en ese puente con los pies colgando y apostando a quién se avienta primero?.
Pero si quieres irte pues vete, no te voy a rogar (otra vez más) para que te quedes conmigo, andacorrevuela, descubre que cuando más lejos estés más notaras que tu vida está en este lugar. Vete chica vete, porque pensándolo bien ya no quiero llorarte, no quiero escribir mas tonterías en tu pared ni esconder mis besos debajo de la alfombra y menos guardarte un deseo en la botella del genio. No quiero volver a mirar tu cuello de avestruz ni tu mirada de animal herido.
Ya no vamos bailar mas ni reírnos de la loca(boca) de tu vieja, menos aun haremos ese anárquico viaje mochilero tan pulcramente planificado. Ya no vamos hacer nuestro campamento en la luna ni intentar llorar dormidos, tampoco vamos emborracharnos hasta el sexo y averiguar que eso no daña nuestra amistad. Ya no volveré a pelear con el dragón para rescatarte, no nos vamos a reír más de los estúpidos que caminan igual toda su vida ni de las tontas engreídas que con tanta ternura desprecias.
Ya no te voy abrazar cuando un nuevo caminante decida dejar tu reposo, no nos vamos a burlar de tus ex(huevones) ni clavaremos alfileres a sus muñequitos mientras rezamos para que se le caigan las alas a sus aviones. No vamos a robar caramelos en el mercado ni orinar detrás de una sombra, ya no vamos a mirarnos hasta ver quien se rinde. No vamos más a ahogarnos en ese vaso de agua
jueves, 19 de junio de 2008
DRENTE
Estás del otro lado del bar, te observo en silencio, bebo mi trago de a pocos, cada vez que volteas finjo mirar a otro lugar o enciendo un nuevo cigarrillo. Hay mucha bulla en el lugar, esta es la cuarta noche consecutiva que voy sólo para mirarte, aunque hoy estoy decidido a todo, hoy quiero llevarte conmigo. Ni la presencia de tus amigos me lo impedirá, así me lo he jurado antes de salir de casa.
La noche transcurre egoísta, sin darme una oportunidad para acercarme, no hay una sola opción de empezar el cortejo. Entre los relámpagos de las luces he podido verte un poco mas, observar ciertos detalles: Tu cabello negro que termina sobre tus hombros, un tatuaje en el brazo y un piercing sobre tu ceja izquierda, de a ratos hablas con los chicos que se te acercan, pareces tener un imán para ellos, incluso le muestras la lengua a uno.
Ahora dejas tu copa a un lado, te levantas para ir al baño, pienso en seguirte pero aun no me atrevo, justo cuando pasas por mi lado puedo ver claramente que traes puesto: Un polo blanco pegado al cuerpo, un pantalón de cuero negro que muestra a la perfección tus piernas y, sobre tu cuello, un coqueto collar color rojo. Vuelves del baño, vuelves a pasar por mi lado, me observas y sonríes, se enciende la alarma, es la señal que esperaba, se me pone dura, quiero ir tras de tí, me contengo, no quiero arruinarlo.
De pronto te despides de tus amigos, se dicen algo al oído, se hacen una última broma, ya nadie te rodea, ya nada me impide llegar a tí. Sabes que te he mirado toda la noche, ahora das un paso mas hacia nosotros: apagas tu cigarrillo y te vas a la pista de baile, te mueves sin compañía, se te acercan algunos chicos a los que te sacas de encima con una mirada fría, ya no soporto más, me decido, voy hacía ti, bailo a tu espalda, sabes que estoy ahí, te mueves lentamente, dibujas la música con cada paso. Volteas y me miras a los ojos, siento tu boca cerca de la mía, el olor a tabaco me excita más, con un movimiento ordenas tu cabello, tocas mi mentón con tu mano, se me pone más dura aun.
-¿Cómo te llamas? Te interrogo.
-Drente.
-Eres el chico mas guapo que visto en mi vida. Te confieso sin ningún rubor.
No me respondes nada mas, siento tu lengua invasiva en mi boca, siento que nos vamos amar, siento que se me pone mas dura aun.
La noche transcurre egoísta, sin darme una oportunidad para acercarme, no hay una sola opción de empezar el cortejo. Entre los relámpagos de las luces he podido verte un poco mas, observar ciertos detalles: Tu cabello negro que termina sobre tus hombros, un tatuaje en el brazo y un piercing sobre tu ceja izquierda, de a ratos hablas con los chicos que se te acercan, pareces tener un imán para ellos, incluso le muestras la lengua a uno.
Ahora dejas tu copa a un lado, te levantas para ir al baño, pienso en seguirte pero aun no me atrevo, justo cuando pasas por mi lado puedo ver claramente que traes puesto: Un polo blanco pegado al cuerpo, un pantalón de cuero negro que muestra a la perfección tus piernas y, sobre tu cuello, un coqueto collar color rojo. Vuelves del baño, vuelves a pasar por mi lado, me observas y sonríes, se enciende la alarma, es la señal que esperaba, se me pone dura, quiero ir tras de tí, me contengo, no quiero arruinarlo.
De pronto te despides de tus amigos, se dicen algo al oído, se hacen una última broma, ya nadie te rodea, ya nada me impide llegar a tí. Sabes que te he mirado toda la noche, ahora das un paso mas hacia nosotros: apagas tu cigarrillo y te vas a la pista de baile, te mueves sin compañía, se te acercan algunos chicos a los que te sacas de encima con una mirada fría, ya no soporto más, me decido, voy hacía ti, bailo a tu espalda, sabes que estoy ahí, te mueves lentamente, dibujas la música con cada paso. Volteas y me miras a los ojos, siento tu boca cerca de la mía, el olor a tabaco me excita más, con un movimiento ordenas tu cabello, tocas mi mentón con tu mano, se me pone más dura aun.
-¿Cómo te llamas? Te interrogo.
-Drente.
-Eres el chico mas guapo que visto en mi vida. Te confieso sin ningún rubor.
No me respondes nada mas, siento tu lengua invasiva en mi boca, siento que nos vamos amar, siento que se me pone mas dura aun.
miércoles, 11 de junio de 2008
AMORES PERROS
Llego de trabajar muy tarde, voy abrir la puerta del edificio y de pronto asoma un perro pequeño, me mira lleno de susto y desconfianza, no me siento con ánimos de compadecerme de nadie, ha sido un día de mierda y quiero que acabe ya. Le doy un grito para que se espante pero nada, es más, de pronto asoma cierta determinación en su mirada, decido olvidarlo. Abro la puerta, no he entrado y el perro ya está dentro, sube las escaleras de inmediato, maldigo mi suerte.
¿Ahora cómo bajo este animal de mierda?
Subo presuroso, trato de cogerlo para echarlo pero me lanza un ladrido amenazante.
¿Arrebatado eres mierda?
Intento de nuevo pero me lanza otro ladrido, sale una vecina y me mira moviendo la cabeza en claro gesto desaprobatorio, pienso qué hacer, decido sacarle algo de comida para que me siga hasta la calle. Encuentro un filete de pollo, salgo, me mira y mueve la cola, me sigue, abro la puerta, lo espero afuera, la reja se cierra, él se queda dentro y yo fuera, ahora tiene una mirada de burla.
Entro de nuevo y vuelve a subir corriendo, decido olvidarlo, que el primer vecino que salga lo eche a la calle. Abro mi puerta y el animalejo se mete primero que yo, ahora me enfurezco, lo busco y lo encuentro tomando agua en el baño, la bebe con una avidez única, me siento conmovido. Termina y se dirige a mi habitación, se echa bajo la cama y queda profundamente dormido, decido dejarlo por esta noche, me doy una ducha y también quedo dormido.
Me despiertan unos ladridos, son las siete de la mañana, me despabilo un poco y es él al borde de la cama, le lanzo un periódico, lo esquiva y me ladra con mas furia.
-¿Qué carajo quieres?
Sale del cuarto, sigue ladrando, lo sigo, se para en la puerta y ladra inquieto.
-A chucha, quieres cagar seguro.
Bajo con flojera, pienso que ojalá cague y no regrese más. Abro la reja del edificio y con las justas llega al parque a cagar. Cierro, regreso para alistarme he irme a trabajar.
Cuando vuelvo ya es de noche, voy entrar y nuevamente aparece él, me mueve la cola, acepto mi derrota y le permito pasar.
Pero no hagas bulla enano de mierda.
--------------------------------------------------------------------------------------
Han transcurrido varios días, decido ponerle un nombre, sólo lo he llamado "Enano" todo el tiempo. Hablo con Mía, le cuento la historia del enano, le pido que me sugiera uno, ella no lo sugiere, lo impone: "Capone". Lo acepto como todo lo que me dice, lo hago porque estoy enamorado de ella, nunca se lo dije, ella ni lo sospecha.
Ya tienes nombre enano, ahora eres "Capone".
Me mira y ladra como dándome su aprobación.
Pasa el tiempo, ya tenemos un mes juntos y una rutina bien establecida: Sale a las siete de la mañana y a las siete de la noche a cagar al parque, en la noche regreso con comida, le doy un poco a esa hora y lo demás en la mañana. Durante las noches me acompaña a ver televisión o se duerme a mis pies mientras chateo. Los sábados y domingos me acompaña a trotar al parque, damos varias vueltas, yo acabo fatal, él parece no cansarse jamás.
----------------------------------------------------------------------------------------
Hoy es sábado, salimos a trotar, de pronto a la segunda vuelta "Capone" me deja y sale corriendo hacia atrás, volteo a ver hacia donde se dirige, grande es mi sorpresa al ver que una chica lo carga y lo llena de besos, me asusto, luego me indigno, me dirijo hacia ella a reclamarle a "MI" perro. No termino de llegar y ella me agradece:
-Gracias por cuidarme a "Riky"
-¿Por cuidar a quién?
-A "Riky".
-Se llama "Capone"
-Estás loco, es "Riky"
-Rebobinemos: Él es "Capone", hace un mes está conmigo, viviendo en mi casa y....
-Si, hace un mes se me perdió, no sabes como he llorado, es mas, acá traigo uno de los avisos que he andado pegando por todos lados.
Me muestra una fotocopia, leo: "Se busca perrito perdido, responde al nombre de Riky, perdido en las inmediaciones..." y abajo hay una foto, efectivamente es él, me invade la pena, no quiero que "Capone" se vaya con ella.
-Toma tu recompensa.
De pronto ella me está ofreciendo unos billetes, la miro asombrado, no quiero esos billetes, es más, yo quiero darle unos a ella para que me deje a “Capone”, pero se que sería en vano, él está en sus brazos, se aferra a ella con todas sus fuerzas, como si temiera volver a perderse. Me resigno.
-No gracias, no puedo recibirte eso, al contrario, ha sido bacán pasarla con él.
-Pero eso decía el aviso.
-En serio que no, más bien ya me voy, sino sigo me enfrío.
-Gracias de nuevo flaco, se ve que lo cuidaste bien.
Ella se acerca para darme un beso de agradecimiento, pero cuando ya está cerca a mi cara, "Riky" me gruñe con furia, ella retrocede, trato de hacerle cariño y el muy cabron me muerde la mano. Me desconoce por completo. Decido contener el dolor y volver a trotar. Prometo jamás volver adoptar un animal. Duele demasiado que te dejen.
¿Ahora cómo bajo este animal de mierda?
Subo presuroso, trato de cogerlo para echarlo pero me lanza un ladrido amenazante.
¿Arrebatado eres mierda?
Intento de nuevo pero me lanza otro ladrido, sale una vecina y me mira moviendo la cabeza en claro gesto desaprobatorio, pienso qué hacer, decido sacarle algo de comida para que me siga hasta la calle. Encuentro un filete de pollo, salgo, me mira y mueve la cola, me sigue, abro la puerta, lo espero afuera, la reja se cierra, él se queda dentro y yo fuera, ahora tiene una mirada de burla.
Entro de nuevo y vuelve a subir corriendo, decido olvidarlo, que el primer vecino que salga lo eche a la calle. Abro mi puerta y el animalejo se mete primero que yo, ahora me enfurezco, lo busco y lo encuentro tomando agua en el baño, la bebe con una avidez única, me siento conmovido. Termina y se dirige a mi habitación, se echa bajo la cama y queda profundamente dormido, decido dejarlo por esta noche, me doy una ducha y también quedo dormido.
Me despiertan unos ladridos, son las siete de la mañana, me despabilo un poco y es él al borde de la cama, le lanzo un periódico, lo esquiva y me ladra con mas furia.
-¿Qué carajo quieres?
Sale del cuarto, sigue ladrando, lo sigo, se para en la puerta y ladra inquieto.
-A chucha, quieres cagar seguro.
Bajo con flojera, pienso que ojalá cague y no regrese más. Abro la reja del edificio y con las justas llega al parque a cagar. Cierro, regreso para alistarme he irme a trabajar.
Cuando vuelvo ya es de noche, voy entrar y nuevamente aparece él, me mueve la cola, acepto mi derrota y le permito pasar.
Pero no hagas bulla enano de mierda.
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Han transcurrido varios días, decido ponerle un nombre, sólo lo he llamado "Enano" todo el tiempo. Hablo con Mía, le cuento la historia del enano, le pido que me sugiera uno, ella no lo sugiere, lo impone: "Capone". Lo acepto como todo lo que me dice, lo hago porque estoy enamorado de ella, nunca se lo dije, ella ni lo sospecha.
Ya tienes nombre enano, ahora eres "Capone".
Me mira y ladra como dándome su aprobación.
Pasa el tiempo, ya tenemos un mes juntos y una rutina bien establecida: Sale a las siete de la mañana y a las siete de la noche a cagar al parque, en la noche regreso con comida, le doy un poco a esa hora y lo demás en la mañana. Durante las noches me acompaña a ver televisión o se duerme a mis pies mientras chateo. Los sábados y domingos me acompaña a trotar al parque, damos varias vueltas, yo acabo fatal, él parece no cansarse jamás.
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Hoy es sábado, salimos a trotar, de pronto a la segunda vuelta "Capone" me deja y sale corriendo hacia atrás, volteo a ver hacia donde se dirige, grande es mi sorpresa al ver que una chica lo carga y lo llena de besos, me asusto, luego me indigno, me dirijo hacia ella a reclamarle a "MI" perro. No termino de llegar y ella me agradece:
-Gracias por cuidarme a "Riky"
-¿Por cuidar a quién?
-A "Riky".
-Se llama "Capone"
-Estás loco, es "Riky"
-Rebobinemos: Él es "Capone", hace un mes está conmigo, viviendo en mi casa y....
-Si, hace un mes se me perdió, no sabes como he llorado, es mas, acá traigo uno de los avisos que he andado pegando por todos lados.
Me muestra una fotocopia, leo: "Se busca perrito perdido, responde al nombre de Riky, perdido en las inmediaciones..." y abajo hay una foto, efectivamente es él, me invade la pena, no quiero que "Capone" se vaya con ella.
-Toma tu recompensa.
De pronto ella me está ofreciendo unos billetes, la miro asombrado, no quiero esos billetes, es más, yo quiero darle unos a ella para que me deje a “Capone”, pero se que sería en vano, él está en sus brazos, se aferra a ella con todas sus fuerzas, como si temiera volver a perderse. Me resigno.
-No gracias, no puedo recibirte eso, al contrario, ha sido bacán pasarla con él.
-Pero eso decía el aviso.
-En serio que no, más bien ya me voy, sino sigo me enfrío.
-Gracias de nuevo flaco, se ve que lo cuidaste bien.
Ella se acerca para darme un beso de agradecimiento, pero cuando ya está cerca a mi cara, "Riky" me gruñe con furia, ella retrocede, trato de hacerle cariño y el muy cabron me muerde la mano. Me desconoce por completo. Decido contener el dolor y volver a trotar. Prometo jamás volver adoptar un animal. Duele demasiado que te dejen.
miércoles, 4 de junio de 2008
BACKSTAGE
Luego de leer y escuchar algunos de los comentarios que hacen sobre las historias que relato, he notado que algunas personas llegan a creer que en verdad me han sucedido todas esas aventuras, cosa que debo negar tajantemente. Si bien algunas parten de algún hecho real, éste es sólo una inspiración para luego crear una historia. Ya quisiera poder haber vivido una vida tan azarosa y llena de aventuras cono la de los personajes en los relatos. En fin, como aclarando un poco el fondo de las historias, voy a contar más o menos el origen de cada una. Así de tiempo en tiempo que se junten las mismas, volveré a contar el origen de cada cual.
-Mi abuela y Pikachu: Pues la historia es casi tal cual. Mi hermano un día decidió ordenar un poco el cuarto de mi abuela y tiró el bendito chipitap pensando que no tenía mayor importancia, mi abuela notó tan importante ausencia y lo reclamó. Mí hermano me contó la historia de buena gana un día. Un día de buena gana, decidí modificarla un tanto y contarla.
-Sangre: Una madrugada que hablaba con mi amiga Carmen y nos contábamos diversas cosas que nos ocurrieron en nuestra infancia ella me terminó contando la historia del "camino secreto", una ruta que seguían con su hermano y primo en casa de sus abuelos. Me pareció una historia especialmente tierna, así que siguiendo su relato inicial decidí escribirla sólo con la intención que le agradara a ella. De ahí que haya tanto detalle inconexo. Hay momentos "reales" cómo su boca rota o su hermano matando con sus propias manos una serpiente.
-Venganza: La historia surgió de dos puntos: Viajando en un micro escuché a una chica que le decía a otra que su enamorado le había pedido tener sexo y sus palabras t(s)extuales fueron: "No sé si darle mi tesoro". El otro punto es que por esos días había conocido una chica exageradamente inocente y romántica, capaz de llorar si te veía matar una hormiga. Junté las palabras de la chica y las actitudes de mi (ex) amiga y surgió esta historia que horrorizó algunas de mis amistades femeninas.
-El Vigilante: Esta es quizás la "mas real" de todas. Sucedió casi tal cual, claro que para sacarle un poco de drama al asunto le imprimí un tanto de humor a los diálogos. Mi querida Yvonne, con su espíritu noble y solidario, había notado la ausencia del vigilante de su calle, me llamó alarmada en la madrugada, decidimos indagar y terminamos buscando su cuerpo en una infecta morgue del hospital. El dato curioso es que termino adoptando a "Trompo" el "huérfano" perro que dejara Ramón, el inolvidable vigilante.
-Santo Sudario: Luego de extensas charlas con una hoy ausente amiga (que fue la que más me animó a escribir y eso es algo que nunca voy olvidar) y relatarnos nuestro extensa variedad de parafilias un buen día me animé a escribir un relato donde combinara nuestros gustos. ¿Cuál es de cada quien? eso queda en la imaginación de cada uno.
-El único: Tratando que un amigo recuerde a un chico muy venido a menos, no encontré mejor manera para describirlo que decir: "Era un pata guapo, agarrado". De ahí surgió este relato medio gay.
-Mi abuela y Pikachu: Pues la historia es casi tal cual. Mi hermano un día decidió ordenar un poco el cuarto de mi abuela y tiró el bendito chipitap pensando que no tenía mayor importancia, mi abuela notó tan importante ausencia y lo reclamó. Mí hermano me contó la historia de buena gana un día. Un día de buena gana, decidí modificarla un tanto y contarla.
-Sangre: Una madrugada que hablaba con mi amiga Carmen y nos contábamos diversas cosas que nos ocurrieron en nuestra infancia ella me terminó contando la historia del "camino secreto", una ruta que seguían con su hermano y primo en casa de sus abuelos. Me pareció una historia especialmente tierna, así que siguiendo su relato inicial decidí escribirla sólo con la intención que le agradara a ella. De ahí que haya tanto detalle inconexo. Hay momentos "reales" cómo su boca rota o su hermano matando con sus propias manos una serpiente.
-Venganza: La historia surgió de dos puntos: Viajando en un micro escuché a una chica que le decía a otra que su enamorado le había pedido tener sexo y sus palabras t(s)extuales fueron: "No sé si darle mi tesoro". El otro punto es que por esos días había conocido una chica exageradamente inocente y romántica, capaz de llorar si te veía matar una hormiga. Junté las palabras de la chica y las actitudes de mi (ex) amiga y surgió esta historia que horrorizó algunas de mis amistades femeninas.
-El Vigilante: Esta es quizás la "mas real" de todas. Sucedió casi tal cual, claro que para sacarle un poco de drama al asunto le imprimí un tanto de humor a los diálogos. Mi querida Yvonne, con su espíritu noble y solidario, había notado la ausencia del vigilante de su calle, me llamó alarmada en la madrugada, decidimos indagar y terminamos buscando su cuerpo en una infecta morgue del hospital. El dato curioso es que termino adoptando a "Trompo" el "huérfano" perro que dejara Ramón, el inolvidable vigilante.
-Santo Sudario: Luego de extensas charlas con una hoy ausente amiga (que fue la que más me animó a escribir y eso es algo que nunca voy olvidar) y relatarnos nuestro extensa variedad de parafilias un buen día me animé a escribir un relato donde combinara nuestros gustos. ¿Cuál es de cada quien? eso queda en la imaginación de cada uno.
-El único: Tratando que un amigo recuerde a un chico muy venido a menos, no encontré mejor manera para describirlo que decir: "Era un pata guapo, agarrado". De ahí surgió este relato medio gay.
EL UNICO
Aun te puedo ver ahí parado, de brazos cruzados, lentes oscuros, polo sin mangas y tu aire de amiquechuchaelmundo , eras un dios entre esas porquerías. Yo sé que jamás me viste , pero yo te quedé mirando, asombrado siempre, se podría decir que te admiraba , bueno ya, lo confieso: te admiraba ¿y qué? Pero claro, uno no podía decir eso así nomás, éramos dos chicos de Barrios Altos, esas debilidades no nos estaban permitidas, nada que ver, si te lo hubiera dicho seguro me cortabas la cara tratando de vengar tu honor de macho chavetero. Pero mírate ahora, eres un despojo humano , un ser que provoca náuseas. Eres como una pesadilla que te asalta y sólo provoca terror . Me acabas de pedir un sol, ja, que irónico todo, hace unos años te hubiera dado un cheque y ahora sólo te respondo "no pasa nada barrio, toy misio". La vida nos llevo por otros lados, ninguno peor que el otro, pero algo sí créeme: Contigo lo hubiera intentado, fuiste el único que valía la pena.
miércoles, 28 de mayo de 2008
SANTO SUDARIO
Llegué cuando el partido ya había comenzado, confieso que dude mucho en ir. Lo primero que hice fue comprobar si te habías animado a asistir a esa ultima pichanga con tus amigas u optaste por esperar en tu casa para luego ir al aeropuerto (Esa noche salía tu vuelo de regreso a Montreal). Tuve la certeza de tu presencia al ver en el estacionamiento el auto de tu hermana: Ahí estaba ese flamante Susuki Swift con lunas polarizadas.
Me acomodé en el sector más lejano al campo, me "escondí" tras mis lentes oscuros y un gorro. Me puse a observarte a tí y no el partido que disputabas. Mientras te miraba pensaba que hace apenas dos días te había conocido en persona (llevábamos casi un año hablando vía chat) y sólo habíamos hechos dos cosas: Tener sexo de todas las maneras (im)posibles y pelear destempladamente la noche anterior: Te había dicho que no podía quedarme a dormir contigo, tú dijiste que no te quería y que sólo deseaba pasar el rato contigo. Me echaste de tu casa insultándome: "Eres un inmaduro de mierda, vives pensando en que la lotería te va arreglar la vida".
No fue sino el sonido del silbato del árbitro que dio por concluido el encuentro lo que me sacó de ese pensamiento. Te abrazaste con tus amigas, esos cariños no sólo eran por el triunfo que habían logrado (luego me contarías que habías anotado el gol decisivo) si no porque sabían que no se volverían a ver en muchos años más. Luego cuando te retirabas hacia los vestidores me acerqué a ti:
-Hola "F" ¿cómo estás?
Volteaste y al reconocerme te sorprendiste.
-Hola, no pensé que vendrías.
-Cómo no iba venir, no me podía perder esta exhibición de buen fútbol.
-Jajajajaja, en verdad me has sorprendido loco.
-No estaba tan seguro de venir luego de lo de anoche.
-Olvídalo, ya sabes, soy medio loca a veces.
-¿A veces?
-Ya no empieces, ¿Me esperas? me ducho y salgo.
-Claro, sería bueno conversar.
No había terminado de sentarme cuando apareciste nuevamente frente a mí:
-¿Qué pasó?
-No hay agua en las duchas.
-No jodas ¿Y ahora?
-Me iré así nomás a mi casa.
-No queda otra.
-Vamos.
Nos subimos al auto, pusiste "Smoke Gets In Your Eyes" una vieja canción de "The Platters" que te gustaba mucho, me miraste y sonreíste, sabía que a través de ese gesto dabas por olvidada la pelea de ayer. Yo correspondí tu sonrisa besando tu nariz:
-No me beses que he sudado.
-Así me gusta besarte mas.
-¿En serio?
-Claro, sabes que sí, ya te lo había dicho.
-¿Y te había dicho que estás loco?
-Si, y yo te había dicho que si, pero que esta locura es sólo por ti.
-Te voy extrañar.
-Yo también a ti, ojalá pudiéramos cambiar las cosas para así poder quedarnos juntos.
-Ambos sabemos que no es así.
-Eso es lo mas triste, ojalá se arreglen mis papeles rápidos y pueda viajar para estar contigo (Durante esos dos días juntos habíamos hecho planes para arreglar mi visa y poder viajar Montreal).
Íbamos hablando de distintas cosas, me contabas de tu álgido encuentro con tu padre -un Pastor evangélico amante de la Biblia y las chicas jóvenes- me dijiste que te molestó que sólo te pidiera dinero y ni siquiera se interesara por preguntarte cómo te iba en tus estudios o el trabajo. Yo te escuche atentamente. Luego te empecé a molestar con el uniforme que te habías puesto para jugar esa tarde: Un short azul apretadísimo y una camiseta de la "U" que yo te había regalado con la intención de molestarte (eres una sufrida hincha aliancista) y que usaste de puro amor por mí. Toqué tu pierna, intente besarte, sacaste la cara, reíste.
-No seas loco, vamos a chocar.
-No me aloques.
De pronto giraste el timón a la derecha, estacionaste en una calle sin salida, te montaste encima de mí y empezaste a besarme.
-Me encantas, alcancé a decir mientras pasaba mi lengua por tu cuello.
-Me vuelves loca chico.
Con una audacia que el mismo David Copperfield envidiaría, te saqué la ropa, pude probar el sabor salado de tu sudor, el contacto de tu cuerpo meloso me excitó aun más. Introduje mi sexo en tí, gemiste, me abrazaste más fuerte, mordiste mi boca hasta sangrar:
-Pégame, gritaste.
-No
-Pégame mierda.
-Pídemelo bien.
-Pégame maldito, suplicaste.
Te tiré una cachetada, jalé tu cabello, abrí tu boca y escupí en ella.
-Me encanta tu saliva.
-Me encanta tu olor, tu sabor, tu sudor.
-Soy tu perra, sólo tuya mierda.
Luego empezaste a cabalgarme mas rápido, como tratando de huir de algo: era obvio que huías de tu orgasmo, tratabas de ir mas rápido que el para que no te alcance, pero no pudiste más, tu orgasmo te (nos) alcanzo y te hirió de muerte, caíste rendida sobre el asiento del piloto. Te volví a besar. Alguien tocó la luna del auto, bajaste el vidrio, era un policía.
-Mierda.
-¿Qué desea Jefe? Preguntaste con una sonrisa burlona mientras el policía no podía evitar tus tetas descubiertas luego de ese lúbrico encuentro.
-Están estacionados en un lugar prohibido y por lo que veo están cometiendo actos reñidos con la moral.
-¿En serio Jefe? Preguntaste, más burlona aun.
-¿Me está tomando por tonto señorita? Hágame el favor de cubrirse y muéstreme su licencia de conducir.
Luego el policía me miró y no pudo evitar hacer un gesto de sorpresa ante mi aparatosa apariencia: Traía el pantalón abajo, los labios sangrando y el pecho lleno de tus mordidas.
-Perdón jefe, pero mire que vamos retrasados, el vuelo de ella parte en una hora, así que no sé si sería factible que terminaros este asunto acá nomás.
Al terminar de decir eso le alcancé un billete de veinte soles. El tipo lo miró, en sus ojos había tanta lujuria como cuando miró el cuerpo desnudo de "F".
-Bueno, que sea por esta última vez, a la próxima....
No terminó de hablar y encendiste el auto, saliste disparada, manejaste desnuda hasta tu casa, yo celebré aquella audacia.
Al entrar fuiste a bañarte, me pediste que suba tus cosas que quedaban en el auto. Mientras esperaba que salieras revisé lo que traje del auto: Tu cartera, un celular, la camiseta de la "U" y tu short azul. Sentí una repentina tentación: Robar tu short. Apenas dudé y el short ya estaba dentro de mi mochila.
Saliste sólo cubierta por una toalla, te cambiaste rápidamente, pregunté si dejarías todo así tirado, dijiste que si, que mañana vendría tu hermana con su empleada para ordenar y lavar todo. Pedimos pizza, bebimos un vino. Al rato llegó el taxi que te llevaría al aeropuerto, me habías pedido que no te acompañara, que detestabas las despedidas. Yo había insistido, pero te mantuviste firme. Me abrazaste y besaste, nos juramos un pronto reencuentro.
Regresé a mi casa, la tristeza me mataba, me dolías tú en el cuerpo. Me eché en mi cama, abrí mi mochila, ahí estaba tu short, lo saqué, lo mire -y admire- cual trofeo de guerra. Lo pegue a mi cara, lo olí, ahí estabas tú, tu sudor, tu olor. Lo abracé, me encogí como un niño y dormí aferrado a mi Santo Sudario.
Me acomodé en el sector más lejano al campo, me "escondí" tras mis lentes oscuros y un gorro. Me puse a observarte a tí y no el partido que disputabas. Mientras te miraba pensaba que hace apenas dos días te había conocido en persona (llevábamos casi un año hablando vía chat) y sólo habíamos hechos dos cosas: Tener sexo de todas las maneras (im)posibles y pelear destempladamente la noche anterior: Te había dicho que no podía quedarme a dormir contigo, tú dijiste que no te quería y que sólo deseaba pasar el rato contigo. Me echaste de tu casa insultándome: "Eres un inmaduro de mierda, vives pensando en que la lotería te va arreglar la vida".
No fue sino el sonido del silbato del árbitro que dio por concluido el encuentro lo que me sacó de ese pensamiento. Te abrazaste con tus amigas, esos cariños no sólo eran por el triunfo que habían logrado (luego me contarías que habías anotado el gol decisivo) si no porque sabían que no se volverían a ver en muchos años más. Luego cuando te retirabas hacia los vestidores me acerqué a ti:
-Hola "F" ¿cómo estás?
Volteaste y al reconocerme te sorprendiste.
-Hola, no pensé que vendrías.
-Cómo no iba venir, no me podía perder esta exhibición de buen fútbol.
-Jajajajaja, en verdad me has sorprendido loco.
-No estaba tan seguro de venir luego de lo de anoche.
-Olvídalo, ya sabes, soy medio loca a veces.
-¿A veces?
-Ya no empieces, ¿Me esperas? me ducho y salgo.
-Claro, sería bueno conversar.
No había terminado de sentarme cuando apareciste nuevamente frente a mí:
-¿Qué pasó?
-No hay agua en las duchas.
-No jodas ¿Y ahora?
-Me iré así nomás a mi casa.
-No queda otra.
-Vamos.
Nos subimos al auto, pusiste "Smoke Gets In Your Eyes" una vieja canción de "The Platters" que te gustaba mucho, me miraste y sonreíste, sabía que a través de ese gesto dabas por olvidada la pelea de ayer. Yo correspondí tu sonrisa besando tu nariz:
-No me beses que he sudado.
-Así me gusta besarte mas.
-¿En serio?
-Claro, sabes que sí, ya te lo había dicho.
-¿Y te había dicho que estás loco?
-Si, y yo te había dicho que si, pero que esta locura es sólo por ti.
-Te voy extrañar.
-Yo también a ti, ojalá pudiéramos cambiar las cosas para así poder quedarnos juntos.
-Ambos sabemos que no es así.
-Eso es lo mas triste, ojalá se arreglen mis papeles rápidos y pueda viajar para estar contigo (Durante esos dos días juntos habíamos hecho planes para arreglar mi visa y poder viajar Montreal).
Íbamos hablando de distintas cosas, me contabas de tu álgido encuentro con tu padre -un Pastor evangélico amante de la Biblia y las chicas jóvenes- me dijiste que te molestó que sólo te pidiera dinero y ni siquiera se interesara por preguntarte cómo te iba en tus estudios o el trabajo. Yo te escuche atentamente. Luego te empecé a molestar con el uniforme que te habías puesto para jugar esa tarde: Un short azul apretadísimo y una camiseta de la "U" que yo te había regalado con la intención de molestarte (eres una sufrida hincha aliancista) y que usaste de puro amor por mí. Toqué tu pierna, intente besarte, sacaste la cara, reíste.
-No seas loco, vamos a chocar.
-No me aloques.
De pronto giraste el timón a la derecha, estacionaste en una calle sin salida, te montaste encima de mí y empezaste a besarme.
-Me encantas, alcancé a decir mientras pasaba mi lengua por tu cuello.
-Me vuelves loca chico.
Con una audacia que el mismo David Copperfield envidiaría, te saqué la ropa, pude probar el sabor salado de tu sudor, el contacto de tu cuerpo meloso me excitó aun más. Introduje mi sexo en tí, gemiste, me abrazaste más fuerte, mordiste mi boca hasta sangrar:
-Pégame, gritaste.
-No
-Pégame mierda.
-Pídemelo bien.
-Pégame maldito, suplicaste.
Te tiré una cachetada, jalé tu cabello, abrí tu boca y escupí en ella.
-Me encanta tu saliva.
-Me encanta tu olor, tu sabor, tu sudor.
-Soy tu perra, sólo tuya mierda.
Luego empezaste a cabalgarme mas rápido, como tratando de huir de algo: era obvio que huías de tu orgasmo, tratabas de ir mas rápido que el para que no te alcance, pero no pudiste más, tu orgasmo te (nos) alcanzo y te hirió de muerte, caíste rendida sobre el asiento del piloto. Te volví a besar. Alguien tocó la luna del auto, bajaste el vidrio, era un policía.
-Mierda.
-¿Qué desea Jefe? Preguntaste con una sonrisa burlona mientras el policía no podía evitar tus tetas descubiertas luego de ese lúbrico encuentro.
-Están estacionados en un lugar prohibido y por lo que veo están cometiendo actos reñidos con la moral.
-¿En serio Jefe? Preguntaste, más burlona aun.
-¿Me está tomando por tonto señorita? Hágame el favor de cubrirse y muéstreme su licencia de conducir.
Luego el policía me miró y no pudo evitar hacer un gesto de sorpresa ante mi aparatosa apariencia: Traía el pantalón abajo, los labios sangrando y el pecho lleno de tus mordidas.
-Perdón jefe, pero mire que vamos retrasados, el vuelo de ella parte en una hora, así que no sé si sería factible que terminaros este asunto acá nomás.
Al terminar de decir eso le alcancé un billete de veinte soles. El tipo lo miró, en sus ojos había tanta lujuria como cuando miró el cuerpo desnudo de "F".
-Bueno, que sea por esta última vez, a la próxima....
No terminó de hablar y encendiste el auto, saliste disparada, manejaste desnuda hasta tu casa, yo celebré aquella audacia.
Al entrar fuiste a bañarte, me pediste que suba tus cosas que quedaban en el auto. Mientras esperaba que salieras revisé lo que traje del auto: Tu cartera, un celular, la camiseta de la "U" y tu short azul. Sentí una repentina tentación: Robar tu short. Apenas dudé y el short ya estaba dentro de mi mochila.
Saliste sólo cubierta por una toalla, te cambiaste rápidamente, pregunté si dejarías todo así tirado, dijiste que si, que mañana vendría tu hermana con su empleada para ordenar y lavar todo. Pedimos pizza, bebimos un vino. Al rato llegó el taxi que te llevaría al aeropuerto, me habías pedido que no te acompañara, que detestabas las despedidas. Yo había insistido, pero te mantuviste firme. Me abrazaste y besaste, nos juramos un pronto reencuentro.
Regresé a mi casa, la tristeza me mataba, me dolías tú en el cuerpo. Me eché en mi cama, abrí mi mochila, ahí estaba tu short, lo saqué, lo mire -y admire- cual trofeo de guerra. Lo pegue a mi cara, lo olí, ahí estabas tú, tu sudor, tu olor. Lo abracé, me encogí como un niño y dormí aferrado a mi Santo Sudario.
miércoles, 21 de mayo de 2008
EL VIGILANTE
-Alo.
-¿"J"?
-Si, ¿quién es?
-Yo "Y".
-¿Qué ha pasado?, son las cuatro de la madrugada.
-No te llamé para que me des la hora huevón.
-¿Para qué llamas?
-Es que Don Ramón no ha venido a trabajar.
-Los domingos a las cuatro de la madrugada nadie trabaja.
-Pero es que él nunca falta.
-Con más razón, seguro se tomó unas vacaciones.
-No, él nunca falta, además ya son cuatro días que no viene.
-¿Y yo qué culpa tengo?
-Ninguna, lo que quiero es entrar a su caseta, quizás esté
muerto adentro, además "Trompo" está afuera llorando.
-Entra pues y mañana me cuentas si encontraste un muerto.
-No voy entrar sola.
-Entra con "Trompo".
-Vas a venir tú para entrar conmigo
-¿Estás drogada?
-¿Vienes o voy y te busco?
-Que jodida eres, ya espérame, me cambio y tomo un taxi.
Ésa era la llamada de "Y" que me había despertado en la madrugada, estaba preocupada porque el vigilante de su calle , más conocido como Don Ramón, hace varios días que no llegaba a trabajar y al parecer a ella era la única que le interesaba tal situación ya que ningún vecino se había percatado del hecho. Me cambié y tomé un taxi, al llegar la llamé al celular.
-Ábreme, ya llegue.
-No, espérame abajo, mi vieja esta acá y si te ve seguro llama a la
DINCOTE (La mamá de "Y" sueña con que soy un comunista que debería estar preso).
-Ya te espero, pero apúrate.
Bajó apresurada, traía la linterna en una mano y un cigarro en la otra.
-¿Estás segura de lo que vas hacer? Quizás ya se aburrió de cuidar esta calle donde nunca sucede nada y se fue en busca de nuevas aventuras
-Déjate de hablar huevadas y vamos.
Nos acercamos hacia la equina donde estaba la caseta, hacía un frío tremendo, "Trompo" recibió a "Y" con mucho cariño en cambio a mí me ladró con evidente celo.
-Está con candado.
-Rómpelo.
-Eso es ilegal.
-Toda tu vida es una ilegalidad, ahora no te me pongas en plan.
Romper ese minúsculo candado no me costó mucho, entramos a duras penas los tres, adentro estaba oscuro, un fuerte olor a tabaco y sudor llenaba ese pequeño espacio de madera, "Trompo" gimoteaba, "Y" empezó alumbrar las paredes que para nuestra sorpresa estaban llenas de fotos de chicas desnudas recortadas de los diarios.
-Al parecer ese Ramón era un jeropa de primera.
-No tanto como tú.
-¿Y tú como sabes?
-Se te ve en la cara.
-¿En serio?
-Deja de hablar tanta cojudez y fíjate que dice ahí.
-Mmmmmm, ahí dice: "Ramón y ‘Y’", la cagada a colores, el viejo estaba enamorado de tí.
-No te rías huevón.
-Alumbra acá mira, hay un número al parecer.
-A ver.
-Es un número de celular.
-Apuntalo y llama.
-Llama tú.
-Llama carajo.
-Ya, tranqui.
Salimos de la caseta, marqué el número avergonzado de hacer una llamada a esas horas.
-Aló!!!!
Un gruñido del otro lado me asustó.
-Perdón, este a ver........ estoy buscando a Ramón y el me dijo que lo podía ubicar en este número.
-¿Que Ramón?
-El vigilante de acá...
-Yo no quiero saber nada de ese desgraciado, ni me lo mencione.
-Disculpe, es que tengo un dinero que darle.
-Bueno así la figura cambia, démelo a mí que yo se lo haré llegar.
-Bueno ¿dónde la encuentro?
-Apunte joven.
Apunté la dirección, era un lugar cerca a la casa de "Y".
-Ya toma, anda mañana y le dices que lo estás buscando.
-¿Estás loco?
-No, estoy con sueño.
-Vamos en este momento.
-¿Qué? como vamos a ir horita, además que tanto te preocupa ese tío, debe estar borracho en algún burdel.
-Bueno yo voy, si quieres te quedas, serás responsable si me pasa algo.
Ella sabía bien como chantajearme, sabía que jamás la dejaría ir sola a ese lugar.
-Ok vamos.
-Me gusta cuando eres dócil.
Cuando llegamos al lugar nos abrió una señora con cara de puta jubilada.
-Buenos días señora, la llame hace un rato preguntando por Ramón...
-Ya joven, poco trámite, déme la plata que yo se la doy.
-Es que no es tan sencillo, déjeme explicarle, Ramón hace días que no va a trabajar y estamos preocupados por él, entramos a su caseta y encontramos su número, así que decidimos llamar a ver si usted nos podía decir donde vivía.
-Si me das plata te digo.
-Pero señora....
"Y" sacó un billete de veinte soles y se los dio, la señora entró, al rato volvió con un papel con una dirección escrita en el, era un asentamiento humano muy lejos. Nos marchamos.
-¿Qué hacemos ahora?
-Vamos a su casa.
-Estás loca, vive en el culo del mundo.
-¿Tú conoces?
-Si.
-Con más razón vamos porque yo no tengo la menor idea de dónde queda ese lugar.
Sin más que decir ya estábamos rumbo a lo desconocido, luego de buen rato de estar manejando me preguntó:
-¿Estás seguro que conoces? llevo casi una hora manejando y no llegamos a ningún lado.
-Te dije que era lejos.
-Avísame cuando esté cerca.
-Maneja nomás, cuando se acaba la ciudad va seguir un camino de pura arena, luego de eso como diez minutos más vas a encontrar unas casas de naipes, ahí mismo es mamita.
-Ya papito.
Llegamos, todas eran casas de madera o esteras, eran casi las ocho de la mañana, hacia un frío artero, dimos varias vueltas en busca de la dirección, todas las casas eran iguales. Mareados de dar tantas vueltas nos detuvimos y le preguntamos a la primera persona que se nos cruzó por delante.
-Señora buenos días, ¿conoce esta dirección?
La señora nos miro con curiosidad, leyó el papel, nos volvió a mirar.
-¿Son policías?
-Gracias a Dios que no.
-¿Por que señora? pregunté yo.
-Es que hace unos días vinieron unos policías preguntando por el señor Ramón.
-Ves, te dije que ese viejo era un enfermo, seguro lo buscaban por violador.
-Cállate no seas odioso, discúlpelo señora, está celoso, ¿que le dijeron los policías?
-Que al pobre señor Ramón lo había atropellado una combi y lo habían dejado abandonado, que estaba en el hospital y lo único que hallaron entre sus pertenencias fue su dirección.
-No joda señora, ¿en serio?
-Por la Sarita, gringuita.
-Ya ves "J" sabia que algo malo le había pasado.
-¿Ahora eres pitonisa?
-Cállate petiso, ¿en que hospital está seño?
-En el Loayza gringuita.
-¿Le dieron algún dato, como la cama o algo así?
-Nada gringuita, eso nomás me dijeron los señores custodios.
-Bueno, gracias señora.
"Y" salio manejando velozmente de ese miserable lugar.
-¿No me digas que vamos al hospital ahora "gringuita"?
-Ahí mismo.
-Me cago en Dios, ya déjate de tonterías, vamos a la civilización.
-Vete tú, yo voy al hospital.
-A la mierda, que jodida eres, vamos pues.
-Por eso te amo.
-Porque soy un huevón.
-Tú lo dijiste.
Luego de un tedioso viaje llegamos al hospital, era un lugar antiguo, pintado de un deprimente color gris, alrededor había muchos ambulantes y gente que parecía jamás detenerse. No encontramos un lugar para estacionar, así que decidió meter su carro en el lugar reservado para los doctores.
-Estás loca, nos van a botar de acá.
-Nada, estos ven carro nuevo, mi cara bonita y tu cara de enfermo fácil van a creer que soy doctora que llega con su propio paciente.
Tal cual dijo ningún vigilante nos impidió algo, es más, al pasar por la puerta uno la saludó muy respetuoso:
-Buenos días Doctora.
-Buenos días.
"Y" me miró sonriendo de manera cómplice:
-¿No te dije?
-Ya veo "doctora".
Nos dirigimos hacia una enfermera que estaba detrás de un viejo escritorio de metal, la tipa tenía cara de estar eternamente sentada ahí, podría apostar lo que sea que jamás se había movido de esa lugar, que tenia el culo empernado a la silla.
-Buenos días enfermera, vengo en busca de un familiar que está internado acá.
-¿Cual es su nombre? Contesto sin siquiera levantar la mirada.
-Ramón.
-¿Ramón que?
-Sólo Ramón.
-¿No dice usted que es su familiar?
-Si pero tiempo que no lo veo.
-¿Por qué lo trajeron?
-Lo atropelló una combi hace unos días
-Tienes que ser mas precisa pues hijita, acá los atropellados por combi llegan cada cinco minutos.
-Es un señor como de sesenta años, negro, altísimo.
-¿El borracho ese?
-Más respeto.
-Esta en la cama treinta y cuatro, pabellón "C".
-Gracias. Vieja de mierda como no te atropella una combi a tí, murmuró "Y".
Atravesamos un largo pasillo que olía a desinfectante, algunas personas lloraban, otras dormían en las sillas o sobre unos cartones, luego cruzamos un jardín hasta legar al pabellón "C". Era un cuadro en verdad deprimente ver esas enormes camas de color verde de metal sobre los cuales yacían unas cosas que se mal haría en llamar seres humanos, conectados a unas máquinas que parecían sacadas de algún museo de ciencias. Dimos con la cama treinta y cuatro, pero estaba vacía, sólo un tipo cambiaba las sábanas.
-Disculpe, busco al señor Ramón, me dijeron que estaba en esta cama.
-Ya se murió señorita, lo acaban de pasar a la morgue.
-¿Qué?
-Como le dije ya se murió, ya estiro la pata, ya se fue de rumba...
-La cagada "J".
-Me cago echado, se nos fue palabana el viejo
-¿Dónde queda la morgue?
-En la parte de atrás.
-Gracias.
Llegamos a la morgue, si el pabellón "C" nos pareció deprimente éste era un lugar pasa suicidarse: los cuerpos estaban apilados sobre el piso y un nauseabundo olor llenaba todo, nos dirigimos hacia el encargado que comía un pan de lo mas tranquilo mientras veía unas chicas bailando en una pequeña TV a blanco y negro.
-Estoy buscando un cuerpo.
-Si el que tienes está bonito mamita para que quieres otro....
-Qué te pasa imbécil.
-Tranquilo joven, sólo soy amable con la señorita.
-Ya "J" no le digas nada, mira es uno que recién lo han pasado para acá, se llama…
-Mira mamacita, ¿ves esos cuerpos ahí? levanta las sábanas, cuando encuentras al que buscas me avisas.
Empezamos la horrenda tarea de revisar uno por uno, al tercer cadáver yo quería salir corriendo de ahí, pero "Y" llena de un valor único siguió buscando hasta que un grito fue la señal que lo había encontrado.
-Es él, míralo.
Era obvio que era él, su cuerpo gigantesco era inconfundible.
-No hace falta, yo te creo.
-Cobarde, míralo para que me ayudes a confirmar.
Tuve que mirar debajo de esa infecta sábana, no pude evitar hacer una mueca de asco al ver aquel cuerpo amoratado.
-Es él.
-Eso te dije.
Volvimos donde el encargado que seguía ensimismado en esas chicas medio desnudas en su TV.
-Ya lo encontré, ¿cómo hago para retirarlo?
-¿Estás loca, te lo vas a llevar? No me jodas ¿ahora qué? Lo vamos a velar, llorar y cargar hasta el cementerio.
-Tú no te metas, dígame joven, ¿cómo hago para llevármelo?
-Primero tiene que cancelar los gastos que causo el muerto al hospital, luego mostrar un documento que acredite que es su pariente en primer grado y de ahí el cuerpo es todo suyo.
-¿Si no pagamos? intervine yo.
-Se queda en cuerpo en garantía hasta que alguien cancele o se lo coman los gusanos, lo que suceda primero.
-Pero cómo se le ocurre....
-Déme la factura.
Con esa frase "Y" dio por cerrada la discusión. La factura parecía de una clínica privada, ahí figuraban cosas que si le hacían una autopsia estoy seguro jamás hallarían dentro de él, pero ella pago sin quejarse. Volvimos.
-Ya está, me lo llevo.
-Los documentos que acrediten que usted…
-Tome mis "documentos"
"Y" le había dado un billete de 100 soles.
-Efectivamente es usted su pariente, ya se lo puede llevar.
-¿Pero no te lo vas a llevar así no?
-Claro que no, vamos a buscar una funeraria.
Salimos del hospital, encontrar una funeraria no fue nada difícil, estos tipos andan rondando fuera del hospital como gallinazos, luego de una corta conversación llegamos a un acuerdo con los encargados, que nos mandaron de regreso con Eufrasio, un chico que trabajaba con ellos y que sería el encargado de vestir y maquillar a Ramón.
Eufrasio hizo su trabajo rápidamente, cuando se aprestaba a peinarlo "Y" le pidió hacerlo ella, Eufrasio sólo sonrió. Lo peinó suavemente, con una ternura sólo reconocible en ella, parecía un ángel al lado de ese cuerpo inerte. Cuando termino lo besó en la mejilla y le susurró algo. En ese instante juré no recibir un solo beso de ella hasta que se desinfecte la boca.
Al rato y sin darme cuenta bien ya estábamos en el carro siguiendo el cortejo fúnebre: la carroza que llevaba el cajón y una combi que llevaba unos morenos que eran los cargadores. El cementerio quedaba a media hora de camino, era un lugar alejado. Cuando llegamos nos abrieron unas rejas negras enormes, los morenos bajaron el cuerpo con una destreza adquirida de tantos entierros que llevaban encima. De pronto apareció un tipo embutido en una especie de traje religioso, nos ofreció -a cambio de una suma de dinero- dar un "responso" a nombre del "muertito", como era de esperarse no era un religioso sino el mismo Eufrasio disfrazado de tal.
El impostor, perdón, Eufrasio dio unas palabras realmente conmovedoras, cualquiera que no conociera la situación juraría que eran amigos del alma, es más, dejó rodar unas lágrimas por sus curtidas mejillas. Mientras escuchaba esas palabras pensaba en qué mierda hacía yo ahí a esas horas pero los murmullos y risas burlonas que lanzaban los cargadores me sacaron de mis pensamientos, escuché claramente cuando uno le decía al otro: "Que rico culito de la gringuita ¿no?". No los culpo muchachos, tantas muertes ya no los conmoverán, además "Y" tiene un culito que llamaría la atención incluso en medio de un incendio.
Terminado todo nos retiramos, ella canceló los servicios de la funeraria, subimos al carro, mientras ella lo encendía voltée a mirarla, vi que estaba llorando, traté de animarla un poco, besé sus lágrimas y sentí un sabor salado. No hablamos en todo el camino, ya cerca de su casa me dijo.
-Te jalo hasta tu casa.
-No te preocupes, yo me tomo un taxi.
-Acompáñame hasta la mía entonces.
-Como tú digas.
Al llegar a su casa, su madre ya no estaba, me miró de esa forma que sólo ella era capaz, yo sabía bien lo que quería.
-Ok, me quedo.
-Gracias "J", por eso te quiero tanto.
-Porque soy un huevón.
Nos echamos en la alfombra de la sala, ella estalló en un llanto inconsolable y me hizo una pregunta que jamás he podido responder:
-¿Por qué se tiene que morir la gente buena?
-No lo sé querida.
La abracé, besé sus ojos, volví a sentir el sabor salado de sus lágrimas, nos quedamos dormidos en medio de la sala.
-¿"J"?
-Si, ¿quién es?
-Yo "Y".
-¿Qué ha pasado?, son las cuatro de la madrugada.
-No te llamé para que me des la hora huevón.
-¿Para qué llamas?
-Es que Don Ramón no ha venido a trabajar.
-Los domingos a las cuatro de la madrugada nadie trabaja.
-Pero es que él nunca falta.
-Con más razón, seguro se tomó unas vacaciones.
-No, él nunca falta, además ya son cuatro días que no viene.
-¿Y yo qué culpa tengo?
-Ninguna, lo que quiero es entrar a su caseta, quizás esté
muerto adentro, además "Trompo" está afuera llorando.
-Entra pues y mañana me cuentas si encontraste un muerto.
-No voy entrar sola.
-Entra con "Trompo".
-Vas a venir tú para entrar conmigo
-¿Estás drogada?
-¿Vienes o voy y te busco?
-Que jodida eres, ya espérame, me cambio y tomo un taxi.
Ésa era la llamada de "Y" que me había despertado en la madrugada, estaba preocupada porque el vigilante de su calle , más conocido como Don Ramón, hace varios días que no llegaba a trabajar y al parecer a ella era la única que le interesaba tal situación ya que ningún vecino se había percatado del hecho. Me cambié y tomé un taxi, al llegar la llamé al celular.
-Ábreme, ya llegue.
-No, espérame abajo, mi vieja esta acá y si te ve seguro llama a la
DINCOTE (La mamá de "Y" sueña con que soy un comunista que debería estar preso).
-Ya te espero, pero apúrate.
Bajó apresurada, traía la linterna en una mano y un cigarro en la otra.
-¿Estás segura de lo que vas hacer? Quizás ya se aburrió de cuidar esta calle donde nunca sucede nada y se fue en busca de nuevas aventuras
-Déjate de hablar huevadas y vamos.
Nos acercamos hacia la equina donde estaba la caseta, hacía un frío tremendo, "Trompo" recibió a "Y" con mucho cariño en cambio a mí me ladró con evidente celo.
-Está con candado.
-Rómpelo.
-Eso es ilegal.
-Toda tu vida es una ilegalidad, ahora no te me pongas en plan.
Romper ese minúsculo candado no me costó mucho, entramos a duras penas los tres, adentro estaba oscuro, un fuerte olor a tabaco y sudor llenaba ese pequeño espacio de madera, "Trompo" gimoteaba, "Y" empezó alumbrar las paredes que para nuestra sorpresa estaban llenas de fotos de chicas desnudas recortadas de los diarios.
-Al parecer ese Ramón era un jeropa de primera.
-No tanto como tú.
-¿Y tú como sabes?
-Se te ve en la cara.
-¿En serio?
-Deja de hablar tanta cojudez y fíjate que dice ahí.
-Mmmmmm, ahí dice: "Ramón y ‘Y’", la cagada a colores, el viejo estaba enamorado de tí.
-No te rías huevón.
-Alumbra acá mira, hay un número al parecer.
-A ver.
-Es un número de celular.
-Apuntalo y llama.
-Llama tú.
-Llama carajo.
-Ya, tranqui.
Salimos de la caseta, marqué el número avergonzado de hacer una llamada a esas horas.
-Aló!!!!
Un gruñido del otro lado me asustó.
-Perdón, este a ver........ estoy buscando a Ramón y el me dijo que lo podía ubicar en este número.
-¿Que Ramón?
-El vigilante de acá...
-Yo no quiero saber nada de ese desgraciado, ni me lo mencione.
-Disculpe, es que tengo un dinero que darle.
-Bueno así la figura cambia, démelo a mí que yo se lo haré llegar.
-Bueno ¿dónde la encuentro?
-Apunte joven.
Apunté la dirección, era un lugar cerca a la casa de "Y".
-Ya toma, anda mañana y le dices que lo estás buscando.
-¿Estás loco?
-No, estoy con sueño.
-Vamos en este momento.
-¿Qué? como vamos a ir horita, además que tanto te preocupa ese tío, debe estar borracho en algún burdel.
-Bueno yo voy, si quieres te quedas, serás responsable si me pasa algo.
Ella sabía bien como chantajearme, sabía que jamás la dejaría ir sola a ese lugar.
-Ok vamos.
-Me gusta cuando eres dócil.
Cuando llegamos al lugar nos abrió una señora con cara de puta jubilada.
-Buenos días señora, la llame hace un rato preguntando por Ramón...
-Ya joven, poco trámite, déme la plata que yo se la doy.
-Es que no es tan sencillo, déjeme explicarle, Ramón hace días que no va a trabajar y estamos preocupados por él, entramos a su caseta y encontramos su número, así que decidimos llamar a ver si usted nos podía decir donde vivía.
-Si me das plata te digo.
-Pero señora....
"Y" sacó un billete de veinte soles y se los dio, la señora entró, al rato volvió con un papel con una dirección escrita en el, era un asentamiento humano muy lejos. Nos marchamos.
-¿Qué hacemos ahora?
-Vamos a su casa.
-Estás loca, vive en el culo del mundo.
-¿Tú conoces?
-Si.
-Con más razón vamos porque yo no tengo la menor idea de dónde queda ese lugar.
Sin más que decir ya estábamos rumbo a lo desconocido, luego de buen rato de estar manejando me preguntó:
-¿Estás seguro que conoces? llevo casi una hora manejando y no llegamos a ningún lado.
-Te dije que era lejos.
-Avísame cuando esté cerca.
-Maneja nomás, cuando se acaba la ciudad va seguir un camino de pura arena, luego de eso como diez minutos más vas a encontrar unas casas de naipes, ahí mismo es mamita.
-Ya papito.
Llegamos, todas eran casas de madera o esteras, eran casi las ocho de la mañana, hacia un frío artero, dimos varias vueltas en busca de la dirección, todas las casas eran iguales. Mareados de dar tantas vueltas nos detuvimos y le preguntamos a la primera persona que se nos cruzó por delante.
-Señora buenos días, ¿conoce esta dirección?
La señora nos miro con curiosidad, leyó el papel, nos volvió a mirar.
-¿Son policías?
-Gracias a Dios que no.
-¿Por que señora? pregunté yo.
-Es que hace unos días vinieron unos policías preguntando por el señor Ramón.
-Ves, te dije que ese viejo era un enfermo, seguro lo buscaban por violador.
-Cállate no seas odioso, discúlpelo señora, está celoso, ¿que le dijeron los policías?
-Que al pobre señor Ramón lo había atropellado una combi y lo habían dejado abandonado, que estaba en el hospital y lo único que hallaron entre sus pertenencias fue su dirección.
-No joda señora, ¿en serio?
-Por la Sarita, gringuita.
-Ya ves "J" sabia que algo malo le había pasado.
-¿Ahora eres pitonisa?
-Cállate petiso, ¿en que hospital está seño?
-En el Loayza gringuita.
-¿Le dieron algún dato, como la cama o algo así?
-Nada gringuita, eso nomás me dijeron los señores custodios.
-Bueno, gracias señora.
"Y" salio manejando velozmente de ese miserable lugar.
-¿No me digas que vamos al hospital ahora "gringuita"?
-Ahí mismo.
-Me cago en Dios, ya déjate de tonterías, vamos a la civilización.
-Vete tú, yo voy al hospital.
-A la mierda, que jodida eres, vamos pues.
-Por eso te amo.
-Porque soy un huevón.
-Tú lo dijiste.
Luego de un tedioso viaje llegamos al hospital, era un lugar antiguo, pintado de un deprimente color gris, alrededor había muchos ambulantes y gente que parecía jamás detenerse. No encontramos un lugar para estacionar, así que decidió meter su carro en el lugar reservado para los doctores.
-Estás loca, nos van a botar de acá.
-Nada, estos ven carro nuevo, mi cara bonita y tu cara de enfermo fácil van a creer que soy doctora que llega con su propio paciente.
Tal cual dijo ningún vigilante nos impidió algo, es más, al pasar por la puerta uno la saludó muy respetuoso:
-Buenos días Doctora.
-Buenos días.
"Y" me miró sonriendo de manera cómplice:
-¿No te dije?
-Ya veo "doctora".
Nos dirigimos hacia una enfermera que estaba detrás de un viejo escritorio de metal, la tipa tenía cara de estar eternamente sentada ahí, podría apostar lo que sea que jamás se había movido de esa lugar, que tenia el culo empernado a la silla.
-Buenos días enfermera, vengo en busca de un familiar que está internado acá.
-¿Cual es su nombre? Contesto sin siquiera levantar la mirada.
-Ramón.
-¿Ramón que?
-Sólo Ramón.
-¿No dice usted que es su familiar?
-Si pero tiempo que no lo veo.
-¿Por qué lo trajeron?
-Lo atropelló una combi hace unos días
-Tienes que ser mas precisa pues hijita, acá los atropellados por combi llegan cada cinco minutos.
-Es un señor como de sesenta años, negro, altísimo.
-¿El borracho ese?
-Más respeto.
-Esta en la cama treinta y cuatro, pabellón "C".
-Gracias. Vieja de mierda como no te atropella una combi a tí, murmuró "Y".
Atravesamos un largo pasillo que olía a desinfectante, algunas personas lloraban, otras dormían en las sillas o sobre unos cartones, luego cruzamos un jardín hasta legar al pabellón "C". Era un cuadro en verdad deprimente ver esas enormes camas de color verde de metal sobre los cuales yacían unas cosas que se mal haría en llamar seres humanos, conectados a unas máquinas que parecían sacadas de algún museo de ciencias. Dimos con la cama treinta y cuatro, pero estaba vacía, sólo un tipo cambiaba las sábanas.
-Disculpe, busco al señor Ramón, me dijeron que estaba en esta cama.
-Ya se murió señorita, lo acaban de pasar a la morgue.
-¿Qué?
-Como le dije ya se murió, ya estiro la pata, ya se fue de rumba...
-La cagada "J".
-Me cago echado, se nos fue palabana el viejo
-¿Dónde queda la morgue?
-En la parte de atrás.
-Gracias.
Llegamos a la morgue, si el pabellón "C" nos pareció deprimente éste era un lugar pasa suicidarse: los cuerpos estaban apilados sobre el piso y un nauseabundo olor llenaba todo, nos dirigimos hacia el encargado que comía un pan de lo mas tranquilo mientras veía unas chicas bailando en una pequeña TV a blanco y negro.
-Estoy buscando un cuerpo.
-Si el que tienes está bonito mamita para que quieres otro....
-Qué te pasa imbécil.
-Tranquilo joven, sólo soy amable con la señorita.
-Ya "J" no le digas nada, mira es uno que recién lo han pasado para acá, se llama…
-Mira mamacita, ¿ves esos cuerpos ahí? levanta las sábanas, cuando encuentras al que buscas me avisas.
Empezamos la horrenda tarea de revisar uno por uno, al tercer cadáver yo quería salir corriendo de ahí, pero "Y" llena de un valor único siguió buscando hasta que un grito fue la señal que lo había encontrado.
-Es él, míralo.
Era obvio que era él, su cuerpo gigantesco era inconfundible.
-No hace falta, yo te creo.
-Cobarde, míralo para que me ayudes a confirmar.
Tuve que mirar debajo de esa infecta sábana, no pude evitar hacer una mueca de asco al ver aquel cuerpo amoratado.
-Es él.
-Eso te dije.
Volvimos donde el encargado que seguía ensimismado en esas chicas medio desnudas en su TV.
-Ya lo encontré, ¿cómo hago para retirarlo?
-¿Estás loca, te lo vas a llevar? No me jodas ¿ahora qué? Lo vamos a velar, llorar y cargar hasta el cementerio.
-Tú no te metas, dígame joven, ¿cómo hago para llevármelo?
-Primero tiene que cancelar los gastos que causo el muerto al hospital, luego mostrar un documento que acredite que es su pariente en primer grado y de ahí el cuerpo es todo suyo.
-¿Si no pagamos? intervine yo.
-Se queda en cuerpo en garantía hasta que alguien cancele o se lo coman los gusanos, lo que suceda primero.
-Pero cómo se le ocurre....
-Déme la factura.
Con esa frase "Y" dio por cerrada la discusión. La factura parecía de una clínica privada, ahí figuraban cosas que si le hacían una autopsia estoy seguro jamás hallarían dentro de él, pero ella pago sin quejarse. Volvimos.
-Ya está, me lo llevo.
-Los documentos que acrediten que usted…
-Tome mis "documentos"
"Y" le había dado un billete de 100 soles.
-Efectivamente es usted su pariente, ya se lo puede llevar.
-¿Pero no te lo vas a llevar así no?
-Claro que no, vamos a buscar una funeraria.
Salimos del hospital, encontrar una funeraria no fue nada difícil, estos tipos andan rondando fuera del hospital como gallinazos, luego de una corta conversación llegamos a un acuerdo con los encargados, que nos mandaron de regreso con Eufrasio, un chico que trabajaba con ellos y que sería el encargado de vestir y maquillar a Ramón.
Eufrasio hizo su trabajo rápidamente, cuando se aprestaba a peinarlo "Y" le pidió hacerlo ella, Eufrasio sólo sonrió. Lo peinó suavemente, con una ternura sólo reconocible en ella, parecía un ángel al lado de ese cuerpo inerte. Cuando termino lo besó en la mejilla y le susurró algo. En ese instante juré no recibir un solo beso de ella hasta que se desinfecte la boca.
Al rato y sin darme cuenta bien ya estábamos en el carro siguiendo el cortejo fúnebre: la carroza que llevaba el cajón y una combi que llevaba unos morenos que eran los cargadores. El cementerio quedaba a media hora de camino, era un lugar alejado. Cuando llegamos nos abrieron unas rejas negras enormes, los morenos bajaron el cuerpo con una destreza adquirida de tantos entierros que llevaban encima. De pronto apareció un tipo embutido en una especie de traje religioso, nos ofreció -a cambio de una suma de dinero- dar un "responso" a nombre del "muertito", como era de esperarse no era un religioso sino el mismo Eufrasio disfrazado de tal.
El impostor, perdón, Eufrasio dio unas palabras realmente conmovedoras, cualquiera que no conociera la situación juraría que eran amigos del alma, es más, dejó rodar unas lágrimas por sus curtidas mejillas. Mientras escuchaba esas palabras pensaba en qué mierda hacía yo ahí a esas horas pero los murmullos y risas burlonas que lanzaban los cargadores me sacaron de mis pensamientos, escuché claramente cuando uno le decía al otro: "Que rico culito de la gringuita ¿no?". No los culpo muchachos, tantas muertes ya no los conmoverán, además "Y" tiene un culito que llamaría la atención incluso en medio de un incendio.
Terminado todo nos retiramos, ella canceló los servicios de la funeraria, subimos al carro, mientras ella lo encendía voltée a mirarla, vi que estaba llorando, traté de animarla un poco, besé sus lágrimas y sentí un sabor salado. No hablamos en todo el camino, ya cerca de su casa me dijo.
-Te jalo hasta tu casa.
-No te preocupes, yo me tomo un taxi.
-Acompáñame hasta la mía entonces.
-Como tú digas.
Al llegar a su casa, su madre ya no estaba, me miró de esa forma que sólo ella era capaz, yo sabía bien lo que quería.
-Ok, me quedo.
-Gracias "J", por eso te quiero tanto.
-Porque soy un huevón.
Nos echamos en la alfombra de la sala, ella estalló en un llanto inconsolable y me hizo una pregunta que jamás he podido responder:
-¿Por qué se tiene que morir la gente buena?
-No lo sé querida.
La abracé, besé sus ojos, volví a sentir el sabor salado de sus lágrimas, nos quedamos dormidos en medio de la sala.
martes, 13 de mayo de 2008
VENGANZA
He dormido todo el día, me había levantado a mediamañana pero decidí seguir durmiendo así que tomé tres pastillas de Diazepam y me envolví en un sueño brumoso. Cuando despierto, retozo en mi cama, siento la boca pastosa, siento que esa sensación que he querido olvidar con el sueño aún está presente. Me invade una idea de venganza, de dañar a alguien, de dañar el mundo a través de ese alguien.
Reviso la agenda del celular, busco un nombre a quien usar para mi venganza, no tardo mucho para dar con tu nombre: Blanca, encajas perfecto en el papel de victima: Eres inocente, crees en Dios, en Santa Claus, en el ratoncito que te dejaba dinero cuando se te caía un diente, lees a Coelho, te emocionas con Benedetti, te sientes atraída por mí y encima -la cereza del postre- eres virgen.
Te llamo, no contestas, me enojo, prendo un cigarro, enciendo la televisión, suena el celular, eres tú, decido no contestar: Jodete un rato mierda. Insistes, al tercer intento contesto:
-Aló.
-Hola “J” discúlpame, no te pude contestar estaba trabajando, me he metido al baño para llamarte.
-Olvídalo, no era nada importante.
-Ya te enojaste, anda dime para qué me llamabas.
-Sólo quería saber si podía verte hoy.
-Claro que si, sabes que me encanta verte.
-Bacán, ¿A qué hora sales?
-A las doce.
-Ya, a esa hora paso por ti.
-Ya, si me....
No espero a que termines de hablar y cuelgo. He mirado el reloj y son más de las diez. Salgo de la cama, me doy un baño, busco algo que ponerme, escojo una camisa negra y un jean azul. Bajo, enciendo el carro, pongo un disco de La Liga. Manejo por esta ciudad de mierda, la voz de "Pelo" me anima a la venganza: ..ahora maldito estoy/seré ocioso y brutal.... acelero aún más, bajo la ventana, el aire en la cara me alegra, "Pelo" sigue dándome ánimos ....a quién venderme, qué bestia adorar/ A qué imagen santa atacar, que corazones destrozaré, qué mentira debo sostener, sobre qué sangre ahora caminaré.... He llegado poco antes de las doce a su trabajo, me estaciono cerca, le mando un mensaje. No ha tardado mucho en salir, le toco la bocina, se acerca, está sonriente y guapa, no puedo evitar pensar en todas las cosas que le quiero hacer.
-Hola ¿cómo estás?
-Bien, contenta de verte.
-Sube, vamos hacer algo.
-Vamos a la playa, quiero ver el mar.
-No, vamos a tomar algo, muero de sed.
-Malvado.
-Nada, tomamos algo y luego vemos.
Hemos ido a un pub que está cerca, he pedido unas cervezas, tú dices que no, que prefieres una limonada, me río, qué cómo vas a tomar eso.
–Ya, pero sólo una.
Me has empezado a hablar de los problemas en tu casa, que te asustas cuando tu papá llega borracho, que tu mamá anda enojada todo el día, que en las noches te refugias leyendo poesía, me has dicho incluso un poema tuyo. Yo he querido vomitar al escucharlo, he querido decirte que odio esas porquerías que lees, que tu poema es soberanamente horrible, que si estoy acá es sólo porque quiero tener sexo contigo, usarte y largarme. Aun así finjo interés, alabo tu poema, te felicito, comento algo de Benedetti. Pido más cerveza, pido que me hables de tus poemas. Han pasado ya dos horas y estás mareada, te he dicho para ir a dar una vuelta: "El aire te va despejar". Te paras y trastabillas, estas muy mareada, mas de lo que pensé.
-Sorry ya ves que tengo cabecita de pollo , tomo un poco y me mareo.
-No te preocupes, vamos.
Dejo un billete sobre la mesa, mi plan va perfecto. Llegamos al carro, subes, empiezo a manejar, te pregunto cómo te sientes, sólo ríes, luego lloras, lloras desconsoladamente. Pienso en que me caes mal, que puta mala suerte la mía, anda llorar al río mamita, no me jodas a mí.
-Vamos no estés así, ven, apóyate en mí, tranquila.
-Eres lindo.
-No, tú eres la linda.
-No ya, tú si lo eres.
-¿Te llevo a tu casa?
-Estás loco, si mi mamá me ve así me mata.
-¿Entonces?
-Vamos a tu casa.
Lo pienso, pero en verdad no quiero llevarte a mi casa, no quiero que te quedes ahí, no quiero tu olor pegado a mis sábanas. Te propongo ir a un hotel.
-Vamos, ahí descansarás un rato.
-Ya, pero sólo porque confío en ti.
-Claro, confía en mí.
He dado la vuelta, me dirijo al hotel, ingreso al estacionamiento, te ayudo a bajar, nos acercamos a la recepción, sólo escucho una voz detrás de un vidrio polarizado, pido una habitación, entrego el dinero, me dan una llave y el control de la TV. Subimos por el ascensor, llegamos al tercer piso, me miras y me besas. Entramos a la habitación, me has querido decir algo pero sólo te he besado, te acaricio, te dejas tocar, empiezo a sacarte la ropa, no me detienes, me pides que apague la luz:
-Apaga la luz porfa.
-¿Por qué?
-Me da roche.
-Nada, me gusta ver tu cuerpo.
-Mañoso.
Reanudo mi intento de sacarte la ropa, te he despojado de tu blusa y tu brasier, beso tus pechos, te excitas, me saco la camisa, saco tu pantalón, miro tu ropa interior y siento vergüenza ajena, traes un calzón realmente anticuado (el matapasiones o el forro de los lunes dirían mis amigos) he tratado de obviar ese (horrible) detalle. He metido mi lengua entre tus piernas, me aprietas la cabeza. Voy entrar en ti y me detienes al pedrime algo:
-Cuídate.
-Claro, siempre me cuido, miro a ambos lados antes de cruzar la calle.
-Loco, sabes a qué me refiero.
-Pero no he traído y ya bajar hasta la recepción.
-Júrame que no estás enfermo de nada.
-Bueno si, tengo un resfrío.
-Ya pues...
-Nada, no tengo nada.
-Te creo mi amor.
"Te creo mi amor" esa frase enciende la alarma, no quiero que me digas así, pero ya está, hoy no me compadeceré de ti.
-Claro, créeme princesa.
Arremeto otra vez y me vuelves a detener.
-Antes que sigas dime otra cosa: ¿Me amas?
Me cago echado, qué chucha te voy amar aburrida de mierda. Pero que me queda sino fingir una vez más.
-Claro que te amo Blanca.
-Es que ya sabes soy virgen y sólo quiero darle mi tesoro a alguien que valga la pena y me ame.
"Mi tesoro" qué mierda crees ¿Que tienes oro en la vagina?
-Claro, te amo mi amor, vas a poner tu tesoro en buenas manos.
-Júramelo por Dios.
-Por Dios.
-¿No me lo vas hacer y me vas a dejar no?
¿Puta madre he venido a tirar o a que me interroguen?
-Claro que no te voy a dejar, no seas tontita.
-Eres lindo.
He entrado en ti, te ha dolido, me has pedido que me detenga, me he movido con más fuerza, te he mordido, me has pedido que diga te amo.
-Si, te amo.
He seguido, acabo dentro tuyo, no me preocupo si te embarazas o no. Me miras conmovida, pides que te abrace, pero no quiero, ya no me provocas, ya estoy satisfecho, ahora siendo sinceros sólo me das náuseas. Te digo que voy al baño, entro, abro la llave del agua y me ducho, me jabono con furia, quiero sacar tu olor de mí, hay sangre sobre mi sexo, me jabono con más furia aún. Salgo de la ducha, te veo acostada, me miras y veo que lloras.
-¿Por qué lloras?
-Estoy emocionada por haberte dado mi tesoro.
Me quedo callado, me vuelves a pedir que me acueste contigo, que te abrace, te digo que claro, un instante, voy a bajar al auto, deje mi reloj ahí y me da miedo que lo roben.
-No te tardes mi amor.
-Vuelvo al toque.
Bajo, aviso en la recepción que ya me voy, que "la señorita aun se va quedar a descansar", me agradecen. Enciendo el auto, vuelvo a casa, no puedo evitar burlarme al imaginarte esperándome en la cama hecha una cojuda. Me he robado tu tesoro tonta. Me digo una frase orgulloso de mi mismo: "Soy un hijo de puta". Esa noche duermo feliz, no tengo sentimientos de culpa.
Reviso la agenda del celular, busco un nombre a quien usar para mi venganza, no tardo mucho para dar con tu nombre: Blanca, encajas perfecto en el papel de victima: Eres inocente, crees en Dios, en Santa Claus, en el ratoncito que te dejaba dinero cuando se te caía un diente, lees a Coelho, te emocionas con Benedetti, te sientes atraída por mí y encima -la cereza del postre- eres virgen.
Te llamo, no contestas, me enojo, prendo un cigarro, enciendo la televisión, suena el celular, eres tú, decido no contestar: Jodete un rato mierda. Insistes, al tercer intento contesto:
-Aló.
-Hola “J” discúlpame, no te pude contestar estaba trabajando, me he metido al baño para llamarte.
-Olvídalo, no era nada importante.
-Ya te enojaste, anda dime para qué me llamabas.
-Sólo quería saber si podía verte hoy.
-Claro que si, sabes que me encanta verte.
-Bacán, ¿A qué hora sales?
-A las doce.
-Ya, a esa hora paso por ti.
-Ya, si me....
No espero a que termines de hablar y cuelgo. He mirado el reloj y son más de las diez. Salgo de la cama, me doy un baño, busco algo que ponerme, escojo una camisa negra y un jean azul. Bajo, enciendo el carro, pongo un disco de La Liga. Manejo por esta ciudad de mierda, la voz de "Pelo" me anima a la venganza: ..ahora maldito estoy/seré ocioso y brutal.... acelero aún más, bajo la ventana, el aire en la cara me alegra, "Pelo" sigue dándome ánimos ....a quién venderme, qué bestia adorar/ A qué imagen santa atacar, que corazones destrozaré, qué mentira debo sostener, sobre qué sangre ahora caminaré.... He llegado poco antes de las doce a su trabajo, me estaciono cerca, le mando un mensaje. No ha tardado mucho en salir, le toco la bocina, se acerca, está sonriente y guapa, no puedo evitar pensar en todas las cosas que le quiero hacer.
-Hola ¿cómo estás?
-Bien, contenta de verte.
-Sube, vamos hacer algo.
-Vamos a la playa, quiero ver el mar.
-No, vamos a tomar algo, muero de sed.
-Malvado.
-Nada, tomamos algo y luego vemos.
Hemos ido a un pub que está cerca, he pedido unas cervezas, tú dices que no, que prefieres una limonada, me río, qué cómo vas a tomar eso.
–Ya, pero sólo una.
Me has empezado a hablar de los problemas en tu casa, que te asustas cuando tu papá llega borracho, que tu mamá anda enojada todo el día, que en las noches te refugias leyendo poesía, me has dicho incluso un poema tuyo. Yo he querido vomitar al escucharlo, he querido decirte que odio esas porquerías que lees, que tu poema es soberanamente horrible, que si estoy acá es sólo porque quiero tener sexo contigo, usarte y largarme. Aun así finjo interés, alabo tu poema, te felicito, comento algo de Benedetti. Pido más cerveza, pido que me hables de tus poemas. Han pasado ya dos horas y estás mareada, te he dicho para ir a dar una vuelta: "El aire te va despejar". Te paras y trastabillas, estas muy mareada, mas de lo que pensé.
-Sorry ya ves que tengo cabecita de pollo , tomo un poco y me mareo.
-No te preocupes, vamos.
Dejo un billete sobre la mesa, mi plan va perfecto. Llegamos al carro, subes, empiezo a manejar, te pregunto cómo te sientes, sólo ríes, luego lloras, lloras desconsoladamente. Pienso en que me caes mal, que puta mala suerte la mía, anda llorar al río mamita, no me jodas a mí.
-Vamos no estés así, ven, apóyate en mí, tranquila.
-Eres lindo.
-No, tú eres la linda.
-No ya, tú si lo eres.
-¿Te llevo a tu casa?
-Estás loco, si mi mamá me ve así me mata.
-¿Entonces?
-Vamos a tu casa.
Lo pienso, pero en verdad no quiero llevarte a mi casa, no quiero que te quedes ahí, no quiero tu olor pegado a mis sábanas. Te propongo ir a un hotel.
-Vamos, ahí descansarás un rato.
-Ya, pero sólo porque confío en ti.
-Claro, confía en mí.
He dado la vuelta, me dirijo al hotel, ingreso al estacionamiento, te ayudo a bajar, nos acercamos a la recepción, sólo escucho una voz detrás de un vidrio polarizado, pido una habitación, entrego el dinero, me dan una llave y el control de la TV. Subimos por el ascensor, llegamos al tercer piso, me miras y me besas. Entramos a la habitación, me has querido decir algo pero sólo te he besado, te acaricio, te dejas tocar, empiezo a sacarte la ropa, no me detienes, me pides que apague la luz:
-Apaga la luz porfa.
-¿Por qué?
-Me da roche.
-Nada, me gusta ver tu cuerpo.
-Mañoso.
Reanudo mi intento de sacarte la ropa, te he despojado de tu blusa y tu brasier, beso tus pechos, te excitas, me saco la camisa, saco tu pantalón, miro tu ropa interior y siento vergüenza ajena, traes un calzón realmente anticuado (el matapasiones o el forro de los lunes dirían mis amigos) he tratado de obviar ese (horrible) detalle. He metido mi lengua entre tus piernas, me aprietas la cabeza. Voy entrar en ti y me detienes al pedrime algo:
-Cuídate.
-Claro, siempre me cuido, miro a ambos lados antes de cruzar la calle.
-Loco, sabes a qué me refiero.
-Pero no he traído y ya bajar hasta la recepción.
-Júrame que no estás enfermo de nada.
-Bueno si, tengo un resfrío.
-Ya pues...
-Nada, no tengo nada.
-Te creo mi amor.
"Te creo mi amor" esa frase enciende la alarma, no quiero que me digas así, pero ya está, hoy no me compadeceré de ti.
-Claro, créeme princesa.
Arremeto otra vez y me vuelves a detener.
-Antes que sigas dime otra cosa: ¿Me amas?
Me cago echado, qué chucha te voy amar aburrida de mierda. Pero que me queda sino fingir una vez más.
-Claro que te amo Blanca.
-Es que ya sabes soy virgen y sólo quiero darle mi tesoro a alguien que valga la pena y me ame.
"Mi tesoro" qué mierda crees ¿Que tienes oro en la vagina?
-Claro, te amo mi amor, vas a poner tu tesoro en buenas manos.
-Júramelo por Dios.
-Por Dios.
-¿No me lo vas hacer y me vas a dejar no?
¿Puta madre he venido a tirar o a que me interroguen?
-Claro que no te voy a dejar, no seas tontita.
-Eres lindo.
He entrado en ti, te ha dolido, me has pedido que me detenga, me he movido con más fuerza, te he mordido, me has pedido que diga te amo.
-Si, te amo.
He seguido, acabo dentro tuyo, no me preocupo si te embarazas o no. Me miras conmovida, pides que te abrace, pero no quiero, ya no me provocas, ya estoy satisfecho, ahora siendo sinceros sólo me das náuseas. Te digo que voy al baño, entro, abro la llave del agua y me ducho, me jabono con furia, quiero sacar tu olor de mí, hay sangre sobre mi sexo, me jabono con más furia aún. Salgo de la ducha, te veo acostada, me miras y veo que lloras.
-¿Por qué lloras?
-Estoy emocionada por haberte dado mi tesoro.
Me quedo callado, me vuelves a pedir que me acueste contigo, que te abrace, te digo que claro, un instante, voy a bajar al auto, deje mi reloj ahí y me da miedo que lo roben.
-No te tardes mi amor.
-Vuelvo al toque.
Bajo, aviso en la recepción que ya me voy, que "la señorita aun se va quedar a descansar", me agradecen. Enciendo el auto, vuelvo a casa, no puedo evitar burlarme al imaginarte esperándome en la cama hecha una cojuda. Me he robado tu tesoro tonta. Me digo una frase orgulloso de mi mismo: "Soy un hijo de puta". Esa noche duermo feliz, no tengo sentimientos de culpa.
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