jueves, 16 de octubre de 2008

CIEGO AMOR

Estábamos caminando por esa calle llena de árboles cuando de pronto te detuviste de golpe, como los soldados en las pelis cuando sienten que han pisado una mina y un paso más los despedazaría. Te pregunté qué sucedía, no me respondiste, sólo giraste y volviste sobre tus pasos, moviste unas bolsas de basura que habían a un lado y cogiste una masa informe, sanguinolenta. Yo te miraba asombrado, me la mostraste, no sabia qué diablos era, sólo sentía miedo, de pronto la besaste y susurraste unas palabras, ahora no sólo sentía miedo, sino nauseas también pero estabas llorando, llorabas conmovida, enfurecida, te pregunté (una vez más) qué sucedía, me miraste indignada como diciéndome lo tonto que soy, qué cómo es posible que no lo note, recién en ese momento pude ver lo que pasaba: tenías un gato entre las manos o al menos algo que se asemejaba mucho a uno, estaba lleno de sangre, según me lo ibas mostrando lo podía ver mejor. Era pequeño, debía de tener un mes a lo mucho y le faltaba un ojo, donde debía haber uno sólo había una costra enorme. Paraste un taxi, yo estaba más desconcertada ahora, subiste sin decirme nada, te seguí, recién ahí me dijiste que íbamos a una veterinaria, supuse que en un acto de "bondad" pagarías para que una inyección acabe con el martirio que llevaba por vida ese animal pero no, cuando llegamos y el veterinario te dijo que no había mucho que hacer, sacrificarlo es lo mejor señorita, que un gato tuerto sufriría mucho tú te opusiste tenazmente, con esa terquedad tan tuya y dijiste que no, lo cuidarías, que lo cure y ya. Así lo hizo, lo curó y te lo llevaste, yo te critiqué, no deberías hacer eso, que tus padres se enojarían, que ese animal no merece una vida así, me dijiste que yo era un animal que no merecía vivir por pensar así. Tal como lo dijiste lo hiciste: lo cuidaste con un amor único, un amor del que aún conociendo lo cariñosa que eras, me sorprendió, le diste un tiempo y una dedicación tan noble que, debo reconocerlo –avergonzado- llegué a sentir celos de aquel animal. Luego creció, creció y fue todo un gato, corría por toda tu (su) casa (al fin tus padres se resignaron a él) persiguiendo lo que sea que encontrara en su camino y cuando llegabas tú, ay cuando tú llegabas, a agarrarse, nadie se podía acercar a mas de un metro porque entonces él era una fiera llena de celos, era natural, todos te querríamos para nosotros, eras exclusividad oculta de nuestros afectos. Un día el que llegó fui yo y no había fiesta, más bien se podría decir que la tristeza se podía tocar en ese momento: estabas llena de lágrimas y lo traías entre tus brazos, lo cargabas como deseando que nadie lo toque, parecías una madre celosa de su cachorro y algo así era lo que había pasado: se había escapado por la noche atraído por unos tenues ronroneos, trepó el techo y fue a dar a la azotea en la que una gata había parido, curioso se acercó a olfatearlos y en eso llegaste tú, no sabias cómo pero algo te había hecho ir hasta ese lugar pero junto a ti llego la gata, un animal inmenso y furioso que ahora lo miraba lleno de odio a tu (nuestro) gato, cuando quisiste reaccionar era imposible, ya estaban envueltos en una cruenta pelea que no se detuvo hasta que cayó la gata muerta y él mal herido pero su herida era grave, quizás en ese instante, dentro, muy dentro de ti, deseaste que hubiera muerto también: estaba ciego, la gata de un zarpazo le había arrancado el único ojo que le quedaba, corriste al veterinario, te dijo lo mismo que la primera vez, sólo que ahora todo era doblemente grave, un ojo menos doble el dolor. No te disté por vencida, qué lo ibas hacer pues. Hiciste que lo curaran y con todo el cargo de conciencia encima bajaste a los seis gatos recién nacidos. Para sorpresa tuya esa noche él se echo con ellos, dándoles calor, ese calor que con su poca vida les brindaba para que ellos vivieran. Quién sabe, quizás le habías trasmitido tu eterna nobleza y él se sentía culpable de matar a su madre y ahora se sentía en el deber de cuidarlos a pesar de su ceguera y de la ceguera de esos gatos, porque eso era un concierto de ciegos, todos maullaban buscando algo en la oscuridad, él los lamía y limpiaba con una dedicación similar a la tuya. Te pasabas el día alimentándolos y cargándolos, te turnabas con él para darles calor, cuando tú lo hacías el se paraba e iba caminando como un borrachito, chocándose con todo hasta que aprendió dónde estaba cada cosa y ni más tropezó. Ellos crecieron, los tuviste que regalar, el día que se fueron lloraste abrazada a él que sabiendo de tu dolor y sobreponiéndose al propio te hizo toda clase de mimos y piruetas para animarte, los mismos que en un gato ciego se veían doblemente tiernos. Hasta que un día sucedió lo que todos temíamos: obedeciendo a su instinto audaz y rebelde, tan suyo y tan tuyo, tan de ustedes, decidió dejar la seguridad de su (tu) hogar aventurándose a la calle. Obedeció su instinto pero todo el tiempo de encierro lo había vuelto demasiado confiado. Nadie vio en verdad como sucedió, te dieron muchas versiones, lo claro fue que un carro lo había matado, yo te consolé o intenté hacerlo (como si eso fuera posible) diciéndote que lo habías tratado muy bien, que vivió más de lo que cualquiera hubiera pensado y que seguramente su muerte fue rápida y no la sintió. Pero ambos sabíamos que mentía, ninguno se tragó le cuento, sabíamos que el pobre había sufrido y que la sola imagen de su muerta atroz no nos dejaría dormir nunca más en paz, que todas las noches cerraríamos nuestros ojos intentando encontrar su ciega mirada.

jueves, 9 de octubre de 2008

BACKSTAGE

LAGRIMAS: Viendo un programa sobre el cuadro del "Niño que llora" de Bruno Amadio recordé que de niño iba a casa de una amiga donde había un cuadro de esos y todo el terror que me producía mirarlo siempre (era extraño pero por más que deseaba no podía dejar de mirarlo) así que intenté escribir una historia amanera de exorcismo. Fallé, aún me da miedo.

REYES MAGOS: Con Yvonne fuimos a visitar a una amiga que había tenido un hijo recientemente pero para horror nuestro el niño era increíblemente feo y su madre exageraba en los cuidados (los guantes de la empleada y sacarnos los zapatos antes de entrar son detalles ciertos). Al salir no pudimos dejar de hacer comentarios sorprendidos por lo feo de la criatura. Siempre tenía a mi amiga en línea, desde que lo publiqué dejé de verla, qué habrá sido.

EL CHE TUERTO: Tengo un amigo que vive en La Victoria y algunas veces cuando lo visitaba subíamos a la terraza de su casa a fumarnos algo y un día nos encontramos con su vecina, una china mas buena que el pan, le invitamos lo que fumábamos y para suerte nuestra ella tenía más. Lo demás se me ocurrió en pleno trance fumastélico.

ADOPCION: ¿Nunca les ha pasado que un total desconocido los saluda en la calle confundiéndolos con otra persona? a mí me pasó exactamente lo mismo una vez con un tipo que insistió durante varias calles que era "mi primo" y quiso llevarme a su casa a comer con "nuestra familia". Confieso que me asusté y apenas pude salí corriendo.

69PUNTOG: Suelo escuchar programas de radio en la madrugada y en algunos llaman unos tipos a contar sus miserias a manera de desahogo pero los conductores resultan siempre unos plomazos. Quise vengarme de ellos. El título es de una canción de Sabina que habla justamente sobre un programa de radio donde llaman todos los desahuciados.

PUNTADA EN FALSO: Mi abuela va cumplir 96 años este quince de octubre y obviamente está llena de achaques. Una noche se sentía muy nerviosa y me quedé acompañándola en su cama, durante ese tiempo me contó muchas historias pero me llamó la atención especialmente una en la que me dijo que ella (es costurera) le había hecho el vestido de novia a casi toda las mujeres de su familia y la costumbre mandaba a dar la última puntada con un cabello de la próxima chica que está en edad de casarse. Mientras me la contaba yo apuntaba todo sobre un periódico que le había llevado.

NAVIDAD EN ENERO: De niños mi madre acostumbraba llevarnos a pasear por el centro de la ciudad a mis hermanos y a mí. Recuerdo especialmente todos esos tíos disfrazados de Papa Noel friéndose las entrañas bajo el jodido sol de enero limeño y recuerdo más claro aún el pútrido olor que dejaban a su paso. Verlos y olerlos terminaron asesinando en mí la encantadora idea de que Papa Noel existía.

LAGRIMAS

Todos los días al subir las escaleras de la casa de Carmen no puedo evitar mirar ese cuadro: Es un niño que llora, tiene unas lagrimas feas y toda la tristeza del mundo encima, pero no me conmueve, no me apena como esos niños que veo en la televisión de noche echado en las piernas de mi madre, este niño llorón lo que me causa es terror, su mirada parece estar siempre encima mío, me persigue a todos lados, sólo el secreto amor que siento por Carmen me da valor para todos subir diariamente esas gradas que crujen como galletas que se parten y mirar como me mira ese niño lacrimoso.

Hoy Carmen me ha confesado su temor hacia esa imagen. No sólo le teme al pesar frente a ella, todas las noches tiene horribles pesadillas en las cuales el niño sale del cuadro y se acerca a ella suplicando ayuda, gimoteando, llorando destempladamente de la mano de Inmaculada, su niñera, pero es ella la que se despierta llorosa y aterrada. Sus papás no le creen y por el contrario la reprenden y le advierten que por nada del mundo sacaran el cuadro de su lugar.

Al contarme todo estoI me ha tomado de las manos, me he sentido emocionado, con mis manos he secado sus lagrimas, hemos urdido un plan para acabar con tan siniestro personaje, lo urdí yo en verdad, lo urdí con todo el deseo de vengar a mi amada. Esa noche sus padres se irán a una fiesta, como tantas veces me dejan quedarme a dormir en su casa bajo el cuidado de H.

Cuando sus padres se han ido Carmen aprovecha la primera distracción de Inmaculada, va al baño, abre el botiquín y saca las pastillas que su madre toma para dormir, luego a escondidas, le vierte la pastilla en un vaso de refresco que le invita, ella lo acepta con una mueca de cariño, lo bebe y no tarda mucho en quedarse dormida. Apagamos la luz, vamos a la sala, descolgamos con mucho esfuerzo el maldito cuadro y lo envolvemos con un vestido de Inmaculada para no verle esa mirada torva. Vamos al jardín interior, ella va por un envase de combustible del taller de su padre, lo rociamos y le prendemos fuego, extrañamente no tiene el olor de la madera que se quema, es un olor distinto, como cuando a nuestras madres se les quema la carne que cocinan, coincidimos en el comentario, que importa dice ella, quizás si estaba vivo, pero ya no, ya está muerto. Cuando está todo chamuscado caemos en cuenta que quemamos el vestido de Inamaculada, reímos, nos suena a travesura, recogemos los restos y los metemos en unas bolsas, lo arrojamos a la calle, ella me besa, me dice que vayamos a dormir. Duermo feliz esa noche, siento que he vengado a mi amada, siento que ese beso me volvió en todo un hombre, ya no soy un niño.

Al rato alguien me despierta de golpe, mis ojos heridos por la luz no pueden ver nada, sólo el inconfundible olor de mi madre me hacer notar quien es pero no está sola, hay a su alrededor muchos policías y hombres que hablan en voz baja, siento temor, cuando volteo para ver a Carmen noto que no está. Mi madre me dice que sus padres ya se la llevaron, que no tema, que todo va pasar, me siento terriblemente confundido. Ahora aparece mi padre que me envuelve con una sábana y me lleva, mientras bajamos las escaleras observo aterrado que ahí está el niño llorón observándome, no sólo con su mirada perseguidora de siempre, ahora me mira con cierto aire de burla. Me aferro a mi padre, nunca he sentido tanto miedo.

Apenas llegamos a casa le pregunto a mi madre qué ha sucedido, por qué tanta gente, ella no me dice nada, sólo murmulla con mi padre, cuando ella se va mi padre me mira confundido, se sienta frente a mi, y me da un abrazo, mi madre vuelve, esta hablando por el celular con O, mi hermano mayor, lo que escucho que dice me paraliza: "No te asustes Martín, tengo que contarte algo que no te va gustar, al parecer unas personas entraron a casa de Carmen y atacaron a Inmaculada, se ensañaron con ella, unos perros callejeros que pasaban por afuera encontraron su cuerpo quemado metido en unas bolsas y lo arrastraron por toda la calle, es horrible ¿cómo puede haber gente tan enferma?" Cuando termina de hablar siento nauseas, ahora me veo a mi mismo vomitando, me veo como si no fuera yo, me veo como me miraba el niño llorón. Es fácil adivinar que las pesadillas jamás van abandonar a Carmen.

jueves, 2 de octubre de 2008

REYES MAGOS

Hoy junto con Yvonne hemos ido a visitar a una amiga que acaba de tener un hijo, en el camino le compramos algunos regalos (unos ropones, sonajas y unas sandalias minúsculas para el verano), luego, mientras maneja me cuenta que le asusta tener un hijo, de sólo imaginárselo y ante el temor de quedar embarazada es capaz de no volver a tener sexo nunca más, claro que luego empieza a enumerar las bondades de su más reciente novio y decide correr el riesgo.

Cuando llegamos a la casa de Sandra (que ojala jamás lea esto) entramos y lo primero que nos llama la atención, cómo si fuéramos entrar algún templo oriental, es que nos pide nos saquemos los zapatos y los dejemos en una especie de recipiente similar a los que hay en los juegos donde los niños tienen que subir sin ellos. Eso nos causa un mal presagio, luego nos dice que esperemos un rato, el bebé aún duerme, ante nuestra común intuición optamos por decirle que no se preocupe, que le dejamos los regalos y otro día volvemos, ella nos dice que cómo se nos ocurre si ya estamos ahí.

Ha transcurrido mas o menos media hora de una insufrible charla: Sandra nos ha contado como es que no puede darle bien de lactar bien a su hijo y ha tenido que usar un aparato especial para succionarse la leche de los senos y como si fuera poco nos hizo "una demostración" ante la cual tuve que disculparme he ir al baño para que no vea el ataque de arcadas que me dio. Cuando regreso veo que Yvonne está azul de las nauseas pero salvadoramente aparece Hilda, la niñera del bebé que lo trae en brazos y, para mayor paranoia nuestra, tiene puestos unos guantes quirúrgicos.

Nos acercamos encantados a él (más de agradecimiento porque nos libró de esa horrible charla que por la ilusión de verlo) pero cuando voltea no podemos evitar hacer una mueca de sorpresa: Es feísimo, y no es feo como los bebés cuando nacen y están medio hinchados, este está condenado a serlo toda su vida. Evidentemente fingimos y lanzamos las clásicas frases aduladoras: Que bonito, es igualito a tí, que gracioso, tiene la nariz de....", parece que quiere hablar y demás mentiras habituales.

Entregamos, cual Reyes Magos (pero si incienso, mirra y menos oro) nuestros regalos y huimos de ese niño que al parecer también nació en un pesebre, pero que se incendio ni bien vio la luz. Una vez en la calle tenemos la sensación de haber salido de la casa el terror, de haber apreciado en vivo al último hijo de "La Familia Monster". Mientras enciende el auto me dice:

-Por Dios, que feo ese niño ¿se le incendio la cuna o qué?
-Parece un Critter.
-¿Critter? Parece el hijo negado de Chucky.
-Encima lo cargan con guantes.
-¿Y quién va cargar eso sin unos?
-Pero la loca es “Sandra ¿qué diablos tiene para hacernos pasar sin zapatos? ¿qué mierda alucina? ¿qué su híbrido es el hijo de Buda?
-Se volvió loca, creo que el impacto de ver a su hijo tan feo la quemó.
-El impactado soy yo, encima tuvimos que decirle todas esas huevadas, que lindo y demás porquerías.
-Y ella que decía "si, si es lindo, salió a mí", me daba ganas de decirle que no, que ella si es bonita, ya nunca quiero tener un hijo, es definitivo, eso fue una señal del destino.

jueves, 25 de septiembre de 2008

EL CHE TUERTO

Acabo de notar que no tengo más nada que hacer, he enviado mi último mail, despedido a mi última ciberamiga, colgado el teléfono, bebido la chela del estribo. Así que decido salir a fumar un porrito a la terraza, es verano, Lima es un horno, mi casa una hoguera, mi corazón un infierno. Salgo sin polo, mi abdomen luce gordo, producto de tantas cervezas y horas sin hacer nada más que chatear y matar imaginarios rivales en el Play. Enciendo el porro, miro las luces de la ciudad, es una visión que siempre me conmueve, las luces de la ciudad apagan las luces de mi vida, pienso, extraña contradicción. Maldigo.

Ahora río, me siento con taquicardia y me río de eso, cuando me drogo soy capaz hasta de reírme de un pedo del vecino, me río insensatamente. Entoonces del otro lado de la terraza aparece mi vecino, un coreano que, sospecho, recién llegó a Perú, recién llegó al infierno, tiene la sonrisa del qué no sabe lo que le espera en esta ciudad de mierda. Me mira y saluda con la mano cómo si atrapara una mosca, pronuncia algo que me suena como quien me lee la constitución húngara pero en arameo, contesto su saludo y cruzo los dedos, contra chino de mierda. Deseo que se vaya, he bajado el porro para que no lo note y la sola idea de que se extingue sin probarlo me enerva, por fin se va, chau chinito.

No termina de meterse a su departamento el coreano y levanto mi porro, lo fumo angustiado, desesperado, como si mañana se fueron a extinguir todos los campos de marihuana del mundo (o sea el apocalipsis total). Ahora sale su hija, una coreana con cara de plato y culo de negra. Me mira y sonríe, le hago una mueca, ríe más ahora, me acerco hacia su lado, le acerco el porro, le quiero explicar qué es pero ella lo coge y la da una profunda calada, el idioma de las drogas es universal. Ahora esta, literalmente "china de risa".

Trepa su lado de la terraza y salta hacia al mío, siento un poco de temor, la droga me emparanoia demasiado, alucino que su viejo es un samurai que seguro aparecerá con una espada enorme a cortarme en pedacitos, pero al verla bien, noto que se parece a Chun Li, ese personaje tan sexy de Street Fighter y se disipan mis miedos. Trae una camiseta con la foto del Che (Es un Che tuerto: Le falta el ojo derecho) y un short cortísimo que dejan a la luz sus deliciosas piernas. Para (grata) sorpresa mía saca de su apretado short (¿Cómo diablos puede entrar una mano en ese lugar tan ajustado?) un porro que enciende diestramente, se nota que no le gusta perder el tiempo, le da dos caladas, me lo toca (el porro malpensados) y lo fumo, siento el sabor de su saliva en él, no sabe fumar, pero igual, qué chucha, me excita ese sabor, me excita tu sabor de chinitadrogadictaviciosademierda pienso, pienso y me arrecho, me arrecho y la miro, la miro y me arrecho más de lo que se puede aún.

Terminamos el porro y empezamos a besarnos, siento su aliento a marihuana en mi boca, siento sus muslos contra los míos, siento sus tetas durísimas, siento que voy explotar. El Che ahora esté en el piso. Violando cualquier ley de la realidad he logrado sacarle ese short que parecía pegado a su piel, he arremetido contra ella, ella ha acometido contra mi, nos hemos drogado de sexo, más drogas, más gozo, creo que he muerto y he ido al infierno, que felicidad. Se levanta y veo nuevamente su cuerpo desnudo, es un lujo. Se viste, El Che ahora parece sonreír, ella lo hace coquetamente, toma mis cigarros y se va.

Desde esa tarde-noche salgo todos los días a la misma hora a fumar a la terraza, desde ese día El Che hace la siesta desparramado sobre mi piso, desde ese día El Che odia ser un tuerto que no puede ver claramente lo que ahí sucede.

jueves, 18 de septiembre de 2008

ADOPCION

-Hola primo.
-Hola…
-¿Cómo estás?
-Bien, pero....
-No sabes cuanto me alegro, tiempo sin verte.
-Bueno...
-Carajo, tanto tiempo sin vernos y no me das un abrazo, ven dame uno.
-.........
-Ese es mi primo, ¿cómo está mi tía?
-Bien, ya sabes los años, los achaques....
-Si, eso pasa siempre, pero la salud buena ¿no?
-Si.
-¿Y mis primas?
-Bueno, dos ya se casaron....
-Asu ¿y no me invitaron?
-Bueno, es que todo fue muy rápido, además no te......
-Ya me lo imagino, pero ven primo, estoy viviendo acá a la vuelta, vamos a que saludes a tu tía.
-Pero es que estoy apurado, en medio de....
-Vamos primo, años de ausencia y te vas a negar, vamos.

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-Mamá, mira a quien me encontré, tu sobrino.
-No te puedo creer, sobrino ¿cómo has estado?
-Bien, pero déjeme....
-Ven, siéntate, quédate a comer.
-Si quédate primo, siéntate, no nos hagas ese desaire.
-Bueno ya, pero ando apurado con la hora, además creo que acá hay…
-Caramba, ese mi sobrino, me ha emocionado verte de nuevo, creo que hasta la presión se me ha subido.
-Cuidado tía eso es un poco delicado.
-Mira acá está tu prima, salúdala, no seas tímido.
-Hola prima....
-¿Primo? Hola !!!!, que emoción, cuánto tiempo.
-Si pues prima, si no fuera acá por tu hermano no los volvía a ver.
-Ven, dame un beso, un abrazo.
-Sientense por favor y sírvanse.

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-Y primo ¿Qué tal la comida?
-Buena primo, felicitaciones tía, muy rico todo.
-¿Te gustó?
-Bastante tía.
-Cuanto me alegro, pero llevate un poco para que le invites a tu mami.
-No es necesario.
-Pero llevate. Caramba, pónganse de pie, tráiganme un envase para servirle a su primo, ingratos.
-Yo voy mamá.
-Llevate esto y dile a tu mami que me visite pronto.
-Seguro tía, después de esto como no vamos a frecuentarnos nuevamente.
-Que gracioso mi sobrino.
-Bueno, ahora si, ya me tengo que ir, muchas gracias.
-Ya sobrino cuídate.
-Chau pues primazo, anímate un día para tomarnos unas cervezas, ya sabes con este calor…
-Claro.
-Chau primito, salúdame a mis primas, diles que cuando nos juntamos para irnos a una disco.
-Claro prima, apenas las vea....

Salgo de la casa de "mi familia", camino con un envase de comida entre mis manos, mientras voy pensando en quiénes chucha son esa sarta de locos que me llevaron a su casa diciéndome que soy "su primo".

viernes, 12 de septiembre de 2008

69PUNTOG

M ha terminado hace un par de semanas con su novio y ahora está muy deprimida. Sentía que lo quería mucho pero esa relación caminaba al fracaso así que haciendo acopio de valor decidió ponerle fin. Por esa razón sus últimas noches han sido especialmente tristes: llega a casa, apenas cena y se echa en la cama a fumar y escuchar música, pero hace dos días descubrió un programa que le llamó la atención: "69PuntoG", el nombre es sacado de una canción de Sabina que a ella le gusta mucho. Ahí llama mucha gente desesperanzada, desilusionada, desahuciaba, al borde del suicidio o alguna locura y piden canciones no "tan comerciales" mientras cuentan sus penas. El programa lo conduce Z, un chico de voz cautivante que es a veces secundado por D, una chica que por toda descripción sólo se dice algo: "La chica de la oscuridad", aunque sólo hace esporádicas apariciones para presentar alguna rareza musical que nunca se sabe cómo llega a sus manos, mientras Z guarda algo en secreto: está enamorado de ella.

Una noche M decide mandar un mensaje de texto, le pide una canción de Frank Delgado y le cuenta un poco su historia, Z lee su mensaje al aire, luego le manda saludos y pone su canción. Ella lo escucha, tiene una rara sensación al oir su nombre en la radio y siente que ha ganado un nuevo amigo, un cómplice en quien confiar sus penas.

La noche siguiente ha ido al programa D y a puesto una canción en italiano que ella no logra reconocer, pero siente que le agrada mucho su voz. Escucha ese programa con especial detenimiento hasta que Z empieza con su habitual ronda de pedidos musicales y se atreve a enviar un mensaje más: le cuenta un poco mas de su historia y le pide "From a shell" de Lisa Germano, piensa que no encontrará esa canción, quiereo hacerle una travesura y lo imagina arrinconado sin poder hallarla, pero Z la sorprende: saludos para M, nuestra nueva compañera de aventuras quien nos ha pedido esta bonita canción. Seguidamente la voz la Lisa Germano invade su habitación y ella deja escapar una lágrima. Se siente especialmente atraída por él.

Al día siguiente va a trabajar deseando que el día transcurra lo más rápido posible, sólo quiera regresar a casa y escuchar a Z. Ni bien termina la jornada sube a su auto y maneja rápidamente de vuelta, se da un baño, cena y decide dormir hasta las once de la noche que empieza el programa. Se despierta puntual, la radio esta encendida y sintonizada en la estación del programa, se siente animada al escuchar los primeros saludos de Z. Luego decide mandarle un mensaje mas atrevido: "Me encanta tu voz, hoy no quiero música, sólo dame saludos especiales, besitos". Ha escuchado ansiosa todo el programa, cuando ya la desilusión la abatía lo escucha mandar saludos especiales para alguien especial...., empieza a sonreír pero luego, al escuchar el mensaje completo apaga furiosa la radio: .....llamada I, ella no lo sabe pero la intención de Z es darle celos a D. Luego no puede dormir tranquila, se siente absurda de sentir celos de un tipo del cual sólo conoce su voz pero no lo puede evitar.

Al otro día se la pasa malhumorada en el trabajo, incluso tiene una fuerte discusión con su jefe, regresa a casa y no tiene ánimos de cenar, se echa impaciente en la cama a fumar mientras espera el inicio del programa. Cuando empieza siente nuevamente la calma que le produce escuchar la voz de Z. Decide "perdonarlo" y le envía un mensaje más "atrevido": "Espero hoy no me olvides lindo, me gustaría tenerte acá, hablándome sólo a mi al oído. Envíame saludos cariñosos". Cuando el programa llega al final Z dice algo que la vuelve a enfurecer: Hoy quiero enviar un saludo secreto y un suspiro enamorado a una chica que todas las noches escribe: I. Entonces mientras intenta dormir va planeando su venganza: Irá al otro día a la estación de radio para esperarlo y encarararlo por "semejante desplante", que cómo era posible que traicionara de esa forma tan baja a su más fiel oyente que encima , como si fuera poco, estaba enamorada de él.

Tal como lo ha planeado, la noche siguiente va a la estación, son casi las nueve, lo espera afuera agazapada en su auto, al ver que el tiempo pasa y es cerca de las once decide entrar, y en la recepción pregunta por él, le dicen que está ocupado, va empezar al programa, pierde los papeles y empieza a dar gritos exigiendo su presencia. En ese instante se acerca una chica, le pide por favor se calme, qué te sucede, M le dice que quiere hablar con Z, que la ha tratado muy mal, que no es justo. La chica le dice que ella es D, que la entiende, M se queda sorprendida, ahora se siente avergonzada mientras D toma con una mano su rostro y con un dedo seca sus lágrimas, M se estremece por ese gesto de ternura, D le dice para ir a tomar algo para que se calme, acepta y D se va con ella sin importarle el programa. Llegan a un bar cercano, beben unas cervezas, M le cuenta avergonzada todo a D que la ha escucha en silencio. Conforme va transcurriendo la noche M se siente mas en confianza, cuando termina y espera que D le diga algo, ella la sorprende con un beso en la boca, M no lo piensa y corresponde ese beso con una pasión que creía olvidada. Deciden dejar todo y se van a la casa de M. Esa noche se aman con pasión, cuando despierta nota que D ya se ha ido pero le deja una nota: "Estuviste increíble, agradezco la hora que me crucé contigo, ya oirás de mi". Es sábado y no trabaja así que decide dormir un rato más.

Durante la emisión de esa noche D confiesa al aire que está enamorada, es evidente que tal anuncio afecta a Z que se ha pasa el resto del programa lanzando comentarios insidiosos contra ella que se ha mostrado indiferente ante esos subalternos ataques.

El lunes por la mañana D la llama y la invita al programa de esa noche, M, que ha notado el interés de Z por D, acepta entusiasmada y piensa en su (nueva) cruel venganza. Llega puntual y saluda con un beso en la boca a D que le pide espere tras el vidrio que separa la cabina. Dentro el programa transcurre normal hasta que una llamada rompe con esa rutina: es una oyente que dice llamarse I y lanza un furibundo ataque contra Z, antes que corten la llamada se escucha un insulto que lo humilla: Eres un pésimo amante. Él se muestra contrariado y avergonzado, a continuación D confiesa su amor por una chica, lo cual le sienta como una puñalada a Z que apenas habla y finge una falsa felicitación para D. Cuando el programa está cerca al final, D invita a M a pasar, se la presenta y ella le susurra al oído: Soy M, a la que nunca le contestaste el saludo, la figura de Z parece empequeñecer, su voz se apaga y el programa es culminado con destreza por D, incluso con algunos apuntes musicales de M. Al final D anuncia que por compromisos personales dejara de asistir al programa, en ese momento Z ha dejado de existir, incluso ellas se van sin despedirse de él.

Al día siguiente luego de amarse, encienden la radio, son las once de la noche pero el programa no empieza, luego de unos minutos la voz metálica de un desconocido locutor anuncia una noticia que les causa satisfacción: Z, el conocido conductor del programa "69puntoG intentó suicidarse hoy lanzándose desde el tercer piso de su casa pero fracasó en su arrebato y no se causó ningún daño físico pero debido a que los bomberos lo encontraron pronunciando incoherencias decidieron trasladarlo a un centro de salud mental donde los médicos le detectaron una rara especie de esquizofrenia, debido a este lamentable suceso se informa la cancelación de dicho programa. El locutor termina de dar la noticia y ellas vuelven a hacer el amor excitadas por la venganza consumada.

jueves, 4 de septiembre de 2008

PUNTADA EN FALSO

Es un sábado de agosto en la antigua hacienda de la familia Carvajal, pero no es un sábado cualquiera, es uno muy especial: hoy se casa Zenobia, la última de las hijas de aquella inmensa familia. Los ajetreos para la organización tomaron mas fuerza desde el pasado jueves, día en que todos -familia y empleados- se abocaron a la labor de tener listo todo para tan importante evento.

Don Rubén, el padre de Zenobia se ha encargado de invitar personalmente a los demás hacendados de la zona y conseguir cantidades navegables de licor, incluso a importado algunos vinos desde Francia. Doña Elvira, su siempre alegre esposa se encargó de todos los demás preparativos tales como el buffet, la orquesta y decoración del amplio salón donde acostumbran realizar las fiestas familiares. Sólo algo escapó de las manos de los padres: La confección del vestido de novia, delicada labor que fue encomendada a Doña Teresa, la anciana madre de Don Rubén, costurera nata que se jacta siempre de haber confeccionado los trajes de novias de todas sus nietas y demás chicas del pueblo.

Ese día por la mañana Doña Teresa se encarga de darle los últimos retoques y cuando se apresta a darle la puntada final al vestido es detenida por Zazá, su hija mayor, que fiel a una antigua costumbre local le ha traído un cabello de Juanita, la mayor de sus hijas, para que le de la última puntada al vestido no con un hilo blanco si no con el cabello que trae entre manos. (La costumbre consiste en que si al coser el vestido le dan la última puntada con el cabello de una chica esta será la próxima en casarse).

Doña Teresa acepta gustosa el pedido y procede a hacerlo, sabe los pensamientos su hija mayor: Que Juanita, cerca ya de los cuarenta años, se quede soltera o "a vestir santos" tal como dicen en el pueblo, lo cual sería considerado como una gran deshonra para el honor de la familia, ya que todas sus hijas están casadas, incluso la menor, Gabina, de apenas dieciocho años.

El momento de la boda ha llegado, el salón esta lleno de gente y la capilla privada esta sobriamente adornada. Un viejo pianista toca unas notas cuando ingresa la novia del brazo de Don Rubén. El Padre Fermín (un religioso con fama de enamorador y alcohólico, especialmente traído desde la Constitución, el pueblo vecino) se acomoda la sotana, bebe un poco (más) de vino y da una última revisada a las palabras que va pronunciar. Doña Teresa y Doña Elvira lloran de emoción, el novio la espera a un lado del altar.

Cuando Zenobia ha dado algunos pasos de pronto surge Dánila, la menor de las nietas de Doña Teresa, coge la cola del vestido y la levanta, esto produce el terror en Zazá, que sabe que si la cola no es arrastrada no se cumplirá el deseo de ver casada a su mayor hija. Desesperada por no saber que hacer mira a su madre y ésta, en una rápida reacción ya ha cogido con su bastón un lado del vestido de Dánila y la arrastra hacia ella, luego mira a su asustada hija y le hace un guiño de complicidad, ésta da un hondo suspiro de calma.

La boda y posterior celebración salieron muy bien, lo que dejo conformes a Don Rubén y Doña Elvira, que ven así cumplido su sueño de ver consagradas en matrimonio a todas sus hijas. La fiesta duró dos días, los rumores dos meses. Justo transcurrido ese tiempo Zazá va a casa de Juanita, como queriendo enterarse si "había laguna novedad", o en buen cristiano, si se había conseguido un novio y estaba próxima a casarse ya. En el camino siente que la gente la mira raro y murmura a su paso, confundida decide desviarse de su ruta y va a casa de Doña Susana, vieja amiga y confidente, cuando ésta la abre la puerta la mira con ojos compasivos:

-No sabes cuanto los siento Zazá.
-¿Cuánto sientes qué?
-¿Cómo, no lo sabes?
-¿Sí no sé qué?
-Las últimas noticias.
-No tengo la menor idea, pero dímelas, no me asustes así.....
-Espéreme un instante amiga.

Doña Susana entra su casa y cuando regresa trae un periódico entre las manos, se lo alcanza a su vieja amiga que lo lee y sufre un repentino infarto que la causa la muerte. Los vecinos se juntan alrededor del cuerpo, algunas ancianas se persignan y rezan en voz baja, de pronto alguien dice que no es dable que el cuerpo esté tirado al aire, coge el periódico y empieza a taparlo. En una página que esta a la altura del pecho se llega a leer la noticia y causa de tan penoso suceso:

PADRE SE ENAMORA, CASA Y FUGA

El Padre Fermín, principal autoridad religiosa de Constitución se dio a la fuga con todas las donaciones en efectivo que tenia la iglesia local, al hacerse público su secreto matrimonio con Doña Juanita Carvajal, la nieta del conocido hacendado Don Rubén Carvajal. Se sabe que ambos personajes huyeron en la madrugada de ayer y se sospecha que estarían rumbo al Caribe, donde intentarían cambiar de identidad y pasar su luna de miel.......

jueves, 28 de agosto de 2008

NAVIDAD EN ENERO

Acaban de pasar las celebraciones de fin de año, mi madre ha decidido salir a pasear por el Centro de Lima con mi hermano y yo. Ambos llevamos algunos de los regalos que nos dieron en Navidad: Él trae encima un sombrero de vaquero y un par de pistolas de plástico en la cintura, yo traigo un "arma" muy moderna que hace una bulla insoportable y se llena de luces cuando aprieto un botón.

Llegamos al centro y vamos por el Jirón de la Unión, en algunas tiendas aún se ven los restos de diciembre: Algunas luces navideñas que sólo encienden la mitad y cuelgan como telarañas abandonadas en los escaparates, anuncios de remate de panetones, ofertas de juguetes que nadie compró y ahora valen la cuarta parte. Pero más adelante aparece una imagen que nos impacta a ambos: es Papá Noel que viene agitando una campanita y riéndose con su estertóreo jo jo jo. A su lado hay una señora con una cámara fotográfica inmensa y va ofreciendo a los niños una fotografía con él. Nosotros no dudamos un instante y empezamos a rogarle a nuestra madre que nos tomé una foto con ese viejito tan noble, que así tendríamos pruebas indudables de que si existe y ningún niño mayor del colegio nos volvería a dar la contra. Mi madre nos mira tiernamente y acepta.

Cuando llegamos a su lado, lo tocamos para que voltee, cuando lo hace nuestra ilusión y admiración sufre un violento desengaño: Papá Noel tiene una imagen descachalandrada y cochamborasa: Suda a mares (es enero en Lima, mes de verano y el pobre tío esta embutido en un asfixiante traje que seguro le achicharra hasta los pensamientos), su barba postiza se ha descolgado y ahora anda por su vientre, tiene unos lentes pegados con cinta adherente, su traje está cochino, la campanita llena de oxido y él huele tan mal que se podría deducir que hace por lo menos cuarenta navidades no se baña y encima duerme en la misma cama con todos sus renos. Mi hermano y yo cruzamos miradas de pavor, ya no nos queremos tomar ninguna foto con ese tío que hace unos minutos nos llenaba de gracia y ahora sólo nos llena de nauseas, no sabemos qué hacer, miramos a nuestra madre que nos observa feliz, mi hermano saca sus pistolas e intenta dispararle, yo le apunto con mi moderna arma y le lanzo un rayo pero el viejo sigue incólume, no cae, nos resignamos a fotografiarnos con él.

La fotógrafa, que obviamente es su sufrida esposa (debe ser muy jodido eso de ser la mujer de Papá Noel, pienso yo), nos pide que nos juntemos más, que no entramos en el ángulo de la cámara, es evidente que no queremos pegarnos a ese viejo infecto, pero no nos queda otra, cuando decidimos hacerlo sentimos un violento aliento contra nuestros rostros: está alcoholizado, licoreado. Nos dice que le pidamos un regalo: mi hermano le pide que se bañe, yo le pido que nunca se le ocurra ir así a mi casa, que mi hermanita menor se puede asustar. Él nos mira sorprendido y murmura entredientes "mocosos de mierda", mi hermano lo escucha claramente y le arranca la barba, yo meto le mano dentro de su chaqueta y le saco un montón de trapos de relleno que simulaban una falsa gordura, empezamos a correr a su alrededor gritando: "No es Papá Noel, no es Papa Noel", el viejo trata de recomponer su imagen pegándose la barba con saliva y su esposa volviéndolo a rellenar de trapos. Mi madre no puede evitar burlarse, mi hermano vuelve a desenfundar su pistola y le lanza un disparo imaginario, sopla la punta de su revolver como quien ha dado un tiro preciso y mortal y la vuelve a guardar. Antes de irnos volteamos a mirarlo y vemos como los demás niños lo miran decepcionados, incluso algunos lloran, sentimos que acabamos con la Navidad de muchos de ellos, sentimos que somos felices, sentimos que somos hermanos, sentimos que nos queremos como la puta madre.

jueves, 21 de agosto de 2008

BACKSTAGE

Una noche: Pues es algo así como el repaso por mis juergas adolescentes y mis primeros encuentros (de lejos o de cerca) con el alcohol, las drogas y los burdeles. El personaje de Mario es inspirado en un muy buen amigo con el que no las pasamos riendo siempre y con quien además compartí más de una noche de aquellas. El "Sargento Cachiporra" es un personaje creado con unos amigos y con quien hay la idea pendiente de hacer un comic (no me roben la idea nomás jeje)

Cómplices: Estando en uno de los ascensores de la central del Banco Continental de pronto se detuvo y nos quedamos 5 personas dentro. Para clamar mi ansiedad empecé a recrear historias con cada una de ellas, lo primero que hice apenas abrieron el ascensor fue correr a escribirle en el único papel que tenía a la mano: el formulario que debía entregar.

La señal: La idea era escribir un relato sobre una experiencia muy personal que me ha sucedido más de una vez: "El desdoblamiento" que no es otra cosa si no verse uno mismo mientras estás dormido o con 19 dedos en el cementerio. No sé si me ligó pero ahí está pues.

El colchón: Tal cual: Me levanto un día y me doy cuenta que los dolores de espalda se deben al ruinoso estado de mi colchón, decido comprar uno inmediatamente sin presagiar la odisea en la que me vería envuelto por comprar algo tan simple como eso. Obviamente la historia ha sido distorsionada y exagerada.

Última Consulta: Estoy en los intentos de hacer un cuento con un "final sorprendente". Éste es mi primer ensayo, un amiga dice que con todo el roche del mundo le pirateé la historia a la pela de Bruce Willis "Sexto sentido" y claro que no puedo negar tamaña pirateada, el ingenio no me da para más por el momento.

ULTIMA CONSULTA

El doctor Juan Romero ha llegado más temprano de lo acostumbrado esta mañana a su consultorio, por alguna razón no pudo dormir bien, así que decidió salir antes de la hora usual hacia el trabajo. Cuando llega lo sorprende encontrar en la sala de espera a una chica joven y un niño, les parece recordarlos de algún lugar. Como aún no llega Marita, su secretaria, decide atenderlos directamente, le pregunta su nombre:

-Soledad.
-Y el niño ¿Cómo se llama?
-Martín.
-¿Es su hermano?
-No, mi hijo.
-Ah ok, pase, tome asiento.
-Gracias.


El doctor se sienta, los examina con la mirada, trata de conseguir alguna información en sus ojos, su experiencia le hace presagiar que ese será un caso difícil. Se dirige a ellos en un tono calido, familiar, para que sientan confianza.

-¿Y qué los trae por acá? ¿Qué hice de bueno para ser visitado por una familia tan bonita?

Martín parece muy atento y tranquilo, en cambio Soledad mueve constanmente las manos y se muestra ansiosa, como esperando la pregunta del doctor para soltar todo lo que tiene contenido:

-Es este niño doctor, no me deja en paz nunca, siempre me está amenazando con irse con su padre y su abuela, me dice que con ellos si va estar bien, que yo soy una bruja, que tengo la culpa de todo, siempre trato de explicarle que no es así.
-¿Desde cuándo ha mostrado ese comportamiento? ¿es permanente?
-Hace dos semanas doctor, de pronto cambió y no sé qué hacer, todo el día está así....

De pronto Martín quiere intervenir.

-Doctor eso no...

Soledad alza la voz:

-Cállate, no me interrumpas.

El Doctor le pide que se calme e interroga al niño:

-¿Por qué tratas así a tu madre?
-Es mentira doctor, jamás le digo eso, apenas veo a mi padre.
-¿Cuándo fue la última vez que lo viste?
-Hace días que no hablo con él.

En ese momento llega Marita que entra sin tocar, observa el consultorio, se le nota triste. Coge a Martín del brazo y se lo lleva, Soledad intenta detenerlos, él le hace un gesto con las manos para que los deje.

-Asumo que está usted separada, ¿no ha intentado hablar sobre esto con el padre?
-No Doctor, por más que le hablo el parece ignorarme siempre, como si yo no existiera.
-¿Se ven siempre?
-Ahora último no mucho doctor.

El doctor asiente, le dice que le dará una próxima cita dentro de dos días, que hablará con ellos por separado y que luego le gustaría hablar con el padre y si es posible con la abuela.

A los dos días el doctor llega nuevamente muy temprano, está ansioso, se siente inquieto por ese nuevo encuentro, por más que se esfuerza no logra recordar de dónde los conoce. Se sorprende de ver entrar al niño solo:

-¿Y tu madre?
-Ella no pudo venir hoy.
-¿Por qué?


Martín saca de su bolsillo un recorte de un periódico de hace dos semanas, se lo alcanza al Doctor, éste lo mira, cuando lee la noticia siente que un escalofrío le recorre el cuerpo, se marea, vuelve a leerlo como deseando haberse equivocado:

Familia y reconocido doctor encuentran trágica muerte

Un trágico accidente se produjo ayer en la madrugada en la Carretera Panamericana al chocarse violentamente dos autos que venían en sentidos distintos, al parecer uno de los chóferes se quedo dormido perdiendo así el control del vehículo. Milagrosamente se salvo un niño que viajaba en uno de los autos, se sabe que responde al nombre de Martín, aunque su padre, madre (de quien se sospecha fue la que se quedo dormida mientras manejaba) y abuela fallecieron en el choque. La otra victima es el reconocido doctor doctor Juan Romero que estando aún con vida y profundamente herido logro rescatar al niño antes que se incendiaran los autos.....

En ese instante se abre la puerta, es Marita acompañada de dos señoras, una de ellas llama al niño, le dice que lo han estado buscando, que si la señorita no hubiera venido a llevarse sus cosas jamás lo habrían encontrado. Le preguntan qué cómo se ha escapado, si no le da miedo estar solo ahí, que no puede ser posible vaya solo a ese lugar. El doctor hora entiende todo, recuerda de donde los conoce, quiere gritar, es imposible.

jueves, 14 de agosto de 2008

EL COLCHON

Necesito un colchón nuevo, anoche dormí muy mal, cuando me levanté, me quede mirando el que tengo y lo vi realimente trajinado, así que inmediatamente decido comprar uno, lo haré esta misma noche apenas salga del trabajo.

Llega la noche y me dirijo a la tienda, es una nueva y enorme, me siento extraviado en medio de toda esa gente que parece vivir en estado de compra constante, con la mirada trato de ubicar alguien que me ayude, cuando alcanzo a ver una chica que trabaja ahí siento la misma satisfacción que tenia al ver a mi madre cuando era niño y me "perdía" en una tienda, le pregunto por los colchones, ella me lleva amablemente hasta esa sección, me muestra una gran variedad de los mismos, incluso bromea: -Si quieres los probamos, yo sonrío, ella me convence, acepto uno, es caro, pero no puedo escatimar dinero frente a una chica tan amable.

Luego de los trámites respectivos le pido que por favor me lo lleven hacia afuera mientras consigo una movilidad que me lleve hasta mi casa con mi nueva adquisición, pero la chica me dice que no me preocupe, que si firmo un par de papeles ellos me lo llevan a mi casa inmediatamente, que vaya y espere, que con un poco de suerte hasta quizás me arropen y me cuenten un cuento para que me duerma tranquilo. Le agradezco y me voy tranquilo. Siento que he hecho un buen negocio.

Lo primero que hago en llegar a casa es buscar un par de chicos y ofrecerles unos billetes a cambio se deshagan del viejo colchón, aceptan gustosos, no se tardan mucho en cumplir con el encargo. Ahora veo mi cama vacía, parece desnuda, enciendo un cigarro y me siento a esperar la llegada del transporte de la tienda.

Transcurrida una hora no ha llegado nada, llamo a la tienda, me contesta una máquina, la tienda ya cerró, me siento estafado, maldigo mi suerte, pienso "que mierda, dormiré y mañana a primera hora iré a quejarme", voy a mi cuarto y noto, lo había olvidado, que ya me he deshecho del viejo colchón. Me aterro, no tengo donde dormir esta noche.

Me siento asaltado en mi propia casa, me recuesto en el sofá, pero es muy corto, me echo sobre la alfombra pero el suelo es muy duro, trato de dormir sentado en una silla pero es más jodido aún. Me siento en el balcón a fumar, cuando reacciono ya es de día, he dormido toda la noche allí, doblado, me duelen los huesos, la furia me envuelve, me doy una ducha y me dirijo a la tienda.

Cuando llego busco la chica que me atendió, me saluda con su sonrisa fingida, le reclamo, que cómo es posible, se muestra sorprendida, me dice que no sabía nada, que le de un minuto, verá qué sucedió, obviamente no se tarda uno, se tarda quince. Estoy más furioso ahora, me explica que hubo un problema con el camión de reparto, que no me preocupe, esta misma noche tendré mi nuevo colchón y como manera de disculparse me ofrece una lámpara, acepto, me voy con mi nuevo regalo, espero la noche.

Como era de esperarse no llega nada, llamo antes que cierre la tienda, me dicen que la movilidad fue asaltada, mañana en la mañana estará ahí de todas maneras, que tenga paciencia. Paciencia mi culo, si mañana no está en mi casa me devuelven mi dinero, me dicen que bien, así será. Esta noche duermo en la bañera.

Han transcurrido cuatro días, he dormido en los lugares más inverosímiles de mi casa: Las escaleras, sobre la mesa de la cocina, en el pasadizo. Todas las noches la paso pésimo, en el trabajo me va muy mal, se burlan de mis ojeras, se quejan de mis tardanzas. He tramado un plan. Llego a mi casa, lleno algunas cosas en una maleta, tomo un taxi y me dirijo a la tienda.

Cuando llego voy directamente hacía los colchones, abro mi maleta, saco mi pijama y me lo pongo delante de toda la gente que anda por ahí, me miran sorprendidos, murmuran: "Es un loco", "es una estrategia publicitaria", "es un despedido que se está quejando ante el abuso", me echo en la cama, me estiro, retozo y saco un libro. Se acerca la vendedora:

-No puede acostarse usted acá.
-¿Por qué no?
-Porque son colchones de la tienda.
-Se equivoca usted, este colchón es mío, yo lo pagué, acá tiene la factura.


Ella la mira, la lee, la pone de costado, la voltea como queriendo encontrar una explicación.

-Llamaré a seguridad.
-Perfecto, digales que por favor me traigan un refresco en el camino.

Llama por un radio, se escucha la estática, al instante vienen dos tipos de seguridad, me miran asombrados y no saben qué hacer. Me piden que salga del colchón, quieren sacarme a la fuerza pero no pueden: Ya hay mucha gente alrededor de nosotros observándonos, se desconciertan. Me dicen que me vaya, mañana estará mi colchón a primera hora, los miro, no les contesto, meto la mano debajo de mi pijama, me rasco, eructo y sigo leyendo.

Al rato llega un tipo mucho menor que yo, está vestido con un elegante traje, se abre paso entre la gente, me mira asombrado, se identifica y me interroga:

-Buenas noches señor, soy el gerente de ventas ¿en qué lo podemos servir?
-Bueno si, me puede apagar la luz y despejar un poco la gente, no puedo dormir con tanto público alrededor...
-Me refería a cuál es su problema.
-Mi problema es que hace una puta semana compré un puto colchón y la vendedora con sonrisa de puta me dijo que me llevarían mi puto colchón esa misma puta noche, espere toda esa puta noche parado como puta sin clientes y nunca llego nada, así tengo una semana, y como no puedo dormir en ningún puto lugar y mi colchón no llega nunca, pues decidí venir yo por el puto colchón a esta puta tienda.

Ahora la gente ríe, incluso algunos aplauden, el tipo se siente abochornado, hace un gesto como si examinara dentro de su mente el manual del perfectogerentejoven, pero parece que nunca le explicaron qué hacer ante un caso como éste o no leyó ese capítulo. Hace una llamada. Se me acerca y hace una oferta.

Como es obvio esa misma noche el colchón (uno mejor, más cómodo y caro) está bien instalado en mi cama, duermo feliz, ahora tengo dos lámparas nuevas.

jueves, 7 de agosto de 2008

LA SEÑAL

Regreso cansado, ha sido un día muy jodido, sólo al final sucedió algo que puedo considerar bueno: Me encontré con Sandra, una chica con la que había trabajado hace un tiempo, estaba muy guapa, era obvio que ni bien nos vimos surgió algo, tanto así que hemos acordado salir esta noche, debo pasar a la una de la madrugada por el casino donde trabaja.

Pero hay un detalle: Hoy también vendrá Valeria, mi novia, hemos quedado en ir al cumpleaños de su hermano, incluso yo compré el regalo que le daremos. Es una chica muy linda, a la que amo pero últimamente me siento envuelto en una pasmosa rutina con ella, siento que necesito algo que cambie nuestra relación, que le de una nuevo impulso. Me he pasado buscando estos últimos días una señal que me de una idea sobre que hacer pero nada ha surgido, incluso estoy pensando en que si no encuentro nada nuevo debo terminar con ella.

Miro la hora: Son las nueve, aun tengo unas horas por delante, me echo en el sofá y trato de decidir qué hacer. Luego de unos minutos llego a la conclusión de inventarme una excusa para pasar de Valeria y poder ir en busca de Sandra. El celular me despierta, es un mensaje de ella: "Te espero a la una a la salida, la noche promete mucho", lo leo y me entusiasmo, miro la hora: Once y quince de la noche, caigo en cuenta que me quedé dormido. Ahora tocan la puerta, abro presuroso: Es Valeria, está especialmente bonita hoy, me saluda cariñosamente, siento una opresión en el estomago, no me hace gracia mentirle. Algo en mi rostro me delata, me mira extrañada.

-¿Te sucede algo?
-Tengo un dolor de cabeza terrible.
Miento descaradamente.
-Ay que mal, pero deberías tomar algo.
-Si, ya tomé pero nada, sigo igual, creo que mejor no debería salir hoy.
-Tienes razón mi amor, pero mejor llamo a mi hermano y le digo que no vamos a ir, me quedo acompañándote, seguro vas a necesitar ayuda.

Su nobleza me conmueve y a la vez me hace sentirme un perro traidor.

-No te preocupes cariño, es tu hermano y debes estar con él.
-Pero ¿no vas a necesitar ayuda?
-No mi amor, ya dormiré y mañana estaré bien seguramente.
-Prométemelo.
-Te lo juro por mi vida cariño.
-Entonces me voy tranquila, igual te llamo para saber cómo estás.
-No te preocupes, además ya te dije, voy a dormir.

-Ok, no insisto, mas bien dame el regalo.
-Ya esperame, lo dejé en mi habitación.

Voy por el regalo, cuando regreso veo el rostro furioso y lleno de lágrimas de Valeria, trato de adivinar qué ha sucedido, voy a preguntárselo pero el celular estrellándose contra mi rostro me lo dice todo: Ha leído el mensaje de Sandra. Ensayo un pretexto:

-Es un mensaje equivocado.
-Si y yo soy el diablo con tetas, no me tomes por estupida.
-Tranquilízate.
-No me hables así, eres una mierda, un perro, te inventas todo eso para irte con esa perra.
-No es así, déjame explicarte.
-Jodete, nunca debí meterme contigo, eres una pobre basura.

Me dice eso y me siento arrepentido, no quiero perderla.

-Me largo, no quiero verte más en mi vida.

Se va presurosa, salgo tras ella, la alcanzo y su rostro bañado en llanto me hace llorar a mi también, le hablo pero no me hace caso, al llegar al final de la calle se detiene a tomar un taxi, cuando uno para se decide a subir pero la tomo del brazo.

-Escúchame un instante por favor, yo te amo.
-¡No! ya no te quiero ver nunca más , entiéndelo, te desprecio, eres un ser cínico, repugnante.

Me tira una bofetada, el chofer, un tío albino y de enorme barba me mira furioso y me dice que la deje en paz , ella sube y se va. Siento que la perdí para siempre, un dolor me invade el cuerpo, en ese instante comprendo cuanto la quiero, que no puedo vivir sin ella, que he sido muy tonto al pensar que estaba aburrido o sumido en la monotonía. Vuelvo a mi casa, al entrar veo algo que me deja paralizado de terror: Soy yo durmiendoen el sofá, agito mi cabeza para tratar de aclararme, siento que la pelea con Valeria me ha vuelto loco, me acerco "a mi mismo" y trato "de despertarme", de pronto lo hago, me despierto, miro la hora en el celular: Once y quince de la noche, también hay un mensaje de Sandra: "Te espero a la una a la salida, la noche promete mucho", ahora tocan la puerta, voy presuroso a abrir: Es Valeria, la abrazo, la beso y le digo que la amo, que la extraño mucho.

-Estás loco, qué te pasa.
-Estoy loco por ti.
-Y yo por ti mi amor.
-Vamos de una vez, no quiero hacer esperar a mí cuñado.
-¿Compraste el regalo?
-Si, está en mi habitación, me cambio de camisa, lo traigo y nos vamos.
-Ok, no te tardes.

Me voy a mi habitación pero antes cojo el celular, ni bien entro borro el mensaje de Sandra, me cambio rápidamente, vuelvo con el regalo donde Valeria que al verme sonríe y me dice que me ama, me siento privilegiado de estar con ella. La beso y salimos, al llegar al final de la calle paramos un taxi, el chofer es un albino de larga barba, subimos y nos vamos, en el camino reconozco que esa era la señal. No quiero alejarme nunca de Valeria.

jueves, 31 de julio de 2008

COMPLICES

Voy a buscar un amigo, tenemos una cita de trabajo, él labora en un banco, es un edificio nuevo y moderno, de los que últimamente han invadido Lima. En la recepción pregunto por él, me piden mi DNI, me dan un pase y me informan que suba hasta el piso 25, esa es su oficina. Busco un ascensor, entro con las justas, ya la puerta casi se cerraba. Somos 8 personas dentro, en la subida se van bajando algunos en los distintos pisos. Cuando sólo faltan 3 pisos para llegar mi destino se detiene de una manera brusca, queda a oscuras, contengo la respiración, siento miedo, trato de calmarme. Ahora somos 4. Escucho la voz de uno de ellos:

-Calma, debe ser algo momentáneo.
-Seguramente, estas cosas suelen suceder,
digo yo sin creerme ni media palabra.

Han transcurrido varios minutos y no hay señales que el ascensor vuelva a funcionar, la tensión aumenta, una chica sugiere que llamemos a los bomberos, una señora dice que no seamos tan desesperados. Sacamos nuestros celulares pero es absurdo, no hay señal ahí y el único que tiene señal no tiene crédito. Maldigo a la Telefónica.

-Sería bueno que nos presentemos, sugiere la misma anónima voz que pidió calma.

Todos guardamos silencio, nadie se anima, pienso que es el último lugar para socializar. Dan el primer paso:

-Soy Claudia, trabajo acá en el banco, soy sectorista.
-Yo soy Matilde, vine a dejar unos encargos que mi jefa se olvidó.
-Pues yo soy Manuel, Manolo para los amigos, trabajo en una aseguradora.


Es mi turno, no sé qué decir, tengo deseos de mentir.

-Soy Diego, vine a buscar un amigo y me quedé atrapado igual que ustedes.

Decido sentarme, ya ha pasado cerca de una hora y me siento cansado, casi al instante todos hacen lo mismo, Claudia dice que quiere fumar, yo secundo su deseo, Manuel dice que él no fuma y que éste es un lugar público, por lo tanto está prohibido, le preguntamos a Matilde, ella dice que le da igual, que a su edad nada le hace daño, decidimos que es mayoría. Claudia saca una cajetilla, me invita uno, siento que ese cigarrillo me calma la ansiedad, Manuel no deja de quejarse.

Sigue transcurriendo el tiempo, ahora hace calor, me saco la chaqueta, Manuel hace lo mismo y bebe agua de una botella, no le ofrece a nadie y se termina el agua. Claudia se echa aire con unos papeles, Matilde se ha quedado dormida y empieza a roncar, es un sonido tétrico, como si se ahogara, luego habla dormida:

"No señora, le juro que no es mi culpa" , "como no te mueres vieja maldita", "ahora vas a saber lo que es bueno", "amargada, lo que te falta es que te tire un burro arrecho".

No podemos evitar reír, nos interrogamos a quién se referirá. Claudia nos dice algo:

-Tengo ganas de orinar.

No sabemos qué hacer, el espacio es reducido, le digo que aguante - ya nos sacaran- me dice que no puede aguantar mucho. Suena realmente desesperada. Cojo la botella vacía de Manuel y se la alcanzo:

-Prueba tu puntería.
-Siempre fui mala con el tiro al blanco.

Claudia no pide que volteemos, se baja el pantalón y la ropa interior con total naturalidad, pone la botella bajo su vagina y suelta la orina, a pesar de la falta de luz se puede distinguir claramente. Veo que no derramó nada.

-Felicitaciones, veo que mejoraste la puntería.
-No podía defraudar a mi publico.
-Que cochinos,
tercia Manuel.

Matilde despierta, pregunta por ese olor tan fuerte , Claudia se ríe:

-Soy yo que he meado mientras usted hablaba dormida.
-Jesús, María y José ¿hablé dormida? Ay dios mío, qué cosas habré dicho.

Manuel le recuerda algunas frases, Matilde se disculpa, Claudia le pregunta a quién se refería.

-A nadie señorita.
-Ya pues Matilde, yo no soy cojuda, cuentanos.
-¿Cómo se le ocurre?

De pronto Claudia propone algo:

Contemos todos un secreto, uno que en verdad lo sea, que sólo quede acá, dentro de este ascensor. Manuel guarda silencio, Matilde acepta divertida, yo me resigno. Claudia es la primera en animarse:

Tengo una hija de 6 años que se llama Sofía y un novio al cual detesto, solamente estoy con él porque sé que va heredar un buen dinero de parte de su padre, lo detesto tanto que lo engaño con su propio hermano, la sola idea de cagarlo y joderlo me agrada demasiado como para dejarlo.

-¿Por qué lo detestas tanto? pregunta Manuel.

Es el ser mas antipático del mundo y encima tiene una horrible costumbre: Comerse tres cebollas enteras todos los días, las pela y se las come sin más, como si fueran manzanas, todo el día huele a cebolla, su aliento es nauseabundo, por él odio las cebollas, por su dinero es que voy a casarme con él: Tomar ese dinero que va heredar y asegurar el futuro de mi hija, no quiero que Sofía tenga que soportar un malnacido que apeste a cebolla todo el día.

Nos quedamos pensando, trato de no imaginar a su novio tragándose las cebollas, siento que ahora también las odio yo.

-Bueno es mi turno, dice Manuel.

Hace 10 años trabajaba en una fábrica de cocinas, en el turno de noche, tenía un compañero muy divertido, él trabajaba en otra sección, pero todas las noches venía donde yo estaba y conversábamos sobre varias cosas. Un día vino muy enojado, me dijo que yo lo había acusado con los jefes, que les había dicho que él dejaba su puesto y se venía al mío a vagar, a dormir, le dije que era mentira, porque en verdad yo nunca lo acusé. Él no me creyó, me dijo que era un hipócrita y me empujó, me insultó, luego me escupió a la cara , no soporté más y lo empujé, se tropezó con unas cajas que habían detrás y se golpeó la cabeza, pensé que bromeaba, luego que se había desmayado de verdad, no supe qué hacer, intente reanimarlo, luego noté que no respiraba, que había muerto, me asusté mucho, lo cargué y lo deje en su sección, luego volví a la mía y no dije nada. Al día siguiente en la mañana llego su reemplazo y lo encontró ahí tirado, se alarmó, llamó a seguridad, llegó la policía, nadie había visto nada, concluyeron que había sido un accidente, que quizás resbaló o se quedó dormido. Recuerdo que acudí a su velorio, que luego de eso nos redujeron las horas de trabajo. Nunca nadie supo que yo lo maté.

Ninguno de nosotros se sorprende, tampoco duda de la veracidad de su relato. Ahora es Matilde quien empieza hablar:

Trabajo de doméstica en casa de una señora, usted la debe conocer señorita Claudia, es doña Graciela, es gerente de recursos humanos, el asunto es que es una persona muy mala, nunca me paga mi sueldo completo, no me da permiso para salir los domingos, siempre me está gritando e incluso me acusa de que le robo sus cosas, la vieran a la vieja: todos los fines de semana se emborracha y empieza gritar ¡Rubén! ¡Rubén! Como una loca, no se quién es el maldito Rubén pero ella se pone mal por ese tipo, luego me llama y pide que le diga que es bonita, que ella no se merece ser abandonada, yo se lo digo nomás para que no me joda la patrona. Luego ya se queda dormida en cualquier lugar de la casa, pero yo me vengo todos los días: Le cocino y en las noches cuando va cenar escupo su plato, trato de escupir lo más fuerte que pueda, incluso una vez mezclé una cucaracha en su comida, como la vieja estaba tan borracha ni cuenta se dio. Ahora estoy averiguando con qué la puedo envenenar de a pocos, sin que lo note, quiero que sufra primero.

-Es tu turno, me arrincona Claudia.

En mi familia todos creen que trabajo, pero éso es mentira, no trabajo, me dedico a robarle a la gente que retira dinero del banco, justamente por eso estaba acá, había venido a ver a mi contacto, por si no lo saben trabajo con alguien directamente del banco, cuando un cliente va hacer un retiro fuerte de dinero, él me manda un mensaje en clave al celular, luego intercepto a la victima, le pongo una pistola en la cara, se mea del miedo, me da todo su dinero, lo amenazo con matarlo si me denuncia. Espero unos días que se calme el asunto y le doy a mi contacto la parte que le corresponde, justo a eso venía ahora, a darle su parte.

Me miran con curiosidad, Matilde me pregunta si es qué no quiero asaltar a su patrona, Claudia me propone secuestrar a su novio y compartir el rescate, Manuel me dice si es qué necesito un socio que me lave el dinero. Agradezco tantas muestras de cariño y digo que no, que por ahora todo está bien así. De pronto se encienden las luces, el ascensor empieza a moverse, llegamos al primer piso, abajo nos espera personal de seguridad del banco, nos preguntan si estamos bien, decimos que si, Claudia le da la botella que meó a uno de ellos: "Toma , de recuerdo" y se va, lo mismo hacemos los demás: Nos vamos sin decirnos nada , sin despedirnos, sabemos que nunca olvidaremos este día, que todos tenemos un nuevo cómplice de nuestros secretos.

jueves, 24 de julio de 2008

UNA NOCHE

Hoy es sábado, he quedado en encontrarme con Mario a las diez de la noche en un bar del centro, como no tengo dinero le pido a mis padres unos billetes, me lo dan a regañadientes, justo cuando me voy alcanzo a oír que mi madre dice: Ya tienes 19 años, deberías buscarte un trabajo. Llego al bar, ahí esta Mario con una cerveza, me mira.

-Puta madre huevón, toda la vida te demoras un culo.
-Ya mierda, tanta bulla, chupa y no jodas.
-No jodas tu pajero.
-Puta ¿a los cremas?


Pedimos dos cervezas más, conversamos sobre nuestras vidas, me cuenta sus planes.

-Estoy pensando en meterme a la bolsa.
-A la de basura será.
-Ya ves uno te habla en serio y tú la cagas.
-Pero eso de la bolsa son huevadas, tienes que hacer algo más práctico.
-¿Algo cómo qué?
-No sé, ahora mismo no se me ocurre nada, sólo quiero emborracharme.


Transcurre la noche entre cervezas y cigarros, al rato entran dos chicas acompañadas de un chico, se sientan, empiezan a beber, Mario las mira lascivamente.

-Que tales piernas de esa chola.
-Si causa, esta para hacerle el helicóptero.
-Claro, con todo y hélice.
-Con todo y piloto.


Reímos de buena gana, pedimos más cerveza,empiezo a marearme, le pido a Mario que me dé la coca, me la pasa debajo de la mesa, voy al baño y me meto unos tiros, siento como se me pone fría la nariz, duros los dientes y mis ojos a punto de explotar. Regreso y se le devuelvo, se para, va al baño y al rato regresa todo duro. No podemos hablar, sólo bebemos, pasan unos minutos y nos baja el efecto, empezamos a reírnos nuevamente.

-Puta causa la melcocha esa me ha cagado el cerebro
-Ya veo, aunque tu tienes la cabeza cagada de nacimiento.
-Nada huevón, encima la chola esa que me denguea.
-¿Tanto así?
-Claro ¿no la viste bien?
-Si pero no sé....
-Carajo me ha puesto en celo.
-Tú vives en celo.
-Si pero hoy estoy mas alunado que nunca, hay que llamar a alguien.
-No sé.


Dudo de la propuesta de Mario, no creo que logremos enganchar a nadie esta noche pero igual le sigo la corriente, no tenemos nada que perder. Saca su celular, me muestra la agenda, repasamos nombres:

-¿Qué te parece Mayra? me pregunta.
-¿La enana esa?
-No pasa nada ¿no?
-Ni cagando, es recontra enana y esas patitas tipo sillón que se maneja desaniman.
-Ésta puede ser ¿te acuerdas de Mónica?
-No jodas, esa comadre es más fea que patearle la barriga a un ciego.
-Si tienes razón, ni borracho me la tiro, entonces ¿qué dices de Giovanna?
-Estás loco, esa cojuda esta mas quemada que la mierda.
-¿En serio?
-Firme ¿no sabes como le dicen?
-No ¿Cómo?
-"Bandera americana".
-¿Por qué?
-Porque la clavan hasta en la luna.

Dicho esto nos ha dado un ataque de risa, luego caemos en la cuenta que no conocemos a ninguna chica, que toda la vida fracasamos con ellas, entonces me lanza otra propuesta:

-Vamos un burdel carajo.
-No jodas, no me quiero quemar.
-Te pones un condón pues imbécil.
-Nada loco, esas putas así te pongas cien juntos igual te pegan algo.
-Vamos causa, no dejes solo a tu pata de mil batallas.
-Todas perdidas huevón.

Termino por aceptar su propuesta, secamos las cervezas, salimos y tomamos un taxi, le pedimos que nos lleve al centro, ahí funciona un burdel que Mario conoce. Cuando estamos cerca le pido la coca, me agacho y me meto unos tiros, ya no me hace el mismo efecto, sólo siento que me da valor. Bajamos y tocamos un timbre, se escucha una voz que parece salida de una película de terror:

-¿Si?
-Venimos por el servicio.
-¿Que servicio joven?


El servicio militar vieja cojuda. Murmuro.

-El de sus amiguitas doña.
-¿Cómo así llegaron?


En taxi pues vieja cojuda.

-Nada doña yo ya he venido antes.
-Ya, adelante.


Se abre la puerta eléctrica, entramos, es un edificio pintado de verde, todas las puertas están enrejadas. Sólo se escucha el sonido de un grillo, subimos la escaleras, llegamos al quinto piso, tocamos otro timbre, nos abre un policía, Mario lo saluda burlonamente.

-Mira Jimmy, te presento al Sargento Cachiporra.
-Hola Sargento ¿hoy le toco servicio acá?
-Ya ya no seas batidor sobrino, que horita te aplico la ley de la cachiporra.
-Tranquilo jefe, sólo es una bromita.


Damos unos pasos más y terminamos frente de la "mami" del burdel. Es una vieja inmensa, se echa aire con un abanico mientras fuma unos cigarros que apestan.

-A ver jóvenes, están arrechitos, seguro se quieren sacar el taco.
-No, hemos venido a ver si nos presta el último libro de Orhan Pamuk.

-Cállate, discúlpelo doña, es que mi amigo está emocionado, es su primera vez.
-Ya ya, poco floro mocosos, son 50 soles por treinta minutos o 100 la hora, tengo chicas blanquitas, morochitas, chinitas……
-Puta madre tía, mejor muéstrenos la merca.

La vieja me mira desafiante, hace un gesto y aparecen como por arte de magia un grupo de chicas, las miro bien: La mayoría debe tener mi edad, todas vienen en ropa interior, Mario se muere de la risa, escoge a una, le da el dinero a la vieja y se marcha, ella me vuelve a mirar con furia.

-Escoge una pues papito, no tengo toda la noche para esperarte.
-Ok, me quedo con ella.

Escojo la que me queda más cerca, empiezo a caminar y la tía me detiene.

-¿Dónde crees que vas?
-A rezarle un rosario a la virgen ¿se supone que voy a tirar no? ¿o acá se viene a jugar palitos chinos?
-Primero se paga pues papito, plata en mano chivato en pampa.
-Ya ya toma.
Saco un billete y se lo doy.

La chica me lleva hacia una habitación, antes le pido pasar por el cuarto donde está Mario, le toco la puerta y me abre, está desnudo, se muere de la risa (todo el tiempo ríe), le pido la coca, me la da. Me marcho, entro al cuarto, le pregunto su nombre.

-Katyboom.
-¿Así te llamas?
-Es mi nombre de guerra pues.

Me saco la ropa, ella se saca lo poco que trae encima, nos echamos en la cama, me empieza a besar el cuerpo, me masturba, pero nada, no se me pone dura, me siento avergonzado, le digo que voy al baño, ya vuelvo. Saco la coca de mi pantalón, me meto al baño, abro la llave del agua, me meto unos tiros pero siento que es poco, así que decido merterme más y más, no pasa ni un minuto y me siento durísimo. Mierda estoy todo duro y ni así se me para. Salgo del baño, ella esta desnuda en la cama.

-¿Nada aún?

Quiero decirle que no, que me la chupe, pero no puedo hablar, la coca me ha cagado totalmente. Me echo en la cama, ella vuelve a hacer el intento, insiste y me hace doler, le aparto la mano, me dice que qué carajo me pasa.

-No me pasa nada.
-¿Y por qué no cachas pues?
-Porque no puedo, nunca me han provocado las putas.
-¿Entonces a qué mierda vienes?
-Éso mismo me pregunto yo.
-Ya, no te preocupes.

Se echa a mi lado, me abraza, siento que es sincera, la abrazo y me siento bien. Nos quedamos un rato en silencio, luego nos tocan la puerta.

-Ya termino el tiempo papito.

Me levanto y me visto, le digo que por favor no le cuente a nadie, me dice que no me preocupe, que cuando quiera venga y nos abrazamos.

Salgo y veo a Mario feliz.

-¿Qué tal?
-Ahí bien, la he dejado inflamada a la pobre.
-Ese es mi Jimmy, sabía que no me iba a defraudar.
-Y tú, ¿qué tal?
-Carajo, la he dejado muerta, un poco más y me devuelve mi billete
.

Salimos, el Sargento Cachiporra nos da una tarjeta, la leo, está su nombre, un numero de teléfono, dice que ofrece servicios de seguridad "y más". sonrío, le digo que cualquier cosita lo llamo. Ahora parados afuera le pregunto si tiene para el taxi.

-Nada causa, ese polvo me ha dejado misio.
-¿Y tú?
-Ni un peso.
-Ahora ¿qué hacemos?
-Caminar nomás.

No nos queda otra, regresamos caminando, al rato me confiesa algo, dice que no pudo tirarse a la puta.

-No se me paró causa.
-A mi tampoco huevón, ya te había dicho que con putas no puedo.
-Si, somos unos huevones.
-Al cuadrado.
-Claro.


Nos vamos en silencio, derrotados, mientras pienso que nunca en mi vida he pagado tanto para que una puta me abrace.

jueves, 17 de julio de 2008

BACKSTAGE

Amores perros: Regresando un día tarde por la noche me encontré con un perro en la puerta de mi casa, lo terminé adoptando temporalmente y un día pareció su dueña y el muy cabrón me dejó sin más ni más. Historia casi fiel a la realidad. “Capone” fue la propuesta de Carmen, está pendiente el nombre.

Drente: Iba de regreso en un micro rumbo a mi casa y en el reproductor tenía sintonizado un programa deportivo que hablaba de un jugador holandés del Real Madrid: Drenthe (le quité la H para el relato), el nombre me pareció excelente para una historia, tenía el título, la historia era lo más fácil.

Ya no: MI amiga Yvonne había decidido hacer otros viaje más huyendo de sus penas(como si eso fuera posible) yo me llené de cólera, le escribí un correo, me gustó mucho, lo guardé y decidí publicarlo.

Regalo querías: Recordé una antipática chica de un antiguo trabajo y sus odiosas jornadas de “intercambio de regalos”. Lo escribí en puro plan de venganza.

Utopía: La historia es tal cual, mi sueño fue tan real, la llamada existió. Tan cierto que nunca me la creyeron.

Señor abogado: Acababa el 2007 y tenía que ir casi a diario donde un odioso abogado que se alucinaba el máximo tribuno mundial. Mientras me hablaba en términos rebuscados yo deseaba que venga un temblor o un incendio y acabara con su “estudio”, a los días se incendió, a los días me sentí vengando, a los días creí en los milagros de navidad.

SEÑOR ABOGADO

Ayer en la madrugada mientras los limeños dormían el sueño de los (in)justos se produjo un hecho que apenas llamo la atención de unos cuantos insomnes ciudadanos: Un incendio en un antiguo inmueble ubicado en el centro histórico de la ciudad, donde al parecer funcionaba un estudio de abogados, aunque según las primeras pesquisas de las autoridades competentes se sospecha que podría haber sido un clandestino museo de orden jurídico, esto se desprende debido a la antigüedad de los libros (muchos de ellos del siglo 19) y el avanzado estado de deterioro de los enseres que pudieron ser rescatados de entre las feroces llamas. Luego de sofocado el mismo se apersono al lugar un extraño personaje ataviado de una toga de juez y resinoso aspecto que al ver reducido a cenizas casi todo el inmueble sufrió un repentino ataque de locura y empezó dar una especie de discurso jurídico, incluso citando algunos oscuros y rebuscados artículos de lo que sería el código procesal civil de Burkina Faso. Ante el desconcierto de los primeros curiosos que empezaron a asomar atraídos por sus desaforados gritos la policía decidió detenerlo y trasladarlo a un centro de salud mental. Al cierre de esta edición se sabía que el individuo seguía dando sus extraños discursos y afirmando ser un jurisconsulto de primer orden mientras los médicos discutían un diagnostico para tan extraño caso. Los mantendremos informados.

Relato salvaje y venenosamente dedicado al zarrapastroso y pezuñento abogado que obligado por las circunstancias de la vida he tenido que visitar estos días, pero no sólo visitar, sino también padecer soportando sus engolados discursos en los que citaba incluso algunos perdidos artículos de la constitución de Albania, sus antipáticas poses de juez de la Corte de La Haya y, como si ya todo esto no fuera suficiente martirio, tragarme el polvo infecto de sus libros que salía despedido cada vez que sacaba uno de sus vetustas vitrinas. No sabes cómo deseaba, mientras me envenenabas los pulmones, que se incendiaria tu cochambroso localcito. Hoy me enteré la noticia: Se incendio tu charcheroso "estudio". Deseo concedido. ¿Quién dijo que en Navidad no hay milagros? Que poca fe, que poca fe.

Lima, 13 diciembre 2007.

miércoles, 9 de julio de 2008

UTOPIA

Es tu cumpleaños, te llamo, te digo para salir a tomar algo, me dices que no, ayer estuviste con unos amigos, hoy estas muy cansada, insisto, terminas por aceptar, me dices que estás donde tu madre, que pase por ahí.

Llego donde tu madre, sales, te veo y me gustas mucho, me provoca molestarte con tu escote, pero no quiero incomodarte, no deseo hacer mas bromas el día de hoy. Te pregunto dónde ir, que yo no conozco esta ciudad.

-Vamos a un bar donde siempre voy con mis amigos.
-Vamos.

Llegamos, es un lugar oscuro, la música es agradable, pedimos algo para beber, me cuentas de tus amigos, que hicieron en tu cumpleaños, me río de buena gana, casi no hablo, sólo escucho absorto todas las historias que me cuentas. El alcohol me empieza hacer efecto, me provoca bailar ahora mismo.

-¿Vamos a bailar?
-No, a mi no me gusta bailar, menos que me pidan hacerlo.

Me siento rechazado, me paro, voy a un rincón del bar y me pongo a bailar solo, con los ojos cerrados, me encanta sentirme así, imaginar cosas. Al rato abro mis ojos y estás bailando de espaldas a mí, me gusta verte así, haciendo esa danza lenta y sensual, quiero tocarte pero decido no hacerlo, detestaría arruinar ese momento mágico.

La música se detiene, regresamos a seguir bebiendo, ahora me encuentro más animado, nos contamos mil cosas, recordamos la vez que nos conocimos, las veces que me dejaste de hablar, las veces que nos quisimos a escondidas. Ya es tarde, me dices que tenemos que irnos, te confieso algo:

-Quiero dormir contigo.
-No.
-¿Por qué no?
-Porque eres un pervertido.
-Lo acepto, pero esta noche no quiero serlo, sólo quiero dormir abrazado a ti.
-Bueno venga, pero solo porque estoy sensible.

Llegamos a tu casa, me pides no hacer bulla, que si tus padres o tu hermano se dan cuenta seguro se hace un escándalo, entramos a hurtadillas a tu habitación, siento como si ya hubiera estado ahí contigo antes. Nos echamos en la cama, te abrazo, me dices algo, pero no te escucho, solo estoy feliz de estar abrazado (aferrado) a tí en tu cama.

-Sueña conmigo, me pides.
-¿Qué otra cosa podría soñar sino es contigo?

Nos dormimos abrazados, duermo feliz, me despiertas al rato, me preguntas si he soñado contigo, sólo sonrío, me lo vuelves a preguntar y te digo que si, no me crees, te enojas, te separas de mi, me das la espalda y te vuelves a dormir. Te contemplo feliz y también vuelvo a dormir. Me levanto nuevamente, estiro mi brazo buscándote pero no estás, me sobresalto, pienso qué hacer, decido ir a buscarte por la casa, bajo en silencio. Suena mi celular. Maldigo mi suerte, en qué momento vienen a sonar. Contesto, eres tú:

-Hola ¿te desperté?

Caigo en la cuenta que estoy en mi cama, que nunca te vi, que no dormí contigo, que todo fue un sueño.

-Si, me despertaste, gracias.
-¿Soñaste conmigo?
-Jajajajaja.
-Que no te rías, dime si soñaste.
-Si ¿en quién más iba soñar?
-No te creo, eres un mentiroso, dime ¿qué soñaste?
-Sólo te digo que soñé.
-Ves que me mientes.
-No lo hago
-¿Qué soñaste?
-Si te lo cuento no me lo creerás.
-Eres un mentiroso, no te creo nada.

Cuelgas bruscamente, te has enojado, me quedo pensando en tí, en que si te contara mi sueño igual no me creerías, te imagino a mi lado, siento que te quiero como nunca, que me haces feliz y que te extraño demasiado, que esta vida no me va alcanzar para extrañarte.

viernes, 4 de julio de 2008

FUERA MISTER BUZZZZZZ

El tiempo pasa volando.


martes, 1 de julio de 2008

REGALO QUERIAS

Es la hora punta en la oficina, el trabajo se acumula, los teléfonos no paran de sonar y la gente de ir de un lugar a otro, de pronto se escucha, en medio de esa batahola, una vocecita chillona, crispante, todos volteamos tratando de identificarla, de ver de dónde viene: Es Sofía, la regordeta, sobona y odiosa secretaria del jefe (algunos dicen que es su amante, pero viéndola bien habría que estar muy desesperado para siquiera darle un beso) es la eterna organizadora de cuanta fiesta, gincana, kermés, pollada, velorio, orgía, partido o "encuentro de confraternidad" se pueda hacer en la oficina:

Como ustedes saben chicos y chicas se aproxima la próxima navidad y cómo ya es tradición en esta prestigiosa empresa se va realizar un intercambio de regalos, acá tengo unos papelitos con los nombres de todos ustedes chicos y chicas, así que cada uno pase por delante mío y coja uno y ya saben, no sean duros y compren un buen regalo, piensen bien en el otro chico o chica que les toca regalar, el intercambio se realizará dentro de dos días.

Hacemos una fila que avanza lentamente, nadie desea eso, menos yo que toda la vida he odiado esas cosas, encima la gordita me cae especialmente mal, es más jodida que una pulga en el culo. Mientras van cogiendo sus papeles los abren y hacen algún comentario burlón o sexual, ahora es mi turno, estoy frente a Sofía, la veo bien y siento repulsión, esta excesivamente maquillada y trae encima un perfume de puta vieja, cojo mi papelito y me voy raudo de su lado, lo abro, leo el nombre: "Sofía", siento que la vida me hace un regalo cruel, juro venganza: Te jodiste gordita, regalo quieres, regalo te voy a dar conchatumadre.

Salimos del trabajo, mientras manejo pienso en un regalo que la joda, que la humille, que la haga sentir realmente mal, que se le vayan las ganas de volver a organizar algo. El semáforo me detiene en una esquina, viene un niño a ofrecerme libros, otro me ofrece discos y uno más me da un volante: "Sex shop Gitanos, lo ultimo en productos para satisfacer a su pareja, venga y visítenos sin compromisos", se me ocurre un plan- guardo el papel-llego a mi casa-ceno-me acuesto soñando con mi venganza.

Al día siguiente en el trabajo me cruzo con Sofía que me mira y tratando de hacerse la graciosa me dice: "Uy , quien será la afortunada guapo, espero que ya hayas elegido un buen regalo", luego de esto me lanza un beso volado, la miro y pienso: Regalo quieres, regalo te voy a dar conchatumadre.

Salgo de trabajar, manejo no rumbo a mi casa si no al sex shop, llego y me atiende una chica guapa y coqueta.

-¿Qué desea joven? Pregunte sin compromiso.
-Estoy buscando un regalo para mi novia.
-¿De qué tipo?
-Un vibrador para ser precisos.
-Pase por acá.

Me lleva por un estrecho pasillo, mientras camino veo los mostradores: Ropa sadomasoquista, condones de lo mas variados, películas y revistas pornos, muñecas inflables a la espera de algún insatisfecho.

-Mire éste.

Me alcanza un falo de utilería, lo miro con curiosidad, le pregunto el precio:

-Veinte dólares.
-No tiene algo digamos ¿más especial?

La vendedora me mira con ojos expertos, se dirige hacia otro mostrador, busca uno nuevo, está detrás de un plástico, lo saca y me lo muestra mientras dice las bondades del juguetillo que ahora tengo en mis manos (y agradezco no tener en otro lado):

-Este es un doble estimulador: trabaja a la vez la vagina y el clítoris, tienen un grosor de seis centímetros y un largo de veinte, tiene varias velocidades y viene con un juego adicional de baterías doble AA.

Me ha dicho todo esto como quien me ofrece un novedoso artefacto para la cocina, sonrío, le pregunto el precio:

-Cincuenta dólares de satisfacción garantizada.
-Hecho.
-¿Se lo envuelvo para llevar o se lo lleva puesto?
bromea ella.
-Envuélvamelo, tengo que manejar y seria muy incomodo llevarlo puesto

Nos reímos, cancelo, recojo mi nuevo aliado y voy a casa. Ahí lo meto en otra caja, lo forro con papel regalo, trato de disimularlo todo lo que sea posible. Llega el día siguiente, nunca he deseado tanto ir a trabajar. Pasan las horas, ahora es el momento de los regalos, Sofía con su chillona voz nos llama a todos:

Bueno chicos y chicas llego el tan ansiado día por todos nosotros, ahora quiero que cada uno diga el nombre del chico o chica que le tocó y que diga a su vez en que se inspiro para el regalo.

Así transcurren los minutos, se observan distintos regalos: Desde camisas, corbatas pasando por un lapicero hasta llegar incluso a un loro. Es a Mariana, la sexy contadora a quien le toca regalarme algo, ah tenido buen gusto y me obsequia el más reciente libro de mi autor favorito, le doy un beso como agradecimiento.

Me he colocado estratégicamente al final, quiero cerrar con broche de oro este estúpido intercambio. Es mi turno, no queda nadie más, todos me miran curiosos, Sofía trae cara de desesperada, ella ha sido la más entusiasta en celebrar todos los regalos. Respiro hondo, doy un paso al frente, quiero disfrutar cada segundo de mi venganza:

Bueno. como es evidente me ha tocado el alto honor de ser el privilegiado que le entregue un regalo a nuestra querida y admirada Sofía, al ver el tesón, esmero y puntualidad con que trabaja todos los días no pude dejar de notar que es lo que le faltaba, así que hago entrega de este humilde pero significativo regalo, que estoy seguro sabrá usar, cuidar y valorar como nadie, feliz navidad y seguro muchas noches buenas de ahora en adelante.

Termino de hablar y me aplauden, Sofía está llorando de la emoción, me acerco a ella, le doy el regalo, le digo al oído: "Regalo querías, regalo te doy", beso su mejilla, me siento Judas. Lo abre desesperada, la observo con calma, siento placer al ver como se va desdibujando su sonrisa, quiere huir del lugar, termina de sacarlo, lo mira desconcertada, primero hay un silencio sepulcral, hasta que alguien dice "le diste al blanco", otro agrega "mierda, tremendo pichulón", luego todos ríen y festejan mi audacia, Sofía llora de cólera, Mariana pasa por mi lado y me susurra: "Cuando quieres papito, cuando quieras". Su aliento me excita, me siento recompensado, el intercambio termina bruscamente, pasa un rato más y salimos de trabajar.

Voy a casa, me siento extrañamente feliz a pesar que se que al día siguiente no me espera nada bueno.

Al otro día llego a trabajar , está noche es navidad y mañana nochebuena, el vigilante me impide ingresar, como era de esperarse estoy despedido, me doy la vuelta, subo al carro, manejo y pienso: "Regalos querías, regalo te dí conchatumadre, feliz navidad".